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ESTO ES LO QUE HAY

[BEROSO] | 13:34, 6/Abr 2008 |
No es la primera vez que ocurre, pero en esta crisis se pueden marcar en el calendario y con gran precision las fechas en las cuales se produjeron los cambios de la coyuntura. Hasta agosto, vivimos en un mundo feliz, lleno de buenas noticias. El crecimiento sobrepasaba el 4% y batia sin contemplaciones al de nuestros vecinos; la inflacion era un poco mas alta de lo previsto, de lo conveniente y de lo obtenido por otros pero no llegaba a situarse en niveles alarmantes; habia empleo, mucho empleo, para nosotros y para una pleyade de inmigrantes que venian con la esperanza de obtener aqui el trabajo que en su pais no encontraban y los tipos de interes se situaban en niveles absolutos bajos y en terminos reales negativos.

Habia dinero en el bolsillo para gastar en el presente y confianza en el futuro para invertir con el dinero ajeno. Todo eso nos condujo a la voragine inmobiliaria y al endeudamineto sin medida, pero no habia temor y nadie hacia caso a los agoreros que predecian un final traumatico para tan grandes desequilibrios acumulados durante años.

En agosto, las nubes cubrieron el horizonte. El tren de la coyuntura esplendorosa llego al final del recorrido y se produjo un hecho nuevo, inesperado y terrible. Descubrimos de pronto que el sistema financiero americano habia caido en una trampa fabricada por el mismo y que nos arrastraba a todos tras de si. El acontecimiento parecia lejano e incomprensible, pero sus efectos los padecimos proximos y nitidos. De repente, el humor cambio y los bancos y las cajas se volvieron entes huraños y asperos. Lo que antes fueron alegrias y facilidades ahora eran complicaciones y exigencias. Los tipos de interes se duplicaron, como los sudores necesarios para hacerles frente y los medios de comunicacion dejaron de repartir parabienes y empezaron a lanzar amenazas.

Definitivamente, las cosas se complicaban. Pero llegaron las elecciones y el Gobierno habilito una extensa y profunda campaña de sedacion general. Repartio calmantes y antidepresivos a la poblacion en cantidades masivas. La postura oficial aseguraba que la economia perdia velocidad, pero solo un poco. Ya no era Fernando Alonso, pero seguia siendo Felipe Massa. Nada de parones, nada de problemas y el discrepante lo era por ser antipatriota.

El siguiente cambio climatico nos ha llevado desde las nubes hasta la tormenta y ha llegado inmediatamente despues de que usted depositara su voto en la urna. Si no quiere caer en la melancolia no lea estas paginas de la economia. Cada dia empeora una prevision, cada dia se nos cae una empresa de la construccion. El ambiente micro se retrae y el escenario macro se contrae. El empleo se detien y el crecimiento del PIB flojea, pero la inflacion anda y los tipos de interes corren. El deficit exterior vuela y el superavit presupuestario reposa en la unidad de cuidados intensivos. Los ingresos flojean y los gastos se disparan.

En lo micro, lo peor esta por llegar. Por ahora, el sufrimiento se ha localizado en las riberas financieras y en los prados inmobiliarios, sin alcanzar todavia al resto. Pero el frenazo en la construccion de viviendas nuevas afectara a la industria del mueble, a la de pinturas, al textil, a los electrodomesticos, etc. Y este paron, se trasladara como los virus por el torrente sanguineo de la economia y castigara al empleo y tras el al consumo.

Ese es el camino a recorrer. Nos falta por conocer la velocidad de la travesia y su alcance. Todo el mundo desea saber como de grave es la situacion en España y quizas les resulte decepcionante conocer la verdad de que nadie lo sabe. Para evaluarlo necesitariamos saber antes la evolucion de las economias europeas, la rotundidad de la crisis americana, la respuesta de los paises emergentes, el tipo de cambio del dolar, el precio del petroleo, la eficacia de las medidas anticrisis que se establezcan.....Como ven demasiadas preguntas y demasiadas incertidumbres. Esto es lo que hay. Ponganse el impermeable y a aguantar el chaparron. Suerte.


IGNACIO MARCO GARDOQUI - EL CORREO - Domingo 6 de abril