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PROFESSIONAL LEARNING PROGRAMS
Los socios Javier Bárcenas, José María Durán, Ricardo
Ortega se conocían profesionalmente por haber coincidido
en un programa de formación para una compañía de seguros cuya
dirección de formación corría a cargo de Pilar Montero. Constituyeron
en Madrid Professional Learning Programs en 1987 aprovechando
varios contratos que consiguieron Javier y Ricardo.
Primeros años
Al principio los cuatro hacían de todo. Poco a poco cada
uno se fue especializando: uno daba las clases de contabilidad,
otro de marketing, otro visitaba los clientes y daba clases
de técnicas de ventas; Pilar llevaba el control y la administración
dando además seminarios de factor humano. Al cabo de dos años
el crecimiento de la empresa les llevó a tener 9 personas
más: 6 como profesores y 3 en administración.
Durante 1990 comenzaron a tener trabajos a medida para empresas
en las instalaciones del cliente y ciertos programas de reciclaje
a través de ordenador con alumnos de cursos de años anteriores.
Pilar se encargaba del reciclaje, el de comercial de los in
company, mientras los otros dos socios profesores daban
sesiones y ayudaban en todas las actividades.
Agruparon las actividades en:
Aulas propias: José María, Ricardo
In company: Javier
Ordenador: Pilar
Control: Pilar
Al poco tiempo, los cursos in company utilizaban profesores
ad hoc diferentes de los subcontratados para cursos de duración
más prolongada que generalmente alquilaban hoteles en vez
de las aulas de la academia o de la empresa cliente; a estos
se les llamaba cursos residenciales.
En ese momento decidieron organizarse así:
Aulas propias y reciclaje por ordenador:
Ricardo
In company:
Javier
Residencial:
José María
Control:
Pilar
En 1991 abrieron una sucursal en Sevilla a fin de atender
el mercado in company de Andalucía. Contaba con dos aulas
y tres personas fijas. La persona que la dirigía tenía por
objetivo desarrollar todos los servicios de formación que
pudiera en esa zona, sin embargo durante más de un año el
90% de la facturación provenía de los in company junto
a los residenciales (Anexo 1).
Durante el ejercicio de 1992 se abrieron las sucursales de
Barcelona y La Coruña con tres personas fijas cada una. Cada
sucursal llevaba su propia contabilidad y función comercial.
En 1993, comienzan a ser significativos dos nuevos renglones
en Madrid: cursos del FORCEN y del Instituto de la Mujer (que
llamaban institucionales) mientras en Sevilla y Barcelona
se consiguen sendos contratos con los Ayuntamientos de un
servicio, a caballo entre la formación y la consultoría, de
implantación de una ventanilla única para
la creación de nuevas empresas.
Desde Madrid se coordinaban los cursos institucionales
de todas las sucursales. Análogamente, Barcelona coordinaba
lo referente a ventanilla única.
La crisis
En 1994 se produjo una sensible caída en los programas residenciales
en todas las sucursales. Con frecuencia se producían roces
y discrepancias con ocasión del uso de las aulas propias de
cada sucursal y la asignación de fondos para el desarrollo
de cada una. Sevilla se quejaba de que Barcelona se llevaba
la facturación de la ventanilla única; que los profesores
fijos de cada una apenas eran utilizados para los programas
nuevos, sino que provenían de Madrid, etc.
El año 1995 trajo consigo la bajada brusca de los cursos
in company, el estancamiento de los abiertos en aulas propias
y la práctica desaparición de los residenciales; sólo mantuvieron
su crecimiento los subvencionados y las consultas sobre ventanilla
única. Estas últimas generaron problemas de competencias ya
que el contrato con el Ayuntamiento de Valladolid lo había
conseguido el director de Sevilla, lo dirigían desde Barcelona
y se utilizaban las instalaciones de Madrid. Por primera vez
bajaron las ventas totales desde la creación de la empresa.
Se reaccionó comercialmente en cada sucursal forzando los cursos
tradicionales en aulas propias, cursos a antiguos alumnos
y servicios a los Ayuntamientos más a cada una de las ciudades.
Se procuró utilizar más a los próximos profesores y personal
fijo, agilizar los cobros y reducir las crecientes inversiones
en informática. En 1996, se vendió algo más que en el 95
pero las pérdidas fueron similares. Se recibieron quejas de
algunos cursos y programas que afectaron a los cobros y a
las renovaciones de contratos de formación.
En 1997 se afianzaron los cursos en aulas propias aprovechando
la base de antiguos alumnos; cayeron las ventanillas únicas
y los esfuerzos por desarrollar nuevos servicios a los Ayuntamientos
no dieron resultado, más que nuevos cursos de formación in
company para ellos. Las ventas subieron un 8% con un beneficio
mínimo (Anexo 2).
Comienza la segunda década
Al cierre de 1997, se había conseguido un contrato con una
Caja de Ahorros de implantación nacional de dos años y esperaban
tres contratos más con bancos y una compañía de seguros. Por
simultaneidad, duración, variedad de capacidades necesarias
y singularidad, los socios pensaban cómo abordarlo.
Habían visto la necesidad de delegar cosas importantes pero
los cambios hacían difícil ver el hilo conductor del negocio
y evolucionar ágilmente. No obstante no creían que la forma
de organizarse que eligieran pudiera servir para una década.
Por otra parte, discutían qué cómo convendría organizar la
empresa para que no se repitiera el descontento de los clientes
y cómo ser innovadores ya que en cuanto un curso se hacía
estándar los precios bajaban en picado y la competencia reducía
los márgenes. Además dudaban si habría de ser en función del
volumen facturado, tipo de curso, rentabilidad, tipo de cliente,
etc.
De momento funcionaba el Consejo de los cuatro (la troika,
como le decían) y el Comité de Dirección que incluía los directores
de sucursal y el encargado del programa de reciclaje por ordenador
(nueve miembros en total). Con vistas a preparar una reunión
en profundidad durante un fin de semana, repasaron los distintos
organigramas que representaban las formas de estructurarse
en estos años (Anexo 3). Estaban dispuestos a adoptar la organización
más adecuada en opinión de todos: se había comprobado la lealtad,
profesionalidad y motivación de todos los del Comité.
Anexo 1
Evolución de las ventas 1987-1997
| |
1997
|
1996
|
1995
|
1994
|
1993
|
1992
|
1991
|
1990
|
1989
|
1988
|
1987
|
Ventas
|
578
|
535
|
530
|
540
|
480
|
350
|
290
|
230
|
180
|
100
|
60
|
|
Personas
|
27
|
30
|
37
|
35
|
33
|
28
|
18
|
15
|
13
|
6
|
4
|
|
Beneficio
|
10
|
(1)
|
(4)
|
28
|
50
|
35
|
40
|
42
|
30
|
18
|
7
|
| |
1997
|
1996
|
1995
|
1994
|
1993
|
1992
|
1991
|
1990
|
1989
|
1988
|
1987
|
|
Aulas
|
270
|
240
|
230
|
225
|
198
|
160
|
135
|
130
|
120
|
100
|
60
|
|
In Company
|
7
|
5
|
35
|
95
|
80
|
80
|
75
|
60
|
48
|
|
|
|
Residencial
|
9
|
10
|
15
|
50
|
65
|
90
|
75
|
25
|
|
|
|
|
Ordenador
|
15
|
5
|
13
|
15
|
20
|
12
|
4
|
10
|
10
|
|
|
|
ventanilla
|
56
|
95
|
115
|
70
|
45
|
|
|
|
|
|
|
|
Institucional
|
205
|
170
|
110
|
75
|
65
|
|
|
|
|
|
|
|
Varios
|
16
|
10
|
12
|
10
|
7
|
8
|
1
|
5
|
2
|
|
|
|
Total
|
578
|
535
|
530
|
540
|
480
|
350
|
290
|
230
|
180
|
100
|
60
|
| |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
Madrid
|
325
|
310
|
310
|
315
|
300
|
245
|
240
|
230
|
180
|
100
|
60
|
|
Sevilla
|
50
|
40
|
45
|
55
|
50
|
60
|
50
|
|
|
|
|
|
Barna
|
148
|
110
|
105
|
90
|
60
|
35
|
|
|
|
|
|
|
Coruña
|
55
|
75
|
70
|
80
|
70
|
10
|
|
|
|
|
|
|
Total
|
578
|
535
|
530
|
540
|
480
|
350
|
290
|
230
|
180
|
100
|
60
|
ANEXO 2
Distribución de ventas según sucursales
y cursos en 1997 y 1993
1997
| |
Aulas
|
In Comp.
|
Residen.
|
Ordena.
|
Ventan.
|
Instituc.
|
Varios
|
Total
|
|
Madrid
|
185
|
7
|
|
8
|
16
|
100
|
9
|
325
|
|
Sevilla
|
20
|
|
9
|
|
5
|
15
|
1
|
50
|
|
Barna
|
50
|
|
|
4
|
25
|
65
|
4
|
148
|
|
Coruña
|
15
|
|
|
3
|
10
|
25
|
2
|
55
|
Total
|
270
|
7
|
9
|
15
|
56
|
205
|
16
|
578
|
1993
| |
Aulas
|
In Comp.
|
Residen.
|
Ordena.
|
Ventan.
|
Instituc.
|
Varios
|
Total
|
|
Madrid
|
150
|
70
|
35
|
10
|
|
40
|
5
|
300
|
|
Sevilla
|
20
|
|
4
|
|
19
|
7
|
|
50
|
|
Barna
|
18
|
1
|
|
1
|
26
|
13
|
1
|
60
|
|
Coruña
|
10
|
9
|
26
|
9
|
|
5
|
1
|
70
|
|
Total
|
198
|
80
|
65
|
20
|
45
|
65
|
7
|
480
|
Anexo 3
Organigramas
|