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Pues, precisamente, esa desconfianza es la que empuja el mercado.
El ciudadano de a pie no se fia porque recuerda las recientes caídas y ve que la macro no acompaña... y no compra. Los grandes, que ya han cargado y agotado el papel en este lateral, empujan el precio creando la euforia. Cuando esté bien arriba entraremos los pequeños... y saldrán ellos.