La Bolsa es fácil o difícil, según lo que se pretenda.
La Bolsa viene a ser como ligar. Es fácil o difícil, según las aspiraciones que tenga cada uno. Encontrar compañía de vez en cuando no es demasiado complicado, aunque en algunas ocasiones haya que pasar el día siguiente jurando y perjurando no volver a beber (en otras ocasiones será la otra parte la que lo lamente, así que tal vez no sea prudente decantarse por la
ley seca). Ligar mucho es más difícil. Poder ligar con cualquiera y en cualquier momento se me antoja imposible incluso para George Clooney.
La Bolsa viene a ser lo mismo. Ganar es lo habitual. Ganar mucho, entendiendo esto como batir al índice de referencia año a año, es difícil. Ganar en todas y cada una de las operaciones, cuando éstas son muchas, es sencillamente imposible.
Sin embargo no deja de circular el rumor carente de toda base de que en la Bolsa sólo ganan unos pocos. Supongo que se trata de una idea que complace a todo el mundo y por ello tiene tanto éxito. El que pierde se consuela creyendo que es lo normal. El que gana obtiene un
plus de autoestima pensando que pertenece a una elite privilegiada.
Esto no es así. Miren la capitalización del
Ibex 35 (que es el que nos viene más cerca) y compárenla con la que tenía el año de su creación (1987 si no me equivoco) y, tras descontar el efecto de la inflación, juzguen si se ha creado riqueza o no. Lo de la suma cero no es sólo falso sino que constituye un insulto a la inteligencia. Es obvio que somos más a repartir que entonces pero, ni la población, ni la proporción de ésta que se ha incorporado a la inversión bursátil es comparable al incremento de valor. Huelga decir que los beneficios no se han repartido de forma igualitaria. Por supuesto que hay gente que gana más, otra que gana menos e incluso algunos que pierden. Éstos últimos suelen ser los que llevan poco tiempo y, sobre todo, los que han leído algún que otro libro o Foro perniciosos.
La teoría de la mayoría perdedora, a todas luces falsa, lógicamente ha de hallar vehementes defensores. Al fin y al cabo, si se convence a un número suficiente de personas de que lo normal es perder, dar cursos para ganar poco puede salir muy rentable.
Buenas noches.