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Hace menos de una semana se reunieron en Yeda (Arabia Saudita) productores petroleros, consumidores e inversionistas del sector. Los acuerdos que surgieron tras el encuentro de tres horas se tradujeron en un calma en los mercados, que aparentemente fue momentánea.
Mientras las cestas de crudo de referencia mundial continúan en alza en sus cotizaciones, se acerca la temporada de verano en los Estados Unidos con consecuencias claras: mayor consumo energético en el primer importador de crudo. A pocos pasos de esa puerta, Chakib Jellil, ministro argelino de Petróleo y presidente de la Opep, consideró que los precios podrían dispararse nuevamente y romper techos de entre 150 y 170 dólares por barril de 159 litros.
En entrevista con EFE en la sede de la Unión Europea (Bruselas, Bélgica), indicó el principal vocero del grupo de 13 miembros que es una probabilidad que sólo se plantea por la entrada del verano. "Va tal vez a declinar un poco hacia finales de año".
Pero el movimiento que mostró la cesta de referencia para la Organización de Países Exportadores de Petróleo (Opep) fue contrario, pues al cierre del 25 de junio, el precio promedio para el barril grupal perdió 1,47 dólares y se cotizó en 129,87, su nivel más bajo desde hace cinco días (128,56 dólares).
Uno de los factores que mantiene agitados a los compradores son los constantes ataques por parte de grupos rebeldes en Nigeria, quienes tienen como blanco instalaciones petroleras operadas por la firma anglo-holandesa Shell. Tras atentados durante esta semana, la compañía se vio obligada a suspender la extracción de crudos en el décimo segundo productor, que diariamente aporta dos millones 356 barriles diariamente, de acuerdo con los más recientes datos de Reuters.
El catalizador
De mantenerse esos conflictos o en caso de suscitarse otros nuevos las consecuencias podrían ser devastadoras para los consumidores. Las previsiones de recesión económica en los Estados Unidos y la debilidad del dólar frente al euro y otras divisas son los factores que en menos de un año lograron que los precios mundiales se tripliquen.
Mientras productores y consumidores del Medio Oriente se enfrentan, Jellil estimó que en caso de que se produzca una crisis política mundial los precios pasarían a cifras de entre 200, 300 ó 400 dólares por barril. "Si la crisis llega a parar la producción de Irán, por ejemplo, tendríamos una grave situación porque ningún otro país del mundo podría sustituir la producción iraní (4,4 millones de barriles al día)".
Las cotizaciones se acercaron ayer a la realidad. Tal como reseñó EFE, el barril de crudo Brent subió 5,5 dólares y batió otro récord en el mercado de futuros de Londres al cerrar en 139,83 dólares en el Intercontinental Exchange Futures. Previamente se transó en más de 140 dólares por primera vez en la historia. El WTI de Estados Unidos también estableció un nuevo récord, después de sumar 5,09 dólares o un 3,8 por ciento y venderse en 139,64 dólares, tras llegar a 140,05.
Moneda débil
Los precios se presentaron después que los operadores del mercado petrolero conocieran las previsiones al alza que tiene la Organización de Países Exportadores de Petróleo para el próximo verano, a lo que se le sumó una nueva caída del dólar, que cerró en 1,57 frente a la moneda comunitaria de la Unión Europea. Y es que la caída del billete verde favorece a inversionistas que requieren de materias primas y que utilizan otras divisas de mayor fuerza.
El dólar perdió terreno contra las principales monedas luego de que la Reserva Federal de los Estados Unidos dejara sin cambios su tasa directriz -tipos de interés- en dos por ciento y de que no diera muestras de posibles aumentos.
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