otras tres clases de empresas interesantes para el inversor.
En esta segunda parte repasamos las otras tres clases de empresas interesantes para el inversor.
Comenzamos con las empresas cíclicas. Dentro de ellas estarían incluidas las empresas de automóviles, las constructoras, las inmobiliarias, las acereras, las fabricantes de bienes de equipo, etc. Es decir todos aquellos sectores más intensivos en capital y cuya demanda fluctúa más en función de la expansión o contracción del
crédito y de la fase del ciclo en que se encuentre la economía. En este tipo de inversiones acertar con el momento es un asunto clave. Entrar en momentos de precios deprimidos poco antes de un gran despegue y cabalgar sobre toda la fase expansiva puede producir grandes plusvalías –véase el caso de las constructoras y las inmobiliarias españolas en el último lustro-, mientras que llegar tarde a la fiesta puede diezmar nuestra inversión. Otro elemento que hace la inversión en cíclicas algo más complicado es el hecho de que en esta clase de empresas, un PER bajo no implica necesariamente una buena oportunidad y que es difícil aplicar herramientas de análisis como el SSG debido a la mayor volatilidad de los resultados.
El quinto grupo son las empresas que Lynch denomina “recuperables”. Son empresas que atraviesan por dificultades, pero están en camino de la recuperación merced a nuevas estrategias, planes de ajuste y viabilidad, etc. Acertar aquí puede producir grandes revalorizaciones, pues no es inusual que la cotización de este tipo de empresas haya caído incluso por debajo del valor contable. Frente al caso de las cíclicas, la evolución de la cotización de una empresa de esta clase no depende demasiado de la evolución del mercado en general.
El último conjunto tratado en One up on Wall Street es el de las “empresas que juegan con una baza oculta”. Son empresas que disponen de alguna clase de activos más o menos ocultos en la contabilidad que el mercado está pasando por alto, desde patentes y copyrights pasando por inmuebles o concesiones. Evidentemente esta clase de descubrimiento requiere un profundo conocimiento de la empresa en cuestión y normalmente está más al alcance de aquellos inversores que tienen una mayor relación de proximidad con la empresa: clientes, personal, vecinos de la zona...
En todo caso, sea cual sea la clase por la que se opte, Lynch considera requisito indispensable previo a la inversión un suficiente conocimiento del negocio elegido (¿a qué se dedica la empresa?, ¿de dónde salen sus beneficios?, ¿qué posición ocupa y cuáles son sus puntos fuertes y débiles?), así como un escenario de desenvolvimiento previsto para poder seguir la evolución de la empresa y valorar si la historia que nos habíamos dibujado está siendo o no cumplida.