| |
http://www.expansion.com/edicion/exp/opinion/es/desarrollo/1127168.html
"""""""""""
El fenómeno ‘chiki-chiki’
Publicado el 23/05/2008, por Clara Ruiz de Gauna
La palabra chiquilicuatre existe y es la versión coloquial de chiquilicuatro, un término que sirve para definir a alguien que es un zascandil y un mequetrefe. La palabra chiquilicuatre existe hoy más que nunca en forma de Chikilicuatre, un fenómeno que amenaza con dividir a España en dos. Chikilicuatre puede ser un zascandil y un mequetrefe, pero también es un artista de la parodia y un genio del márketing.
Que alguien que no existe y que es uno de los tipos más feos del mundo haya conseguido triunfar con la canción y la puesta en escena más penosas de la historia merece cierto reconocimiento. Rodolfo Chikilicuatre es un ejemplo de sentido del humor que ha conseguido el éxito del fracaso de un festival que nadie debería tomar en serio desde que Remedios Amaya manejó su barca. Que alguien con voz de pito que canta una melodía que nubla los sentidos sea el artífice de una de las sintonías más descargadas en los teléfonos móviles tiene algo de meritorio. Que alguien logre que unos bocadillos multipliquen sus ventas sólo porque ahora se llaman Chiki-chiki debe de tener su gancho.
A la otra España, en cambio, no le gusta nada Chikilicuatre. Hay quien dice que se borrará de ser español durante los minutos en los que el fenómeno del tupé cante en Eurovisión. Otros aseguran que les avergüenza que alguien así represente a España.
Yo no creo, en absoluto, que Rodolfo Chikilicuatre nos represente. Simplemente, es un actor disfrazado con gafas de pasta, peluca y una guitarra absurda que alguien ha sabido adornar de manera brillante con la magia del márketing. Haga el ridículo o triunfe hoy en Belgrado, me deja completamente indiferente.
A los españoles les representa otra gente y otras cosas. Les representa, por ejemplo, Abertis, que ha conseguido adjudicarse la mayor autopista de la historia en el país más poderoso del mundo. Les representan los bancos, que apenas han dejado ningún rincón del planeta por explorar. Les representa Inditex, el paradigma de la democratización de la moda.
También lo hace Ferrovial y su consolidación en el Reino Unido; Telefónica y su poderío internacional; las eléctricas y su afán por crecer; los cocineros y su conquista del paladar universal; Almodóvar y su genio cinematográfico; los arquitectos y sus triunfos; nuestros bailarines y su duende; los escritores y sus palabras; nuestros actores y sus contados Oscars.
La moneda también tiene otra cara en forma de pinchazo inmobiliario, de incertidumbres empresariales, de artistas mediocres y de nuestros políticos. Pero nunca nos representará alguien como Rodolfo Chikilicuatre cantando en un festival como Eurovisión, por mucho que algunos de nuestros representantes institucionales sean casi tan ridículos como él.
"""""""""""""""""""" |
|