Miguel Ángel Fernández Ordóñez, gobernador del Banco de España
Se acabaron las contemplaciones. El agravamiento de la crisis inmobiliaria y la imposibilidad de conseguir liquidez en el interbancario o mediante emisiones de deuda han terminado con la paciencia de Miguel Ángel Fernández Ordóñez, gobernador del Banco de España. Así, ha tocado a rebato y ha ordenado una inspección masiva en 2008 de bancos y cajas para chequear su riesgo inmobiliario, según varias fuentes conocedoras de la situación.
La cosa va tan en serio que entre los inspectores del Banco de España se comenta que algunos van a tirarse más de seis meses fuera del caserón de la madrileña Plaza de Cibeles. El objetivo es hacer una valoración exhaustiva, con criterios realistas -no los anteriores a agosto-, de todos los activos inmobiliarios que poseen las entidades; en especial, la cartera de suelo, las sociedades conjuntas con promotoras y las hipotecas de segunda vivienda.
Esta primera revisión se hizo ya en septiembre, tras el estallido de la crisis, pero entonces se hizo pidiendo informes escritos sin mayores profundidades. Ahora, se está revisando más exhaustivamente a aquellas entidades que enviaron una información menos detallada o que no convencieron al supervisor bancario. "Queremos que nos deis estimaciones reales, no lo que le estáis contando a la prensa", asegura una entidad que les ha espetado un inspector.
Pero MAFO no se fía de estos informes y ha decidido enviar a sus muchachos a investigar in situ al grueso de las entidades medianas y pequeñas (las grandes, que tienen inspectores permanentemente en sus sedes, quedarían fuera), es decir, los nombres que han estado bajo sospecha desde el inicio de la crisis. La idea es tasar todos los activos peligrosos, para lo cual el Banco de España cuenta con un equipo de expertos.
El suelo y la segunda vivienda, grandes objetivos
El énfasis, estará en dos áreas concretas. En primer lugar, en la cartera de suelo: "Muchas entidades han financiado la compra de suelo rústico a precios desorbitados asumiendo que iba a ser recalificado y edificado en unos meses. Ahora, la crisis y la nueva
Ley del Suelo [que considera los antiguos suelos urbanizables como rústicos] han frustrado esas expectativas y han dejado a muchas entidades colgadas de la brocha". Otra fuente del sector explica que "un banco no tiene problemas para esperar seis meses más hasta dar salida al suelo; el problema es si lo que esperabas construir en unos meses se retrasa hasta dentro de unos años". Ahí es donde el Banco de España quiere incidir para cuantificar el riesgo real.
La segunda área sobre la que va a poner la lupa el supervisor es la financiación de la segunda vivienda, donde las valoraciones también se habían disparado. En especial, en los créditos concedidos a través de APIs (agentes de la propiedad inmobiliaria), que normalmente no pasaban un control de riesgo riguroso por parte de las entidades. En este sentido, otra fuente señala que "el Banco de España está muy mosqueado con cajas de ahorros que han crecido muchísimo en
crédito en zonas calientes muy alejadas de su región, como Valencia, Murcia o la Costa del
Sol, sin apenas oficinas ni infraestructuras". "Esos créditos", añade, "se han concedido masivamente a través de APIs y ahí es donde se encuentra el grueso de las hipotecas-chicharro".
La "cuadratura del círculo"
Un portavoz del Banco de España declinó hacer comentarios sobre esta noticia. Algunas entidades consultadas han criticado esta medida: "Es ridículo que manden otra vez a los inspectores porque saben lo que tiene cada entidad desde antes de la crisis", opinan en una. En otra afirman que "el Banco de España persigue la cuadratura del círculo, porque por un lado pide prudencia y un aumento de las provisiones, pero por otro no quiere que cerremos el grifo del
crédito bajo ningún concepto, porque se frenaría la actividad económica".
Sea como fuere, el presidente de la CECA (Confederación de las Cajas de Ahorros), Juan Ramón Quintás, pidió el martes al conjunto del sector financiero un aumento de las provisiones "por lo que pueda pasar" con la crisis de
crédito global. Una crisis cuya enorme dimensión se hizo ayer evidente con el anuncio de una gran acción concertada de los bancos centrales del mundo para evitar problemas de liquidez.