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Los elefantes, los grandes olvidados de la cumbre entre China y África

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03 DIC 2015 | 16:33:51 h | Fuente: AFP

Los defensores de los animales denuncian el papel de China en la muerte en África de elefantes destinados al tráfico de marfil y piden la inclusión de este problema en la cumbre sino-africana de esta semana.

La organización WWF "exhorta" al Foro de Cooperación China-África (Focac), que se celebra viernes y sábado en Johannesburgo en presencia del presidente chino Xi Jinping, "a incorporar objetivos claros en su declaración", principalmente "sobre el uso sostenible y el comercio de los recursos naturales".

Entre 20.000 y 40.000 paquidermos mueren abatidos cada año en el continente africano.

"África y China tienen las llaves del futuro de los elefantes", afirmó a la AFP Philip Muruthi de African Wildlife Foundation. "China consume las tres cuartas partes del marfil procedente ilegalmente de África", añadió.

Si el coloso asiático no detiene la demanda de marfil "los elefantes salvajes de África podrían desaparecer antes de una generación", advierte Iain Douglas-Hamilton, fundador de Save the Elephants.

El surgimiento de una clase media en China supuso un aumento de la demanda del llamado oro blanco, muy apreciado en el país, donde la posesión de esculturas de marfil se considera una muestra de riqueza.

Este apetito "amenaza de extinción a los elefantes africanos", se alarma Fei Zhou, director de la delegación china de la ONG Internationale Traffic.

A día de hoy hay unos 470.000 elefantes en libertad en África, contra 20 millones a comienzos del siglo XX. Y "el precio del marfil bruto en China se triplicó de 2010 a 2013, hasta alcanzar los 2.100 dólares el kilo", según Save the Elephants.

"No se puede hablar de desarrollo [en la Focac] sin hablar de recursos naturales y de fauna", estima Philip Muruthi. "Para muchos países africanos, la fauna desempeña un papel clave en el crecimiento económico".

"Miren los esfuerzos que hizo China para salvar a los pandas gigantes. ¡Es gente que sabe de qué estamos hablando!", asegura.

- Huesos de tigre -

China no está de brazos cruzados ante el problema: en 2014 destinó 10 millones de dólares, sobre todo a la compra de equipamiento para los guardabosques en Zimbabue, en Tanzania y en Kenia.

El país dispone también de una de las legislaciones más estrictas, con penas para los traficantes de marfil de 15 años de cárcel, declaró Fei Zhou a la AFP.

Uno de los problemas, según los expertos, radica en la cohabitación de comercio legal e ilegal de marfil en China.

El comercio internacional de marfil está prohibido desde 1989, pero en 2008 se autorizó a China a importar 62 toneladas de marfil de África para contrarrestar el mercado negro. Una decisión de consecuencias catastróficas.

Los objetos de marfil necesitan un certificado de autentificación, pero "la mayoría de los vendedores ignoran la reglamentación", constata Fei Zhou. "El comercio legal sirve de tapadera al ilegal", afirma.

Los expertos proponen como solución la prohibición del comercio de marfil en China. Y Fei Zhou cita como ejemplo los huesos de tigre, a los que los chinos atribuyen propiedades medicinales. "En 1993, el gobierno prohibió su comercialización. La demanda cayó".

En septiembre, Xi Jinping dio un golpe de efecto comprometiéndose a "tomar medidas significativas para acabar con el comercio nacional de marfil". Un anuncio calificado de "histórico" por WildAid.

Pero "este compromiso debe aplicarse ahora", insiste Grace Ge Gabriel del Fondo Internacional para el Bienestar de los Animales (Ifaw, por sus siglas en inglés). "Hay todavía 30 compañías y 134 comercios que venden marfil legalmente en China", constata Fei Zhou.

La supervivencia de los elefantes pasa asimismo por la sensibilización de la población, y sobre todo del millón de chinos que trabajan en África, algunos de los cuales contribuyen al tráfico, según las ONG.

También se requiere una acción decisiva por parte de los países africanos, insiste Philip Muruthi. La corrupción es un hecho en el continente. Según Wildlife Direct, sólo el 7% de las personas declaradas culpables de infracciones contra los elefantes y rinocerontes por los tribunales kenianos acaban en la cárcel.