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Hablar de Análisis Técnico y Análisis Fundamental, es como discutir sobre las religiones: se respeta a los de otros credos, aunque desde la perspectiva de quien sabe que su religión es la verdadera. Y es que, aunque el AT cuenta con todo mi respeto, se sostiene sobre pies de barro y presenta errores de concepto tan graves, que personalmente lo considero un arte/ciencia inútil.
Dejando a un lado la tendencia habitual de los técnicos de operar en el corto plazo, el principal problema del AT es que trata a todo lo que cotiza de igual manera. Da lo mismo que esté analizando el Ibex, que el crudo, que el franco suizo, que Telefónica, que Jazztel. Para los técnicos todo lo anterior es igual, puesto que reducen la realidad de las bolsas a simples series numéricas lo que supone que la única realidad del AT es el movimiento de las cotizaciones. Esta realidad, basada exclusivamente en el componente psicológico del mercado, cambia permanentemente. Esto implica que las percepciones del analista técnico sobre la serie numérica que está analizando sea extremadamente volátil.
El principal problema que supone el hecho de basar todo el análisis en el comportamiento caprichoso y emocional de las cotizaciones, es que es el precio el que marca el rumbo. Es como el viandante que, simplemente, se deja llevar por la multitud sin tener claro hacia dónde va.
Aunque los analistas técnicos intentan disimular este hecho con órdenes stop loss, toda suerte de indicadores y líneas de tendencia, divergencias, análisis del volumen y algunas teorías deterministas, me recuerdan bastante al inversor que opera “por intuición”. En el momento en que compran, ambos están seguros de sus análisis pero en cuanto el precio empieza a moverse de una forma que no habían esperado se encuentran perdidos.
Otro de los problemas derivados de centrarse exclusivamente en el precio, es que el AT exige comprar cuando un valor está caro y vender cuando está barato. Este es un comportamiento que siempre me pareció fascinante. Por ejemplo, con FCC en la zona de 40€, más de uno me comentaba que prefería esperar a la zona de 45€-50€ para comprar. ¿Cómo se puede preferir comprar algo entre un 12,50% y un 25% más caro? Supongo que es por la creencia de: “a 50€ FCC ya es alcista y, sin embargo, si compramos a 40€ nos exponemos a que el valor siga cayendo un 50% más”. Si, efectivamente, la zona de 50€ fuera un punto de no retorno garantizado y una vez traspasado la acción no cayera más, pase. El problema es que no hay nada que nos asegure que de 50€ no caiga de nuevo a 40€ y, desde ahí, continúe con la caída del 50%. El resultado es que hemos comprado peor, se mire por donde se mire.
En ese afán determinista del AT emplean todas sus fuerzas en predecir algo impredecible y, por tanto, las equivocaciones se suceden. Esto es algo que los analistas técnicos más experimentados conocen perfectamente. Las medidas que toman para evitar males mayores son principalmente dos: 1) el empleo de alguna de las técnicas de Money Management y 2) un férreo control psicológico tanto para aguantar la presión de la pérdida como para seguir una disciplina operativa. Dichas medidas, aunque fascinantes, cometen el mismo error que el AT: 1) suponen que siguiendo con disciplina su sistema de especulación van a ser capaces de controlar el precio a largo plazo y 2) determinan los niveles de stop, a partir de los cuales su escenario ya no tiene validad, como si algo asegurase que “una vez vuelva a 40€, FCC ya no puede subir más”.
Esta obsesión por el control del precio me parece aun más increíble cuando analizamos una operación de analista técnico. Hay un punto para el AT en que toda serie numérica deja de ser un caos y cobra sentido. Lo más normal es después de la formación de una figura chartista o cuando el precio rompe una resistencia. Cuando la resistencia es rota, todo cobra sentido y aparece de la nada la senda alcista en el valor. El caos, de pronto, es orden. Es orden hasta que deja de serlo, claro. El precio vuelve a caer y, de nuevo en el caos, se ejecuta la orden de stop loss. De pronto, la resistencia vuelve a superarse y de nuevo el orden. A los pocos días vuelve el caos y la orden de stop loss.
Sin embargo, el AT tiene una gran virtud que nunca tendrá el AF: una gran campaña de marketing. El AT genera comisiones y cualquiera puede adquirir muchos conocimientos de AT en poco tiempo. Esto mueve mucho dinero y por eso existe mucho interés en que todo el mundo conozca el AT. Lo que más me impresiona, es lo bien que funciona el AT a toro pasado. Y lo asombroso es la importancia que se le da a tantos y tantos ejemplos a toro pasado. Hace poco, uno me decía que Intel dio orden de venta cerca de $28. La verdad es que no sé qué decir.
El AT siempre me pareció toreo de salón. Todo parece muy fácil desde la barrera pero, a la hora de la verdad, todas esas virtudes que tenía sobre el papel, desaparecen. Comprar Coca-Cola a $40 era cosa de idiotas (como yo) porque a ese precio seguía en el rango lateral del que no salía desde hacía 5 años. Comprarla, sin embargo, a $50 era una buena operación. Esa confianza del analista técnico es algo que también me llamó mucho la atención.
Pero lo que más me sorprende es ver que alguien como Emilio Botín no haya vendido todas sus acciones de Banco de Santander. ¡¡¡Por el amor de Dios, Don Emilio, si a 14,50€ el Santander era venta!!! ¿Y qué me dicen de Baldomero Falcones comprando más de un millón de euros en FCC a 46€? Este señor no sabe nada de bolsa... ¡Florentino, ACS es bajista! ¡Que todos los grandes empresarios vendan sus acciones bajistas!
Y es que los grandes inversores, los mejores, los que serán recordados por sus éxitos, los que han invertido en empresas de alta calidad y las han mantenido. Es este tipo de inversión la que llena los puestos de la Lista Forbes. Es la estrategia de comprar buenas empresas a precios bajos la que ofrece más rentabilidad a largo plazo.
Siempre pienso en las referencias de técnicos y fundamentales para percibir las diferencias en rentabilidad entre unos y otros. Jesse Livermore y Warren Buffett. Dos historias muy distintas, aunque sólo sea porque uno está entre los tres primeros de la Lista Forbes y otro se reventó la tapa de los sesos con un Colt calibre 32 en el retrete de un hotel neoyorquino totalmente arruinado.
Un post de José María Diaz Vallejo
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