A los empresarios hay que mimarlos, de lo contrario
vas creando poco a poco la culturita del empresario chapuza.
El pequeño empresario está muy maltratado por la administración y por una legislación laboral tardo franquista que solo favorece a las grandísimas empresas.
Con estos ingredientes es difícil que la peña quiera arriesgar su talento, tiempo y dinero en proyectos empresariales.
Salut.