
MERCADOS, INVERSORES Y PAPA NOEL |
Antonio Iruzubieta
15 de diciembre de 2006
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Antonio Iruzubieta
Analista Financiero Europeo miembro del Instituto Español de Analistas Financieros.
Desde 1.994 ha desarrollado su actividad profesional en los mercados financieros
como gestor, asesor de patrimonios y analista independiente. |
Acaba de comenzar la temporada de compras y ofertas navideñas. Es un periodo a
tener en cuenta por ser el de mayor concentración de ventas del año y por generar
importantes datos económicos que ofrecen pistas respecto de la salud del consumidor
y del gasto, tan necesitado para mantener las economías modernas en marcha.
En España, la contribución del consumo interno al Producto Interior Bruto es algo
superior al 60%. En vista del actual nivel de endeudamiento, subidas de tipos
de interés, del precio de los carburantes y del precio de los inmuebles parece
razonable pensar en una pronta desaceleración del consumo.
Desde la perspectiva del mercado, por norma general esta temporada es positivamente
considerada por los inversores debido al conocido "Efecto Enero" de las bolsas.
Se trata de otra de las pautas cíclicas de comportamiento del mercado, conocida
y tipificada.
EFECTO ENERO
El Efecto Enero se refiere a la tendencia del mercado a subir durante buena parte
de los meses de diciembre y enero. Más concretamente, podemos definir el efecto
enero como el periodo en que las pequeñas empresas se comportan relativamente
mejor que las grandes del mercado.
A final de año los inversores revisan sus carteras de acciones con el fin de ajustar
fiscalmente la situación patrimonial y también se incrementa la participación
en fondos de inversión, planes de pensiones, cuentas ahorro, etc...Estos hechos
generan notables incrementos de actividad.
Además, los gestores de fondos suelen descargar de sus carteras los valores rezagados
y con minusvalías, especialmente los valores pequeños, para después recomponer
las carteras comprando de acuerdo con las estrategias y previsiones diseñadas
para el año entrante.
Normalmente, el efecto enero se puede desglosar en dos partes:
La primera, que se produce en el mes de diciembre y en la que los grandes valores
tienden a subir (aportaciones de final de año a fondos varios, los cuales
suelen sobreponderar las grandes compañías).
La segunda, que tiene lugar a partir de la última semana del año y dura hasta
mediados de enero, en la que los beneficiados son los "small caps" o valores
pequeños. Gracias a la recomposición de carteras para implementar nuevas estrategias
definidas para el nuevo año y a los cazadores de gangas, los valores más pequeños
que se vendieron en diciembre son reemplazados por otros o recomprados de nuevo.
Así, la demanda de títulos presiona los precios al alza.
La tendencia tradicionalmente alcista de estas fechas navideñas no es el
único regalo de la temporada. También las casas de valores agasajan al inversor
con sus regalos, publicando un auténtico aluvión de informes recién sacados de
sus laboratorios de análisis marketing-financieros. Cómo no, mencionando la necesidad
de recomponer carteras y comprar las novísimas recomendaciones. A fin de cuentas
persuadiendo al inversor para que incurra en gastos por comisiones en la compraventa
de títulos.
Es decir, al final es el inversor quien verdaderamente hace las veces de Papa
Noel. El mensaje para los caritativos Papa Noel del 2.006-7 es de cautela ante
la situación del mercado. Ante la duda siempre es mejor estar fuera.
La coyuntura financiera de las pasadas sesiones se resume en una línea, aumentos
de volatilidad, subidas del precio del crudo y de los bonos y desplome del dólar.
Al mismo tiempo, las expectativas económicas empiezan a mostrar cierta desconfianza
por la debilidad de los datos económicos hechos públicos en los últimos días.
A pesar de lo anterior, este año podríamos disfrutar del efecto enero aunque las
condiciones actuales de rentabilidad riesgo no aconsejan permanecer en el mercado
a estos niveles si no es bajo vigilancia y con stops de protección listos para
ser utilizados.
El Dow Jones podrá continuar al alza mientras sea capaz de mantenerse cotizando
sobre la cota de los 12.100 puntos. Si se producen cierres por debajo de este
nivel, no apostaría por más subidas. Especialmente si se analiza la situación
del sentimiento del mercado.
En el siguiente artículo compartiré los datos relativos al sentimiento actual
de mercado con todos ustedes, junto con una explicación acerca de su funcionamiento
y uso. Valga de anticipo el hecho de que las lecturas que ofrecen estos datos
también invitan a la reflexión y cautela. Fíjense en el gráfico de volatilidad
del Nasdaq, VXN, cotizando en mínimos históricos y formando una pauta técnica
(cuña bajista) con implicaciones alcistas.
La volatilidad se mueve inversamente al precio del índice Nasdaq, de forma que
cuando este índice VXN rompa al alza sobre los 18 puntos entonces los mercados
se vendrán abajo. Hasta pronto.
Antonio Iruzubieta
CEFA
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