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EL MERCADO SE MUESTRA CICATERO CON LOS RESULTADOS. VA POR DETRÁS
Moisés Romero (La carta de la bolsa)
Ahora que las empresas cotizadas en el mercado comienzan a desgranar y desvelar sus cuentas del primer trimestre, salta en los informes de situación y de estrategia de las principales firmas del mercado un asunto que recorrió la espina dorsal de la Bolsa en el primer trimestre del año, porque era la primera vez que se producía en muchos ejercicios. Los beneficios de las compañías que integran el principal indicador de la Bolsa española, el Ibex-35 superaron en el primer trimestre de este ejercicio los 13.000 millones de euros, el 16,56% más, pero sufrieron una corrección bursátil del 11,5% en ese periodo. Es decir, Bolsa y empresas firmaron un divorcio que se ha mantenido con el paso del tiempo. La Bolsa se muestra cicatera respecto a los resultados que vienen, por eso elude pronunciarse sobre el PER actual, como hacen los analistas y agitadores de la intermediación financiera, a la vez que pule con frecuencia el PER futuro. La crisis económica ya ha pasado factura a las empresas y ello se va a reflejar, más pronto que tarde, en los balances.
Nos adentramos en el túnel del tiempo (las cosas en la Bolsa discurren a gran velocidad), porque sube de tono la expectación acerca de los resultados que han comenzado a publicarse correspondientes al primer trimestre del año. Ahora más que nunca se van a odiar las comparaciones. La clave está en que los resultados de las 35 más grandes supusieron un récord histórico de beneficios trimestrales, pero sólo no se vieron reflejados en la evolución en Bolsa de las compañías que forman el principal índice español, sino que fueron vapuleadas por el público inversor.
Ya saben nuestros lectores que Santander retomó en ese periodo la primera posición, con 2.206 millones de euros de beneficio, seguido del BBVA, con 1.951 millones, y Telefónica, con 1.538 millones de euros. Repsol, que ganó en los tres primeros meses del año 1.212 millones, e Iberdrola, con 1.204 millones de euros, superaron también los mil millones de beneficios trimestrales.
La nota que quiero resaltar hoy es que en ese trimestre y con los mimbres señalados, la capitalización bursátil de Telefónica, Santander y BBVA había caído, al término de ese periodo, el 17%, el 15% y el 13%, respectivamente; la de Repsol, el 11,5%; la de Endesa, el 6%, y la de Iberdrola, el 3,25%.
De hecho, sólo cinco de las cotizadas del Ibex conseguían llegar al cierre del primer trimestre del año con sus acciones más caras que a principios de año. Técnicas Reunidas se revalorizaba el 10%; Grifols, un 9,5%; Acerinox, un 4,7%; Mapfre, un 3,5 %, e Indra, un 0,7%.
Hay un dato, además, que preocupa. La brecha en la generación de beneficios entre los valores lideres y el resto del mercado es cada vez más grande. Esto explica el importante deterioro de las cotizaciones de las empresas medianas y pequeñas y la mejor fuerza relativa de los valores que engloban el Ibex. Los analistas más fríos ya han reparado y advertido de este fenómeno a sus clientes. Es más, consideran que las expectativas empeorarán durante los próximos trimestres debido al enfriamiento de la economía española. Los datos muestran muchas sombras y apenas luces.
Así, el beneficio global de las más de 130 empresas cotizadas en la Bolsa española aumentó un 5,6% en el primer trimestre de 2008, hasta 15.300 millones de euros, frente al incremento cercano al 28% que obtuvieron en el mismo periodo de 2007, lo que empieza a vislumbrar las dificultades que se ciernen sobre muchas compañías.
Hay más, si se excluyen las empresas del Ibex, que ganaron un 17,4% más, el resto de las sociedades en bolsa redujeron un 54,5% las ganancias, hasta cerca de 1.100 millones de euros. La causa principal de esta caída es la fuerte crisis del sector inmobiliario, con empresas como Colonial y Martinsa-Fadesa, que han entrado en pérdidas, y otras como Metrovacesa, que ha reducido drásticamente sus ganancias. Crucemos los dedos, ahora que llegan los resultados del semestre.
Saludos.
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