En mi opinión, el verse obligado a aguantar pérdidas...
(alias, quedarse pillado), tiene la misma causa que vender en pánico.
Hay personas que compran acciones para quedárselas toda la vida, y así cobrar dividendos, y posiblemente tener voz en las juntas de accionistas. A estas personas, se las suele denominar inversores, y les da lo mismo que sus acciones suban o bajen, porque no las piensan vender. Son los llamados inversores a largo plazo.
Con la popularización de Internet, se puso la especulación en bolsa al alcance de todos. Ya no hacía falta ir al parqué a gritar 'compra', 'vende' para especular. Desde tu casa, con un ordenador, puedes comprar y vender con rapidez. Y con ello, obtener rentabilidad por diferencia de precio entre la compra y la venta.
Pero en ningún ámbito de la vida, las cosas salen siempre bien. Y lo que se hace cuando sale mal, es lo que marca la diferencia entre un especulador de éxito, que consigue rentabilidades anuales superiores a la media de la inversión de manera consistente, todos los años.
Ocurre que, a veces, el especulador compra un valor pensando que va a subir, y no solo no sube sino que baja. Llegado ese punto, según la persona, pueden ocurrir dos cosas:
a) Se acojona por la caída y vende.
b) Se autoengaña con el manido (y erróneo) 'si no vendo no pierdo', y se convierte automáticamente en un falso inversor a largo plazo. Falso, porque ni es inversor (su intención no era invertir), ni a largo plazo (no tenía pensado quedarse a largo plazo, sino vender más caro de lo que compró lo más pronto posible para obtener una buena rentabilidad en el menor tiempo posible, y seguir haciendo lo mismo en otros valores.
Ambos casos, son consecuencia de dos cuestiones, una evitable, la otra no.
La inevitable: hagamos lo que hagamos, habrá operaciones que nos saldrán mal. No hay modo de evitarlo. Para que todas las veces que compramos algo, suba, tendríamos que conocer el futuro, y eso es imposible. Por puras matemáticas, habrá veces que el mercado no hará lo que es más probable, y la operación saldrá mal. Precisamente, porque si no, no sería lo más probable, sino lo seguro. Y una de las pocas cosas seguras que hay, es que habrá operaciones que nos saldrán mal.
Lo evitable (y lo más importante, sabiendo como sabemos de antemano que habrá operaciones en las que lo probable no se dará): NO PLANIFICÓ.
Absolutamente a todo el que le ocurre una de las dos cosas anteriores, le ocurre por una falta de planificación en la operación. Entró porque pensaba que iba a hacer un movimiento, pero no planificó. Si hubiera planificado, habría determinado un precio tal que, de alcanzarse, significaría que el mercado no hizo lo que era más probable, que la operación ha salido mal, y habría colocado un stop en ese precio en el mismo instante en el que hizo la operación. Si lo hubiera hecho así, no habría vendido en un momento de pánico, porque si el stop estaba bien colocado, ningún pánico transitorio lo habría hecho saltar. Y tampoco se habría quedado pillado 'a largo plazo', porque al alcanzarse ese precio en el que la operación ha salido mal, asume una pérdida razonable y asumible y el error en la operación, sin mayores consecuencias.
Pero como no planificó, no hizo un plan de contingencias, vendió en un momento de pánico, llevado por el miedo. Tomó una decisión en caliente, mientras que si hubiera planificado, la decisión habría estado tomada en frío, con anterioridad a la compra, y sin sentimientos de por medio. O bien, como no planificó, el valor bajó y bajó, y no tenía una referencia inequívoca del momento en el que decidir que se había equivocado. Y cuando la pérdida fue inasumible por lo brutal, no le quedó más remedio que resignarse y confiar en que 'a largo plazo, siempre se gana'.
Por suerte, nuestro hipotético especulador, que no planificó, y que se quedó en el valor confiando en que con el tiempo recuperaría, porque 'a largo plazo siempre se gana', no se trataba de aquél especulador que compró 30 millones de las antiguas pesetas de acciones de
Terra a 130 euros. O Enron a 20 dólares. O
Amadeus a 22 euros. O
Telepizza a 6. Porque, qué cosas, sucedió lo imposible: que a largo plazo, no sólo no recuperó, sino que perdió los 30 millones.
Saludos.