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Pues voy a dar mi opinión sobre el atercado: El Rey la cagó.
y quienes aconsejaron aquel numerito también. Ahora, tendrán que ser las buenas artes de la diplomacia quien tome cartas en el asunto para apaciguar a las opniones públicas de esos países y, con ello, intentar salvaguardar los intereses de las empresas españolas.