Antonio Iruzubieta
Analista Financiero Europeo miembro del Instituto Español de Analistas Financieros.
Desde 1.994 ha desarrollado su actividad profesional en los mercados financieros
como gestor, asesor de patrimonios y analista independiente. |
CREDIT CRUNCH !!!, BANCOS CENTRALES Y MERCADOS
El proceso de ajuste en los mercados de crédito parece estar descarrilando y la expresión Credit Crunch sobrevuela la mente de todos, Bancos Centrales incluidos. No hay dinero disponible porque no hay confianza, así no hay inversión y los conductos de engrase del sistema capitalista están congelados. La economía americana se encuentra ya en estos momentos en fase recesiva.
La novedad financiera de la semana ha sido el anuncio de la adopción de acciones concertadas entre cinco grandes Bancos Centrales (Europa, Suiza, América, Canadá e Inglaterra). La idea de lanzar este mensaje propagandístico al mercado en estos momentos se puede considerar osada, en cuanto que es susceptible de ser tomada por el mercado en sentido inverso al que pretende. Es decir, en lugar de calmar los ánimos más negativos puede provocar cierto desasosiego al mostrar abiertamente que a pesar de las acciones adoptadas en los pasados 4 meses, la situación a día de hoy es peor si cabe.
La labor de los Bancos Centrales es crucial en momentos de desconfianza respecto de la solvencia y liquidez de las instituciones. Se está produciendo un proceso de purga en toda regla de la mayor burbuja conocida de los mercados de deuda. Las dosis de prudencia y sabiduría para lidiar con semejante bestia deben ser excepcionales.
Como sabemos, los Bancos Centrales han errado por omisión, por no actuar a tiempo, han permitido que los desequilibrios se extremaran, han inundado el sistema de dinero fácil y simultáneamente las tareas de control, supervisión y regulación han fallado estrepitosamente.
Pero llegados a este punto nos encontramos en el inicio de un nuevo y complicado ciclo y es necesario cortar las hemorragias que están sufriendo los balances de algunas instituciones y devolver la confianza a los agentes de los mercados, además de actuar con la responsabilidad que antaño descuidaron. Ha concluido el ciclo de las ilusiones económicas.
El dinero es muy miedoso y en la medida que escasee la confianza faltará liquidez. Los bancos e instituciones tienen la obligación, al menos moral, de mostrar con detalle sus problemas, pérdidas y fechorías cometidas, aunque no lo harán. Lamentablemente, sabremos la verdad de los problemas de hoy sólo cuando en el futuro los libros de historia financiera muestren qué ocurrió durante los años 2007 y siguientes.
Los Bancos Centrales están trabajando casi en tiempo real y esto puede inducir a pensar que sus acciones no serán todo lo meditadas que requiere estar al borde de un precipicio. Al menos, sí muestran unanimidad en que el sistema financiero necesita monitorización y medidas firmes. El mero hecho de conseguir un ajuste controlado de los desequilibrios se podrá considerar como un trabajo de resultado exitoso. Utilizar la puesta en escena como han hecho esta semana, “agit-prop”, parece más una medida de marketing para vender coca-colas y no se puede considerar algo serio. De hecho el mercado está cotizando en niveles inferiores a los previos a la noticia.
Como venimos comentando en anteriores escritos, las rebajas de tipos por intensas que sean, no incidirán en el aumento de la propensión a consumir. De no ser así, la FED habría rebajado los tipos en más de 0.25 puntos, habiendo quemado y desperdiciado munición innecesariamente. El consumidor está saturado gracias, entre otras variables, al excesivo endeudamiento que soporta. Mejor conservar un colchón adicional de bajadas para otro momento más propicio y dosificar las actuaciones. No obstante, los tipos a la baja sí son muy útiles para que las instituciones puedan capear mejor sus particulares crisis.
El dato de inflación publicado ayer, los precios a la producción registraron la mayor subida mensual desde 1973, sugiere no rebajar más los tipos en estos momentos. Existe cierta controversia entre analistas respecto de si la destrucción de riqueza que supone la purga de los mercados de deuda e inmobiliario, tendrá un efecto deflacionista que amortigüe las presiones inflacionistas derivadas de la energía y los alimentos. Por tanto es posible que la inflación tienda a moderarse en el futuro. A pesar de todo, la cotización de los bonos reaccionó a la baja.
Recordemos que los tipos de interés americanos han sido rebajados en un punto desde el pasado verano, hasta el 4.25% actual, y continuarán a la baja en los próximos meses.
Las propias instituciones financieras están en pleno proceso de revisión a la baja de recomendaciones de los bancos, brokers, instituciones de crédito, etc... El próximo día 19 de diciembre, las agencias de calificación de riesgos informarán de su nueva visión y presumiblemente recortarán las calificaciones del riesgo de varias entidades. De momento, Moody`s ha rebajado la calificación de riesgo del gigante Citigroup.
Por el contrario, conviene observar los movimientos de Citigroup (C ) en el mercado. Las noticias son nefastas, la cotización ha descendido casi a la mitad en cinco meses, el sentimiento inversor es muy negativo y además ahora surgen recomendaciones de los expertos que invitan a vender. Sugiero observar de cerca la evolución del banco y observar la zona objetivo de los $25 como una posibilidad de compra para inversores orientados al largo plazo. Mientras no modifiquen la política de dividendos, comprar Citi en la zona de $25 equivaldrá a comprar un dividendo cercano al 8%.
Los mercados continúan en la situación que comentaba hace una semana "¿Por qué llaman a la FED Opcion Put? Y comportamiento del Mercado", de rebote técnico, y quizá a la espera de que concluya el año para que la operación maquillaje de final de año termine también. Mientras los movimientos no muestren más inercia al alza conviene ser prudentes y observar las zonas de soporte con atención porque en tanto que no se reconfigure el aspecto técnico, el mercado muestra una clara inercia bajista de medio plazo y los objetivos bajistas se encuentran muy alejados de los niveles de cotización actuales.