Pues el SAN se ha gastado 5000 millones
ALBERTO CAÑABATE
Invertia.com
Santander, primer banco español por activos, ha aprovechado el derrumbe del sistema financiero para aumentar su presencia en aquellos mercados que considera estratégicos. La entidad que preside Emilio
Botín ha invertido unos 5.000 millones de euros para hacerse más fuerte en EE UU, Reino Unido y en el negocio de consumo. Al contrario, desaprovechó una oportunidad única de posicionarse en
Italia a cambio de liquidez y fuertes plusvalías.
La actividad compradora de
Santander ha sido frenética tras la operación de ABN Amro, la mayor adquisición de un banco de la historia y que dejó en la UVI a sus dos socios, Fortis y Royal Bank of Scotland (RBS). En las próximas semanas, el mayor banco español completará la integración de Banco Real para competir con los más grandes en
Brasil. La adquisición, efectuada en un momento de euforia bursátil, supuso un desembolso de de 10.900 millones de euros.
La operación supuso el desmembramiento de una gran entidad, y ya en su momento se dijo que crearía cátedra. Al final, las particiones de los bancos y su entrega a las entidades más fuertes han venido forzadas por la falta de solvencia del sistema financiero ante los efectos de la crisis, como el cierre de los mercados de financiación y la brusca desaceleración económica. Todo ello traducido en una acuciante falta de confianza. De lo que
Santander también ha sacado partida.
Ayer, el banco cántabro confirmó una operación que se rumoreaba desde hacía algún tiempo.
Santander comprará el 100% del atribulado Sovereign
Bancorp (antes poseía el 24%) por 1.400 millones de euros, lo que equivale a un precio por acción de 3,81 dólares. La operación se consumará en el primer trimestre de 2009 con intercambio de cromos, por lo que
Santander ampliará capital en un 2%.
Los analistas consideran que la operación tiene sentido estratégico, ya que permite a
Santander “mejorar de forma significativa la diversificación geográfica del grupo y afianzarse en el mercado estadounidense, y principalmente en el mercado hispano”, comenta un analista de banca consultado. Además, el precio de adquisición es “atractivo”, según Espirito Santo, aunque “podría necesitar recapitalizar el banco como hizo con A&L y esto aumentará el tamaño de la adquisición”, dice el banco portugués.
Así, la entidad consolida su presencia en un mercado que considera prioritario, pero ante el que siempre ha mantenido sus reservas por lo delicado de la situación actual, con quiebras, salvamentos y nacionalizaciones por doquier. Hace justo dos años,
Santander Consumer alcanzó un acuerdo para la adquisición del 90% de la financiera de automóviles estadounidense Drive Financial por 511 millones de euros en efectivo.
La mayor dentellada de
Santander ha sido en Reino Unido, la otra región del planeta donde la configuración del sistema financiero ha experimentado más cambios por la crisis. En 2004, se hizo con Abbey por algo más de 15.000 millones en un intercambio de acciones. Cuatro años más tarde, ha aumentado su presencia con las adquisiciones de Alliance & Leicester (A&L) y Bradford & Bingley (B&B) tras invertir 2.400 millones. Tras estas compras,
Santander pretende vender en dos años entre 20.000 y 30.000 millones de activos en balance de su franquicia británica.
En julio, el mayor banco español anunció el rescate de A&L, muy castigado por la crisis de liquidez. Al igual que en el caso de Sovereign,
Santander ampliará capital por 1.600 millones de euros (2,3% del capital) para completar una operación que tiene como fecha de cierre este mismo mes. Por otro lado, inyectará capital en el banco hipotecario británico por 1.000 millones.
En el caso de B&B,
Santander integrará las oficinas, depósitos y empleados en su filial británica Abbey con una inversión de 773 millones en efectivo. Así, la entidad que preside Emilio
Botín alcanzará una cuota de mercado en depósitos minoristas en Reino Unido del 10%, gracias también a la compra este año de A&L. En total,
Santander aunará en Abbey 20.000 millones de libras en depósitos, 2,7 millones de clientes, 197 oficinas comerciales y 141 agencias.
Expansión en banca de consumo, arrivederci
Italia
Santander sorprendió a propios y extraños en noviembre de 2007, cuando anunció la venta de Antonveneta (era parte del paquete ABN Amro) a Monte dei Paschi por 9.000 millones de euros. Las plusvalías fueron de 3.200 millones en menos de un mes. Mientras que el apartado financiero de la operación fue impecable, como reconocieron los analistas, es cierto es que
Santander dejó escapar una oportunidad de oro para competir en el mercado italiano.
Tras salir de
Italia (aunque realmente ni llegó a entrar),
Santander fijó su objetivo en ensanchar su división de préstamos de consumo, un segmento que el banco considera muy atractivo a pesar de sus altos niveles de morosidad. En marzo, se hizo con las unidades de GE Money en Alemania, Finlandia y Austria y sus unidades de tarjetas y financiación de coches en Reino Unido, lo que permitió a
Santander aumentar un 20% sus activos relacionados con banca al consumo para ser el líder en Europa.
La entidad cántabra financió la operación con la venta de la entidad especializada en banca de inversión Interbanca, valorada en unos 1.000 millones de euros. Los activos adquiridos consiguieron un beneficio de alrededor de 12 millones de euros en 2007 y algo más de 100 millones en 2006. Un dato éste último que pone de manifiesto la desaceleración de la banca al consumo ante el frenazo de la economía.
A los pocos días,
Santander anunció la compra del negocio de financiación al consumo de RBS en Europa continental, una unidad con valorados en 2.200 millones de euros. La adquisición la llevarán a cabo
Santander Consumer Holding GmbH y
Santander Consumer Finance Germany GMBH, uno de los principales proveedores de financiación al consumo en Alemania y líder del mercado en financiación independiente de automóviles.
Un mes antes,
Santander echó un cable a su otro socio en la operación ABN Amro con la compra a Fortis de las actividades de gestión de activos del banco holandés en
Brasil por 209 millones de euros. El responsable de gestión de activos de
Santander, Joan David Grimá, subrayó que era apropiado para los clientes que estas actividades se integraran con Banco Real.