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RATINGS DE UTILITIES
10 de Septiembre de 2002, 02:01
Standard and Poors (S & P) considera que la crisis del gigante estadounidense
Enron tuvo un efecto "más significativo" sobre el sector energético que los atentados
terroristas del 11 de septiembre del pasado año, según un informe de la entidad
recogido por Europa Press.
El banco de negocios afirma que pocos sectores han sufrido dos acontecimientos
de tal repercusión en apenas tres meses como le ocurrió a la industria energética
con el 11 de septiembre y la bancarrota de Enron.
A pesar de que la economía estadounidense estaba ralentizándose antes de los atentados,
fueron precisamente los ataques los que dieron un empujón final a la recesión.
Como resultado, la calidad del crédito para las 'utilities' y los sectores energéticos
liberalizados permanecerá bajo presión durante este año y probablemente el siguiente
por los efectos conjuntos de la crisis de California, el caso Enron y el 11 de
septiembre.
Esto ha conllevado una menor liquidez y flexibilidad financiera, un aumento del
riesgo de negocio debido al incremento de inversiones fuera del mercado regulado,
dificultades regulatorias y fusiones y adquisiciones.
S & P reconoce también que se ha exacerbado la preocupación por la seguridad de
los activos energéticos, especialmente de las plantas nucleares, que "se han visto
obligadas a convivir con la amenaza de un ataque".
El impacto del 11-S se extiende, al igual que en la mayoría de sectores, a los
seguros, que han incrementado sus costes desde la fecha de los atentados terroristas.
VOLATILIDAD DE PETROLEO Y GAS.
En cuanto a la industria petrolera y gasista, la firma de análisis afirma que
el precio del gas natural experimentó una tendencia a la baja antes de los ataques
que se moderó tras el 11 de septiembre, cuando el riesgo de problemas de suministro
de crudo y gas disparó su coste.
No obstante, la rápida reacción de la OPEP ratificándose en su intención de mantener
una horquilla de precios de entre 22 y 28 dólares por barril de crudo calmó los
ánimos del mercado, aunque permaneció alerta ante eventuales ataques terroristas
que pudieran afectar a la producción internacional.
"Antes del 11-S los precios de petróleo y gas estaban empeorando bastante significativamente
y parecía que iba a haber una caída", añade la entidad, que recuerda el descenso
de los precios y de la demanda sufrido tras los ataques de septiembre de 2001,
sobre todo en queroseno de aviación.
POSIBLE ATAQUE A IRAK.
S & P reconoce que el mercado mundial de petróleo sufre actualmente una gran volatilidad
por los efectos a largo plazo del 11-S, que han conducido la lucha antiterrorista
de Estados Unidos a las puertas de un conflicto militar con Irak.
Esto ha supuesto la suma de una prima de riesgo de guerra al precio del barril,
que asciende en ocasiones hasta 4 dólares, lo que resulta "positivo" para los
países productores, a pesar de la reducción de la demanda por el empeoramiento
de la actividad económica en el mundo occidental.
La entidad augura una "guerra de precios" entre los países de la OPEP y los que
no pertenecen a la organización si el crecimiento de la demanda no se acelera
en los próximos años.
Así, considera que los elevados precios conseguidos con las reducciones de producción
del cártel han permitido a otros países, fundamentalmente Rusia, expandir su mercado
petrolero.
Cotizaciones relacionadas:
Eléctricas
Petróleo, Quimica, Papel