Resumiendo, Rosa Díez, resentida por haber perdido aquel
Congreso del PSE, funda un partido que no aporta nada nuevo, ideológicamente hablando, y es aupado por la derecha para impedir la mayoría absoluta del PSOE, más de 300.000 votos en Madrid, su único escaño.
Ni puñetera idea sobre el advenimiento de la Democracia, la burguesa, claro está, que es de la que habla. Ni pajolera idea de las luchas para equiparar la libertad y la igualdad formal con la real, llevada a cabo por los que, en principio y durante mucho tiempo, pusieron los muertos en la lucha contra la clase dominante y la construcción teórica del modelo.
Este partido es una pose, una operación de marketing, independientemente de la calidad personal de sus líderes. Estas gentes apoyan el aborto libre, la
ley de la ciudadanía, la de dependencia, la de memoria histórica, la de investigación biomédica y el uso de las técnicas de clonación celular con fines terapéuticos. Sin embargo, parece que su "política", mediaticamente hablando, sólo está orientada al modelo territorial y al asunto recurrente de ETA.
Están atrapados en la red de quienes les dieron audiencia y les permiten chupar "cámara". En cuanto se desvíen del guión, desaparecerán. ¿Acaso piensan que María
San Gil y otros opositores al "rojerío" nuevo de Rajoy, Gallardón y Fraga, aceptarán su invitación a formar parte del partido?
Ende luego, el poder de los medios y la baja cultura política puede hacer milagros pero ...
Su compañero perdedor de aquel congreso,
Nicolás Redondo (hijo) se ha pasado a la esfera privada. Al menos, vende su fuerza de trabajo para comer, eso sí, muy bien, pero no se humilla deambulando por los platos televisivos de la derechona.