- [Desconocido]
- - 12:20 27/mar/2008
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El colapso de Bear Stearns y la decisión de JPMorgan de quintuplicar su oferta por el banco de inversión parecía que podían servir de punto de inflexión para que los mercados financieros recuperaran la confianza. Lejos de amainar, arrecian con fuerza los efectos del terremoto de las hipotecas de alto riesgo.
Una nueva cascada de previsiones negativas ha echado un jarro de agua fría sobre las esperanzas del mercado. Goldman Sachs estima que las pérdidas ascienden a 1,2 billones de dólares en todo el mundo, casi cuatro veces lo estimado hasta ahora, de los que 460.000 millones recaerían en Wall Street.
Deutsche Bank no descarta nuevas provisiones para paliar la pérdida de valor de sus activos y, dadas las tensiones en los mercados financieros, probablemente no alcanzará sus objetivos para 2008. Un rebrote de la desconfianza y la incertidumbre sería letal para la economía estadounidense, al borde de la recesión, que tendría su repercusión en el crecimiento de la economía mundial.
La necesidad de que las entidades financieras sean transparentes y revelen voluntariamente la magnitud de su exposición a activos de riesgo es prioritaria para restaurar la confianza.
La alternativa: que las autoridades refuercen la regulación del sector. Una opción nada deseable, pero la obstinación de las entidades financieras internacionales en no reconocer el impacto de la crisis en sus cuentas reduce el margen para adoptar otras soluciones