- [estoeslaleche]
- - 13:59 5/may/2008
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- He sabido que su excelencia la princesa Feelfree quiere casarse; por ello vine desde muy lejos a pedirla en matrimonio. Le pido que le transmita mi deseo y que ella tenga la gracia de darme la oportunidad.
- Bien – dijo la princesa al escuchar el informe de su guardia – dile a ese joven que desde ahora empiece a buscar un sitio donde esconderse y que dentro de tres días, a esta misma hora, subiré a lo alto del palacio con mi espejo para buscarlo.
El guardia le transmitió a Darth Vader lo que había expresado la princesa y éste pensó: “Iré a pedirle a la gran carpa que me ayude”. De esta manera caminó tres días sin parar por la costa hasta que llegó al sitio donde lo había dejado antes el pez.
Apenas se tiró al río la carpa salió a protegerlo llevándolo hasta el sitio más profundo al tiempo que le preguntaba: - ¿Qué desgracia te ha sucedido? ¿Para qué necesitas mi ayuda?
- Amigo mío, escóndeme, por favor; si me escondes de tal forma que nadie me halle podré salvar la vida de muchos jóvenes. Si me encuentran, me matarán a mí.
- Bien, bien, amigo, te ayudaré – dijo el pez, abrió la gran boca, metió a Darth Vader en su estómago y nadó hasta la parte más profunda. Luego ordenó a todos los pececillos que nadaran hasta el curso superior y que revolvieran el barro para lograr que el agua del río quedara turbia. Miles de pececillos se acercaron al curso superior como un enjambre de abejas y revolvieron el barro con sus cabezas y sus colas, dejando el agua cristalina del río tan turbia que ni los rayos del sol podían penetrarla.
Cuando se cumplió el plazo la princesa subió a la parte superior del palacio y proyectó su espejo hacia las montañas, la pradera, y el desierto. A través de él observó las siete capas de nubes, pero no ubicó a Darth Vader. Sin embargo, al enfocar hacia el río divisó inmediatamente y con mucha claridad a su pretendiente. Así, vio a los numerosos pececillos que revolvían el agua en el curso superior y en la parte más profunda a una gran carpa, en cuyo estómago dormía el joven.
- ¡Lo encontré! – exclamó, y acto seguido ordenó a sus ministros:
- Caminen tres días en esa dirección. El joven está escondido en el estómago de una gran carpa que se encuentra en el lecho del curso inferior del río. Pero les va a ser difícil encontrarlo, porque el agua está turbia. Es necesario que vayan primero al curso superior y espanten a los peces pequeños. Una vez que el agua esté clara podrán encontrar a la carpa. ¡Vayan! ¡Tráiganmelo!
Los ministros se hicieron acompañar con muchos soldados y caminaron tres días hasta que llegaron a la parte indicada del río. Siguiendo las instrucciones de la princesa primero espantaron a los pececillos y una vez que el agua se puso clara se dirigieron al curso inferior donde efectivamente vieron a la gran carpa. – No se ocupen más de los pescados pequeños, extiendan pronto la red – ordenó uno de los jerarcas.
- ¡Joven! – gritaron al unísono los soldados al tiempo que extendían la red –, nuestra princesa ya te ha encontrado. ¡Sal a cumplir tu promesa!
Darth Vader se despertó sobresaltado y pensó: “Si los tigres nunca se vuelven atrás, un joven debe cumplir lo que ha prometido” – de modo que le dijo al pez:
- Bueno, iré, envíame por favor a la orilla –. Entonces la carpa sacó la cabeza, Darth llegó enseguida a la costa, los ministros y sus soldados lo agarraron fuertemente y lo llevaron ante la princesa Feelfree.
Desde que la aristócrata había implantado aquella prueba muchos jóvenes dejaron este mundo. Pero ellos se habían escondido en lugares fáciles de hallar como grutas, o los arenales del desierto de Gobi; ninguno se había ocultado como Darth Vader en la panza de un pez, hecho que extrañó a todo el mundo. Por ellos, cuando la princesa acababa de dar la orden de ejecución intervino el rey Kalistenes para expresar:
- Un momento, hija mía, no lo mates por el momento. Ya que soy tu padre hazme caso y perdónalo por esta vez, dale otra oportunidad de esconderse.
Para no contrariar a su progenitor la muchacha aceptó la propuesta, advirtiéndole a Darth Vader: - Por esta vez te perdono la vida, prueba a esconderte otra vez, ¡ve!
“¿Adónde me voy a ocultar?” pensaba Darth y de súbito se acordó de las águilas. Se dirigió apresuradamente hasta el desierto y una vez allí sacó la pluma y la quemó.
Al ratito el cielo se cubrió de nubes, empezó a soplar un gran viento. De pronto todo se puso oscuro. Una gran águila salió de entre las nubes, dio tres vueltas en círculo y se detuvo frente al joven.
- Buen amigo, ¿para qué problema necesitas mi ayuda?
Darth contó todo del principio al final, pidiéndole:
- Mi buena amiga, te suplico que busques el lugar más adecuado para esconderme.
- Está bien, móntate en mi lomo, ¡pero por nada del mundo vayas a mirar para abajo! De lo contrario podrías marearte y caerte.
Darth Vader obedeció fielmente y pronto estuvieron entre las nubes.
Tres días más tarde la joven dama subió al edificio con su espejo. Lo proyectó por todas partes pero en ninguna aparecía su pretendiente. ¿Dónde se habrá escondido? La princesa Feelfree pensaba y sin darse cuenta proyectó el espejo hacia el cielo: así lo descubrió al segundo montado en una gran águila entre las nubes.
- Lo encontré – anunció – pero esta vez será más difícil de atrapar que la otra vez. Está montado en un águila que vuela en las alturas. Hasta allí no llegan las balas y sería en vano gritarle. Pero hay una solución: Yo he visto que después de volar durante mucho tiempo el águila siempre baja a aquel estanque a tomar agua. Cuando ellos bajen y estén bebiendo espanten al águila y atrapen al joven.
Los ministros se dirigieron con sus soldados al estanque y se escondieron entre los cañaverales. El águila ya llevaba tres días volando sin parar y realmente tenía la garganta seca. Entonces bajó hasta el estanque mientras Darth Vader también desmontó de su espalda. Justo cuando estaban por beber el agua los soldados que estaban escondidos gritaron al unísono. El águila se espantó, levantó el vuelo y Darth Vader no tuvo tiempo de volver a montarse: así fue atrapado y llevado ante la princesa Feelfree.
Esta vez sí que su escondite había sido inimaginable, por ello no extraña que cuando la princesa ya estaba dando la orden de ejecución, la reina Mablanes saliera en defensa del joven.
- Este muchacho ha hecho algo muy curioso. Mi buena hija, si me reconoces como madre perdónalo por esta vez. “La tercera es la vencida”, expresa el dicho, bríndale otra oportunidad.
La princesa volvió a aceptar para no entristecer a su madre y le dijo a Darth Vader:
- Bien, te perdono gracias a mi madre y te permito que vuelvas a esconderte. Sin embargo, recuerda bien que esta será la última vez. Las condiciones son las mismas que las dos anteriores: si te encuentro te mato, de lo contrario me casaré contigo.
Darth Vader tenía bien claro una cosa: si esta vez lo encontraban ya no saldría nadie en su defensa. ¿Qué hacer? Pensando y pensando recordó el juramento del zorro y fue a buscarlo para pedirle ayuda. Caminó hasta que al mediodía siguiente llegó al pie de la montaña donde había salvado al animal de que lo mataran. Entonces se apresuró a recoger unas hierbas que había por allí e hizo una fogata. Poco después de que el humo comenzara a elevarse el zorro vino corriendo tan veloz como el viento.
- Mi buen amigo, ¿qué te ha sucedido? ¿Para qué necesitas mi ayuda?
Darth Vader le contó detalladamente todo lo que ocurría y le pidió al zorro que lo salvara.
Este último contestó sin darle al asunto mayor importancia:
- Eso no es nada del otro mundo, ¿por qué no me viniste a buscar la primera vez? Espera aquí un momento. – Y diciendo esto comenzó a cavar una fosa.
Cuando tuvo lugar el zorro se metió allí y siguió cavando. Darth Vader se quedó afuera aguardando, esperó y esperó pero el zorro no salía. Así espera que te espera transcurrió el día y el zorro seguía sin salir. Pasó otro día y ya se acercaba la hora decisiva en que la princesa subiría al edificio, mas el zorro no aparecía. ¿Qué hacer?
Nuestro protagonista se retorcía los dedos de la desesperación cuando de pronto el zorro salió del túnel.
- ¡Entra aquí, amigo! He cavado un túnel que llega hasta la parte inferior del palacio de la princesa. El final del túnel está separado de la superficie por una delgada capa de tierra y tiene además, una pequeña abertura por donde entra la luz del sol. Tú espera justamente en ese lugar. Es seguro que la princesa no te encontrará y dirá; “Bueno, cuando vuelva ese joven me casaré con él”. Entonces espera que baje del edificio y cuando pase por el lugar donde está la ranura, tú sacas de golpe la cabeza, subes y tomas a la princesa. ¡Arriba, amigo mío, te deseo éxito! – y diciendo esto el zorro se volvió a la montaña.
Darth Vader se introdujo apresuradamente en el túnel en tanto la princesa Feelfree ya había subido a lo alto del palacio.
Esta última cogió su espejo mágico y lo proyectó por todas partes. Miró a través de él las montañas y valles, el desierto de Gobi y la pradera, los ríos, los lagos y las nubes, pero no halló ni la sombra de Darth Vader. Justamente cuando la princesa recorría con su espejo desde los sitios más lejanos hasta los más cercanos, Darth Vader se iba aproximando al lugar donde ella estaba. Afortunadamente ella no reparó en la parte de debajo de su palacio y como es lógico no dio con el joven. Al no hallarlo comenzó a descender, descorazonada y triste, hablando para sí misma: “Muchacho, estés donde estés, ven ya, estoy dispuesta a casarme contigo de acuerdo a lo que hemos acordado.” Darth Vader escuchó esas palabras desde su escondite, por lo que dio un cabezazo en el lugar donde entraba un rayito de luz, con lo cual dejó al descubierto una gran cueva; de un salto salió de allí y tomó a la princesa del brazo.
De esta manera, el rey Kalistenes accedió por fin a casar a su hija con Darth Vader. Mandó llamar a sus cuarentaiún súbditos, entre ellos hombres y mujeres,
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