Antonio Iruzubieta
Analista Financiero Europeo miembro del Instituto Español de Analistas Financieros.
Desde 1.994 ha desarrollado su actividad profesional en los mercados financieros
como gestor, asesor de patrimonios y analista independiente. |
MERCADOS DE CRÉDITO Y SESGO DEL MERCADO DE VALORES
La radiografía del mapa financiero mundial refleja un serio tumor localizado en los mercados de crédito. La desconfianza no ha desaparecido a pesar de que el Libor haya retrocedido sustancialmente en los pasados dos meses, se esperan ajustes adicionales en valoraciones, más perdidas y las perspectivas apuntan hacia un agravamiento de la situación de cierta profundidad.
La pasada semana indicaba que el próximo catalizador de arrastre, tras el crédito de origen hipotecario y subprime, es el proveniente del mercado no residencial, de las tarjetas de crédito y de los créditos de automoción. También pasaba de puntillas sobre el peliagudo asunto de los derivados, tal como hacen las grandes entidades.
Pues bien, el mercado de deuda vinculado al sector inmobiliario comercial (no residencial) está congelado y no de frío. No se firman nuevas operaciones de financiación, los compradores de bonos vinculados han desaparecido y los precios de las emisiones existentes están cayendo. Además, las subastas de títulos de deuda están quedando desiertas.
Las operaciones de compras apalancadas de empresas, tan de moda hasta hace sólo medio año, se han diseñado con base en unos bonos corporativos que apenas ofrecían diferencial frente a los bonos del estado, los tipos estaban muy baratos. Actualmente ese diferencial se ha ampliado enormemente, los tipos de los bonos corporativos están creciendo y cotizando una fuerte prima de riesgo y por tanto, los precios de los bonos están cayendo en picado hacia niveles mínimos históricos. Las carteras de inversión están sufriendo serios ajustes..
Además, las calificaciones -triple A- de las empresas aseguradoras de estas emisiones están siendo reajustadas: FGIC ha sufrido una revisión a la baja (es el tercer asegurador más importante) y roza la calificación de bono basura, AMBAC y MBIA están siendo revisadas también y pronto habrá noticias.
Por si fuera poco, las operaciones de cobertura de riesgos a través de productos derivados, especialmente en el área de Default Credit Swap, están generando razonables dudas y miedo. Cuando AIG informó al mercado de su situación patrimonial destacó un hecho sorprendente y es que no son capaces de cuantificar de manera creíble sus perdidas derivadas de los Swaps. Así, ¿cómo se puede valorar el riesgo de contrapartida si las entidades ni siquiera saben valorar el suyo propio?.
Y vuelven los grandes a dar la nota. Según Bloomberg, más de la mitad de los Swaps contratados en el mundo está concentrados entre grandes 5 bancos: JP Morgan 26%, Citigroup 10%, UBS Warburg 9%, Bank America 7% y Deustche Bank 7%. Es por eso que con semejante concentración, el riesgo de contrapartida es impresionante.
Máxime considerando que, según el Bank of International Settlements, el tamaño del mercado de swaps sobre tipos de interés ronda los $34 trillones (billones europeos) tras haber duplicado la cifra en sólo dos años. Añadir a esta espectacular cifra la no menos desdeñable de $45 trillones que alcanza el tamaño del mercado de Credit Default Swaps. Recordemos que el mercado de mundial de derivados se aproxima a los $450 trillones, es decir, más de 8 veces el PIB mundial!.
Los Credit Default Swaps han crecido a un ritmo vertiginoso en los últimos años, años en los que las finanzas estructuradas –para fallar- han tomado una relevancia perniciosa. Desde el año 2.000 se ha multiplicado por 50 veces el tamaño del mercado de los CDS debido a que los ingeniosos financieros han creado grandes riesgos pero siempre considerando que serían endosados al siguiente en la cadena que finalmente iba destinada a recaer en el consumidor final. Lamentablemente para todos, estaban jugando con un fuego que no han sabido controlar y lo han propagado a diestro y siniestro.
Entretanto, en vista de los datos recientemente publicados, la inflación continua presionando al alza alegremente. Sin embargo, la enérgica rebaja de tipos de la FED, la más intensa de la historia en términos de tiempo-porcentaje, no contempla este importante factor y ante todo pretende salvar al sistema de una grave crisis. Tienen miedo y prefieren posponer el control de la inflación para cuando las condiciones del mercado lo permitan. Argumentan que la desaceleración económica actual influirá en un menor ritmo de crecimiento de la inflación.
El caso es que miembros de la FED han indicado que una vez concluido el actual proceso de recorte de tipos, cuando estimen que el grave riesgo crediticio está mitigado y más controlado, entonces se verán obligados a subir los tipos pero no de forma gradual como lo hicieron tras el año 2.004 a golpes de 0.25 puntos. La volatilidad en los mercados está asegurada; vienen tiempos turbulentos.
Los mercados muestran un clima de marcada inestabilidad lidiando además con un entorno de malas noticias macro y micro que inducen a la inseguridad, por otro lado patente en las encuestas.
A continuación podemos observar cómo se están comprimiendo los movimientos en los índices dentro de pautas triangulares, que por norma general sólo indican inestabilidad y por sí solas no suelen anticipar la dirección de la ruptura. Los siguientes gráficos intradiarios del Ibex-35 y el SP500 muestran niveles a vigilar.