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Un agricultor uruguayo decidi? que la confianza importa m?s que el dinero

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31 MAR 2017 | 20:41:59 h | Fuente: AFP

El agricultor uruguayo Csar Nieto tiene dos convicciones: el hombre debe reconciliarse con la naturaleza y consigo mismo. Por eso produce verduras sin aadidos qumicos, que vende en un puesto en el cual no hay nadie para cobrar, confiado en que quien lleva, paga.

Cada maana Csar, de 35 aos, y su socio Edgardo Velzquez, de 54, llegan a instalar su produccin sobre sencillos estantes de colores. Luego regresan a su huerta y el puesto, al que bautizaron "Puerto del Son", es casi autnomo.

"Funciona as: dejamos la mercadera. Dejamos los precios. La gente va, levanta los productos, deposita el dinero en la alcanca y ya", explica Csar a la AFP.

Sobre esa "alcanca" pusieron un mensaje: "Deposite aqu su dinero. Gracias por su compra, gracias por su honestidad".

Cada da los productos cambian, y cada da, como el puesto est en una zona de paso al borde de una ruta, los clientes tambin cambian.

Todo empez en diciembre de 2015, con una cosecha demasiado rendidora. Primero Csar don alimentos a escuelas y centros de atencin infantil en la zona, ubicada a unos 120 km al oeste de Montevideo, en la localidad de Bella Vista.

Luego, cubiertos esos lugares, se le ocurri vender en la ruta. Pero no quera quedar atado a atender un puesto y siempre confi en la buena voluntad de la gente.

Panadero de oficio y ocasional carpintero, le tom un da decidirse y otro da armar el puesto, con un cartel pintado a mano que reza "Frutas y verduras", recibe al visitante.

"Es interesante un comercio que se basa en la honestidad de las dos partes, de los productos que ofrecen y de los clientes que compran", dijo a la AFP Alberto Cerca, quien detuvo su auto para comprar en el lugar.

- El espritu del negocio -

De unos pocos productos, Csar y su socio pasaron a una variedad mayor que ya incluye plantas aromticas, ornamentales y ramos de flores preparados.

Recaudan entre 14 y 18 dlares al da. Es un ingreso por el que no se "esclavizan", al decir de Csar, aunque lo que importa no es el dinero sino el concepto que introdujeron.

"Lo aprend a valorar ms despus" de abrirlo. "Tenemos la honestidad de dejar las verduras, que son orgnicas", es decir sin uso de pesticidas en su produccin, "y la gente confa y tiene la honestidad de dejar el dinero", explic.

"Honestidad es una palabra fuerte", repite. Y cuenta que la experiencia le muestra una faceta positiva de los seres humanos.

"Vamos a un ritmo muy acelerado. Estamos transformando nuestros campos en desiertos verdes. Los estamos liquidando", opin sobre el uso de agrotxicos en Uruguay, un pas en el que el grueso de la produccin de frutas, verduras y granos conlleva la aplicacin de productos qumicos.

- El corazn del proyecto -

Desde que se conoci la experiencia a travs de las redes sociales, las visitas al pequeo puesto se han multiplicado y sus creadores ya piensan en agrandar el huerto.

"Hasta a m me sorprendi" el resultado de esta iniciativa, cuenta Csar. "Cuando tens una idea, tens que apostar a ella".

La plantacin, que ocupa una hectrea, es extremadamente sencilla. Almcigos, canteros, frutales que dan sombra, gallinas que proveen huevos y abono, y mucho trabajo para cuidar cada planta del fuerte sol del verano y las heladas del crudo invierno uruguayo.

Al comienzo debieron sortear algunos problemas. Les robaron algunas verduras, y tambin una bandera uruguaya que adornaba el lugar.

Pero persistieron. Al fin y al cabo, la suya es una filosofa de vida atada a la tierra, que quieren transmitir a quienes estn dispuestos a escuchar.

"Uno puede corregir errores, la manera de pensar, dndose cuenta de que puede cambiar la manera de consumir", concluyen.