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Salto al vacío en 2017 frente al shock populista de 2016

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16 DIC 2016 | 17:39:49 h | Fuente: AFP

Los triunfos del Brexit y Donald Trump confirman que 2016 fue el año del terremoto populista a ambos lados del Atlántico, dos hechos que tornan más imprevisible que nunca el rumbo de la Casa Blanca y las próximas elecciones en Europa.

En un intervalo de cuatro meses y medio, entre el 2 de junio y el 8 de noviembre, millones de británicos y estadounidenses mostraron en las urnas su "rechazo al 'establishment'" y "un sentimiento similar a la angustia" frente a la globalización, la inmigración y el terrorismo, revela el analista Richard Wike, del Pew Research Center.

Acusando a la globalización y la inmigración de la precarización de los empleos y de sacudir las estructuras demográficas y culturales, muchas personas, incluso en este país considerado como un crisol de razas, "asocian inmigración y seguridad", apuntó.

De Holanda a Polonia y de Suecia a Italia, la comparación con lo acontecido en los años treinta azota Europa como si se tratase de un refrán.

El horizonte político actual está dominado casi exclusivamente por los altibajos de los movimientos que prometen terminar con las élites urbanas y "devolver" el país a las clases medias.

¿Augura la llegada de Donald Trump el 20 de enero a la presidencia de la democracia más poderosa del mundo la toma de poder de los populistas en Europa?

Como durante la campaña del Brexit o las presidenciales estadounidenses, cuestiones relacionadas con las desventajas de la inmigración o la integración de los musulmanes copan los debates preelectorales.

Son debates alimentados por la llegada al Viejo Continente de más de 1,3 millón de personas desde 2015, muchas de ellas musulmanas, y de una serie de sangrientos atentados de corte islamista.

Tras la derrota del candidato populista Norbert Hoferen en los comicios presidenciales en Austria el 4 de diciembre, muchos partidos tradicionales y eurófilos se sienten aliviados por el momento dada la ausencia de un 'efecto Trump' inmediato.

- Una "incertidumbre enorme" -

Sin embargo, son estos los mismos que se inquietan ahora por lo que acontece en Italia, la tercera economía de la zona euro, tras la dimisión del jefe de su gobierno, Matteo Renzi, que torna probables las elecciones anticipadas y galvaniza ya a los populistas del Movimiento 5 Estrellas y la Liga Norte.

Asimismo, Holanda organizará también legislativas en marzo: el partido del extremista antimusulmán Geert Wilders podría ganar por primera vez, incluso si el paisaje político holandés, muy fraccionado, pueda impedirle la formación de una coalición gubernamental.

En mayo le seguirán las presidenciales francesas: se espera que el Frente Nacional y su candidata, Marine Le Pen, alcancen la segunda vuelta frente al conservador François Fillon, aunque la decisión del presidente saliente, François Hollande, de no volver a presentarse al cargo, abre el juego a múltiples posibilidades.

En el otoño boreal, Angela Merkel volverá a presentarse ante los electores. Tras haber resistido durante mucho tiempo -y mejor que sus vecinos- a la ola populista, la canciller alemana, que en 2015 abrió la puerta grande a los refugiados, padece hoy el alza del partido antiinmigración y antimusulmán AfD, además de fuertes críticas en el seno de su propia formación política.

Los sondeos revelan hoy a Merkel como ganadora y a Le Pen como perdedora. Pero todo puede cambiar aún y las encuestas que antes anticipaban la derrota del Brexit y el triunfo de Hillary Clinton están ahora totalmente desacreditadas.

Yascha Mounk, investigador de la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de Harvard, destaca "la incertidumbre enorme" que vivimos para 2017.

"Una cosa es cierta: la elección de Trump prueba que no hay límite natural al crecimiento de los movimientos populistas; si las personas piensan que es imposible que Marine Le Pen gane, cometen los mismos errores que cometieron muchos de mis amigos al pensar que Trump no podía ganar", valora.

- El tiempo lo dirá -

¿Será Trump el Berlusconi estadounidense? ¿Será una figura pragmática capaz de dar soluciones originales para reactivar la economía de los Estados Unidos? ¿O un imprevisible narcisista a los comandos de la primera potencial mundial?

Para Mounk, la amenaza apunta a las mismas bases del sistema democrático estadounidense. Trump podría atentar contra "la separación de poderes", dijo, y convertir Estados Unidos en una "democracia defectuosa, como Ucrania o algunos países de América Latina".

En lo inmediato, "la victoria [de Trump] otorga una cierta confianza [a los populistas europeos]" y "facilita su discurso", opina Giovanni Grevi, analista del Centro de Política Europea en Bruselas.

Sin embargo, su progresión, afirma, dependerá mucho de la manera en la cual el magnate inmobiliario y estrella de telerrealidad "traduzca en acciones las promesas de candidato": frenar la desindustrialización repatriando millones de empleos fugados a China o México y devolver a su país de origen a los inmigrantes clandestinos, prioridades compartidas por los populistas europeos.

Algunos de estos dirigentes ya se presentan como aliados: Marine Le Pen fue la primera en felicitar a Trump y el líder eurófobo británico Nigel Farage fue el primer extranjero en visitarle.

Más allá del contexto político de cada país, Europa, ya estremecida por las crisis del euro y de los refugiados, "permanece vulnerable", subrayó Grevi.

Una nueva crisis aguda y la manera en que los países europeos trabajen para afrontarla podría "marcar la diferencia en cuanto al futuro de las fuerzas populistas [europeas]", concluyó.