+0
votos
Cuidadín. Que que ayer jugamos de amarillo.
Si, mañana de rojo, "voilá" rojigualda. Por esta ciudad helmántica, prolifera en los balcones la enseña nacional-borbónica. Nada que objetar al ardiente amor patrio.
Si, en el fondo, somos todos de corazoncito celtibérico.