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ANTARA IBN SHADDAD (525-615)
Ella amanece y anochece sobre un lecho
mientras yo paso la noche sobre la negra montura
embridada.
Mi lecho es una silla sobre montura de gruesos miembros,
forjados ijares, noble cincha.
Si de mí te ocultas con velo
has de saber que soy diestro en apresar al caballero
acorazado.
Pondérame según lo que de mí sabes:
que soy de trato benevolo si no se me maltrata,
intrépido y de sabor amargo como la hiel, si se me maltrata.
Quienquiera que haya presenciado el combate te dirá
que a la guerra me lanzo intrépido,
pero soy recto a la hora de repartir el botín.
¡Antara!
exclaman al clavar sus lanzas en el pecho negro de mi caballo
como si se tratara de cuerdas tendidas en un pozo.
...
Me hago cargo que no es la hora del rincón poético
y por tal razón perdón os pido...
Solo soy un triste transmisor de lo que otros
con mayor o menor fortuna dejaron escrito.
Y por ello merezco el peor de los castigos:
el olvido.
...
Así sea.