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DECEM: ALTERNATIVAS FINANCIERAS PARA AYUDA AL DESARROLLO (9)

Jaime Pozuelo Monfort el 04/01/2008

decem.info

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Jaime Pozuelo Monfort

la moneda virtual global

La historia del dinero se remonta a tiempos inmemoriales en los que el trueque dio paso a la compra y venta a cambio de monedas que valían el valor que representaban. El dinero es un concepto abstracto que manejamos a diario en un sinfín de transacciones sin ser conscientes de qué sería de nuestra existencia sin el mismo. El dinero permite ahorrar, y por tanto trasladar los flujos monetarios en el tiempo. El dinero convierte el esfuerzo en monedas y billetes y permite esforzarse hoy para disfrutar mañana, convirtiendo nuestra dedicación en un flujo monetario que podemos acumular, transferir y gastar en cualquier momento o lugar. Como medio de pago de segunda generación, el dinero goza de rasgos estructurales de los que carecía el trueque, flaqueando en otros tantos aspectos explicados a continuación.

Muchos hablan del final de las monedas y billetes como medio de pago, y auguran un futuro a medio plazo en el que pagaremos con dinero electrónico en todas sus variedades, un final quizás al alcance de las sociedades más avanzadas en las que una mayoría de la población tiene acceso a una cuenta corriente, o dicho de otro modo como se denomina en el argot técnico, en las que una mayoría de la población está bancarizada. Un acceso a servicios financieros básicos es un derecho quasi universal al que no todos pueden acceder, en particular si miramos a los países en vías de desarrollo. No poder acceder a servicios financieros básicos nos aparta de la posibilidad de convertir, de transformar nuestro esfuerzo en dinero, nos exime de la oportunidad de salir adelante por nuestros propios medios, nos expropia la capacidad de subsistir sin necesidad de la ayuda de terceros. La tercera generación de medios de pago no es sin embargo y únicamente el dinero electrónico, sino una moneda inmune a la especulación, el arbitraje, la depreciación y la hiperinflación, accesible a todo aquel que desee ahorrar, y disponible por ende en una mayoría de los países en vías de desarrollo.

Hablar de los servicios financieros básicos debe incluir una mención a la divisa en la que se ahorra. Divisa no es sinónimo de dinero. El dinero es un concepto global. La divisa es una unidad que cuantifica la cantidad de dinero de que disponemos. Podemos extrapolar el concepto de dinero a otra magnitud como el peso. El peso es un concepto global que requiere de unidades para entender su cuantía. Podemos utilizar kilogramos en Europa o libras en Estados Unidos. Las dos unidades representan peso, existiendo una relación de equivalencia intrínseca entre ambas. No importa expresarse en kilogramos o libras, pues a fin de cuentas, 9 kilogramos siempre serán 20 libras y viceversa. El dinero sin embargo sufre de la indecisión humana y de las modas económicas. En determinadas épocas la relación entre la libra y el dólar fue intrínseca y por tanto fija, mientras que en la actualidad esta relación, comúnmente denominada tipo de cambio, es variable. Recuerde
el ejemplo del que hablamos con anterioridad. Imagine que hoy 9 kilogramos equivalen a 20 libras, pero que mañana esta relación puede cambiar. Quizás por el solo hecho de cambiar de país, de volar de París a Nueva York, deje de pesar menos si la relación intrínseca entre kilogramo y libra esta sujeta a cambios, o quizás pierda tanto peso que su vida corra peligro. Esta paradoja tan poco usual en tantas magnitudes como el peso o la altura, sorprende en el caso del dinero, que permite la existencia de tipos de equivalencia o cambio variables entre distintas divisas, con las correspondientes consecuencias descritas a continuación.

UN BREVE REPASO DEL ESTÁNDAR ORO

Desde el nacimiento de las Instituciones Financieras Internacionales en la cumbre de Bretton Woods celebrada en 1944 bajo la tutela del bando aliado en la Segunda Guerra Mundial y preparada con cautela por el economista de origen británico John Maynard Keynes, se determinó un tipo de cambio entre divisas fijo que estuviera establecido por la cantidad de reservas de oro que cada país disponía en sus arcas estatales. De este modo un dólar en circulación, o una libra en circulación, mantenían el correspondiente valor invertido en oro férreamente guardado en las cajas fuertes de la Reserva Federal norteamericana y otros Bancos Centrales. En cualquier momento el poseedor de un dólar podía de este modo reclamar el equivalente en oro que le sería proporcionado a cambio de entregar su billete como modo de pago. Un sistema simple a la vez que tranquilizador. Este tipo de economía basado en la invariabilidad del dinero se denomina keynesiana, en merecido honor a su progenitor. A continuación se muestra un billete de 20 dólares de 1905 que el poseedor podía cambiar por oro, tal y como se indica en el inferior del mismo payable to the Bearer upon demand.





















Sin embargo en 1971 Estados Unidos decide abandonar unilateralmente el estándar oro, en un momento de crisis económica provocada por la estrepitosa subida del petroleo. Como mayor economía del mundo la decisión de Estados Unidos desencadenó una reacción en cadena que supuso el abandono definitivo del estándar oro y la adopción de tipos de cambio variables, en los que el valor de una divisa fluctúa respecto al de otra en función de una serie de variables macroeconómicas que determinan la estabilidad económica de un país. Los tipos de cambio variables permiten que un país establezca una política económica activa, poniendo a su disposición herramientas como los tipos de interés y la depreciación, que permiten reactivar la economía en tiempos de crisis económica. Cuando la divisa de un país se deprecia respecto a otra, sus productos se vuelven mas competitivos y por tanto fáciles de exportar, mientras que los productos del país cuya divisa se aprecia se encarecen volviéndose menos competitivos. Pocos ponen en duda la viabilidad del actual sistema de tipos variable, fundamentalmente desde el primer mundo, donde hemos aprendido a vivir con él y nos beneficiamos de sus virtudes, menospreciando su daño colateral, en particular si no nos afecta o nos afecta levemente.

DESVENTAJAS DEL TIPO VARIABLE

Desde la perspectiva de un país en vías de desarrollo que carece de un Banco Central fuerte para controlar la estabilidad de su divisa frente a las divisas mas fuertes como el dólar, la libra o el euro, los tipos variables suponen un riesgo importante que conviene vigilar.

El fenómeno de la globalizador y la forzada apertura de las fronteras a los flujos financieros internacionales en el marco de las rondas de negociación de la Organización Mundial del Comercio hacen de las divisas locales en los países en vías de desarrollo un objetivo a veces al alcance fácil de los especuladores financieros, que prefieren el cortoplacismo y satisfacen sus ansias de beneficio apostando por la subida o bajada de divisas, a menudo provocada por rumores financieros provocados por los grandes inversores de Occidente. La depreciación de la moneda convierte en prohibitivos determinados productos que previamente eran asumibles. La depreciación de la moneda y la creciente especialización que desde el mundo industrializado se impone en el mundo pobre siguiendo los postulados del economista David Ricardo, hace que numerosos países no puedan prever con antelación el aprovisionamiento de materias primas que 4 permitan sacar adelante a una población a menudo hambrienta y con escasa infraestructura básica, mientras que Europa y Estados Unidos, con su proteccionismo convenido en lo agrícola, impiden que numerosos países inunden el mercado alimenticio con productos cuyo coste está muy por debajo del subsidiado coste de la poco competitiva industria agrícola occidental.

Una gestión mala e irresponsable de una divisa local conduce a la hiperinflación y a la pérdida quasi inmediata del valor del dinero que muchos desearían ahorrar en otras condiciones. De este modo lo que antes valía uno ahora con facilidad vale cien. El control de la inflación tan férreamente ejecutado en los países industrializados es a menudo el caballo de batalla de las economías en vías de desarrollo, que no pueden, que no alcanzan a implantar e implementar políticas monetarias apropiadas conducentes a la estabilidad monetaria, fiscal, y al crecimiento conducente al desarrollo económico local, a menudo tan necesitado.

De este modo los tipos de cambio variables perjudican al mundo en vías de desarrollo e incrementan la inestabilidad económica de los países pobres, cuya población se ve azotada por los vaivenes de la economía, que les conducen en numerosos casos a laberintos sin salida en los que de forma agregada y global todos salimos perjudicados, aunque localmente y temporalmente haya ciertos especuladores que se lleven el gato al agua y vuelvan a casa con la cesta llena.

UNA MONEDA VIRTUAL GLOBAL EN SUSTITUCIÓN DEL ESTÁNDAR ORO

Las tecnologías de la información y la miniaturización de la tecnología permiten a día de hoy implementar una moneda virtual con la capacidad de llevar las herramientas financieras básicas y la estabilidad monetaria al mundo en vías de desarrollo. En un mundo de internet, conexiones inalámbricas, telefonía móvil y conectividad, en un mundo de ordenadores portátiles cada vez mas económicos y creciente penetración tecnológica en los países en vías de desarrollo, es factible vislumbrar la creación y puesta en marcha de una moneda virtual global (Monfort en lo sucesivo) que permita al pobre ahorrar sin temor a depreciaciones o hiperinflaciones, sin temor a ataques especulativos disfrazados de operaciones financieras provenientes de las plazas financieras internacionales, que le lleve la tranquilidad y le permita adquirir la capacidad hasta ahora únicamente soñada por muchos, de transformar el esfuerzo en dinero que se puede almacenar, transferir o gastar.

La vuelta al estándar oro de tipo de cambio fijo no es un sueño inalcanzable. Una propuesta que contemple la creación del Monfort es viable a nivel económico e implementable a nivel técnico. La creación del Monfort como moneda de cambio y uso únicamente entre aquellos que pertenezcan a las clases mas desamparadas les permitirá operar una cuenta corriente en un contexto de estabilidad similar a ahorrar en una moneda fuerte como el dólar o el euro, sin exposición alguna a las fechorías de los especuladores de Occidente o piratas del capitalismo sin corazón.

El mecanismo de implementación es sencillo a la vez que potente y robusto, como se indica en la figura mostrada a continuación. En la operativa se construye un fondo de inversión en cada país en que se pretende operar. El fondo de inversión capta fondos por 5 parte de aquellas personas que deseen ahorrar, y les devuelve a cambio una participación. El fondo opera, de este modo, emitiendo participaciones a los ahorradores, participaciones que se denominan Monforts. El Monfort es una moneda virtual a la vez que privada. La entidad operadora de Monforts poseería el monopolio sobre la moneda y es libre de denegar el acceso a la misma a individuos e instituciones del mundo industrializado. Al contrario que otros fondos de inversión, el Monfort-fund no se endeuda o apalanca a la hora de invertir, e invierte las divisas locales en activos de alta calificación crediticia y por tanto baja probabilidad de quiebra. A cambio de la inversión inicial, el ahorrador del mundo en vías de desarrollo recibe un numero de participaciones en el fondo, cada una de las cuales tiene un valor intrínseco ligado al valor de mercado de los activos en los que invierte el Monfort-fund.





































Operar de este modo tiene ventajas fundamentales para el ahorrador del mundo en vías de desarrollo, que a menudo carece de colateral, que a menudo es incapaz de abrir una cuenta bancaria porque los bancos comerciales no juzgan oportuno rendir un servicio que, a sus ojos, no es financieramente rentable. La adopción del Monfort acarrearía las siguientes consecuencias:

1. Elimina el arbitraje monetario y la especulación en divisas, otorgando robustez financiera a la moneda virtual y eliminando el riesgo de depreciación.
2. Protege al ahorrador que invierte y por tanto ahorra en Monforts, del riesgo de hiperinflación.
3. Permite la puesta en marcha de una tasa tipo Tobin, que cargue una comisión a los países ricos por operar en una divisa del mundo pobre. El mecanismo deoperación permite que el cobro de esta tasa sea asimétrico y solo se realice en una de las dos posibles direcciones de cambio.
4. Por último posibilita la apertura de una cuenta corriente y el pago y cobro mediante una tarjeta de pago tipo prepago denominada Monfort-card, que elimina la necesidad de imprimir billete y moneda en la divisa local, y pone a disposición
del ahorrador en el mundo en vías de desarrollo del dinero electrónico en forma de tarjeta prepago.

LA TASA TOBIN: UNA REIVINDICACIÓN HISTÓRICA DEL MUNDO POBRE

James Tobin fue un economista de reconocido prestigio, conocido internacionalmente por su simple propuesta de tasar las transacciones financieras internacionales equivalentes al cambio de divisas. La tasa Tobin ha sido durante décadas un punto de discusión frustrada entre los movimientos anti-pobreza que desean penalizar el impacto negativo de los piratas del capitalismo sin corazón, que especulando atacan divisas, desestabilizando monedas, países y sociedades.

La creación de una nueva moneda virtual permite el cobro de la tasa Tobin de forma sorprendentemente sencilla sin tener que preguntar a los grandes bancos comerciales y de inversión que piensan al respecto. El Monfort a fin de cuentas invierte la asimetría del poder económico, hoy en manos de Occidente, y otorga protagonismo a los habitantes del mundo en vías de desarrollo.

Si el Monfort fuera adoptado masivamente por el mundo pobre, un exportador de café en Brasil podría demandar al importador con sede en Europa o Estados Unidos, que el pago por la entrega de mercancía se realice en Monforts. De ser así el importador que podría ser Nestlé o Starbucks, debería ingresar en la cuenta del exportador de café la
cantidad demandada en Monforts. En el momento de efectuar el ingreso y cambiar euros o dólares a Monforts, la entidad operadora de Monforts establecería el pago de una tasa que podría ascender a un 0.5% o un 1% del montante total ingresado. Nestlé o Starbucks no tendrían más remedio que realizar el cambio de euro o dólar a Monforts porque el
exportador de café no aceptaría el ingreso en una moneda diferente al Monfort.

El cobro de la tasa sería asimétrico. La conversión de Monforts a una moneda local de un país en vías de desarrollo no acarrearía comisión. Así si el exportador de café brasileño desea a posteriori cambiar los Monforts a reales brasileños, puede hacerlo sin que haya una comisión asociada que se cargue en el momento de la realización del cambio.

UNA HERRAMIENTA ANTI-POBREZA

El Monfort-fund invertiría los ahorros de los ahorradores del mundo en vías de desarrollo en activos de alta calificación crediticia. Podemos simplificar el escenario y pensar que el Monfort-fund invertiría únicamente en oro. Cada participación en el Monfort-fund que hemos denominado Monfort, tendría su contravalor en oro. Se trata de una inversión estable, con una depreciación o apreciación mínima frente al euro o al dólar.

El ahorrador del mundo en vías de desarrollo es de este modo capaz de acumular dinero en forma de Monforts, una divisa que no se aprecia o deprecia significativamente frente al dólar o al euro, que mantiene su valor, y que no sufre episodios de hiperinflación porque no se ve afectada por políticas macroeconómicas de los maloperantes bancos centrales locales, que a menudo siguen criterios macroeconómicos supuestamente austeros impuestos desde Occidente por una institución denominada Fondo Monetario Internacional anclada en el siglo pasado con un papel cada vez menos relevante en la realidad financiera de la mitad sur del globo.

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