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Comentario

El aislamiento de EEUU

Mamvas el 02/01/2017

Noam Chomsky

El 23 de diciembre de 2016, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas adopt? por unanimidad la resoluci?n 2334, con la abstenci?n de Estados Unidos. La resoluci?n reafirm? que la pol?tica y pr?cticas de Israel al establecer asentamientos en territorios palestinos y otros territorios ?rabes ocupados desde 1967 no tiene validez legal y constituye una seria obstrucci?n para lograr una paz amplia, justa y duradera en Medio Oriente (y) llama una vez m?s a Israel, como potencia ocupante, a regirse escrupulosamente por la Cuarta Convenci?n de Ginebra de 1949, rescindir sus medidas previas y desistir de llevar a cabo cualquier acci?n que resulte en un cambio del estatus legal y la naturaleza geogr?fica y que afecte materialmente la composici?n demogr?fica de los territorios ?rabes ocupados desde 1967, incluida Jerusal?n y, en particular, a no transferir partes de su propia poblaci?n civil a los territorios ?rabes ocupados.

Reafirmado. Un asunto de cierta importancia.

Es importante reconocer que la 2334 no es nada nuevo. La cita anterior es de la resoluci?n 446 del Consejo, del 12 de marzo de 1979, reiterada en esencia en la resoluci?n 2334. La 446 fue aprobada 12-0 con la abstenci?n de Estados Unidos, al que se unieron Reino Unido y Noruega. Las diferencias primordiales son que ahora Estados Unidos est? solo contra el mundo entero, y que es un mundo diferente. Las violaciones israel?es a las ?rdenes del Consejo de Seguridad, y al derecho internacional, son ahora mucho m?s extremas que en 1979 y suscitan mucha mayor condena en gran parte del mundo. Por tanto, hay que tomar m?s en serio los contenidos de las resoluciones 446-2334. De ah? la intensa reacci?n a la 2334, tanto en cobertura como en comentario y, en Israel y Estados Unidos, en considerable histeria. Esas son impactantes indicaciones del creciente aislamiento de Estados Unidos en la escena mundial. Esto es, con Obama. Con Trump, es probable que el aislamiento se incremente, y de hecho as? ha sido incluso antes de que asuma el poder.

El paso m?s significativo de Trump en promover el aislamiento estadunidense se dio el 8 de noviembre, cuando obtuvo dos victorias. La menor fue en su pa?s, donde gan? el voto electoral. La mayor fue en Marrakech, Marruecos, donde unas 200 naciones se reun?an para tratar de poner alg?n contenido real en los acuerdos de Par?s de diciembre de 2015 con respecto al cambio clim?tico, los cuales quedaron como promesas m?s que como el tratado que se pretend?a, porque el Congreso republicano no aceptar?a compromisos vinculantes.

Al llegar los votos electorales el 8 de noviembre, la conferencia de Marrakech se desvi? de su programa sustantivo hacia la cuesti?n de si podr?a haber alguna acci?n significativa para enfrentar la severa amenaza de cat?strofe ambiental ahora que el pa?s m?s poderoso de la Tierra est? levant?ndose de la mesa. Esa fue, sin duda, la mayor victoria de Trump el 8 de noviembre, de verdadera trascendencia. Tambi?n defini? el aislamiento de Estados Unidos respecto de los m?s severos problemas humanos jam?s enfrentados en la historia del planeta. El mundo puso sus esperanzas de liderazgo en China, ahora que el L?der del Mundo Libre ha declarado que no s?lo se retirar? del esfuerzo sino, con la elecci?n de Trump, aplicar? medidas de fuerza para acelerar la carrera hacia el desastre. Un asombroso espect?culo, que pas? virtualmente sin comentario.

El hecho de que Estados Unidos est? solo ahora en su rechazo al consenso internacional se reafirm? en la declaraci?n 2334, en la que perdi? incluso a la Gran Breta?a de Theresa May.

La raz?n por la que Obama opt? por la abstenci?n en vez del veto es una pregunta abierta: no tenemos evidencia directa. Pero hay algunas suposiciones plausibles. Hubo algunas reacciones de sorpresa (y escarnio) despu?s del veto de Obama en febrero de 2011 a una resoluci?n del Consejo de Seguridad que llamaba a adoptar una pol?tica oficial en Estados Unidos, y tal vez sinti? que ser?a demasiado repetirlo si quer?a salvar algo de su maltrecho legado entre sectores de la poblaci?n que tienen cierto inter?s por el derecho internacional y los derechos humanos. Tambi?n vale la pena recordar que entre los dem?cratas liberales, si no en el Congreso, y en particular entre los j?venes, la opini?n acerca de Israel-Palestina ha virado hacia la cr?tica a las pol?ticas israel?es en a?os recientes, tanto que el n?cleo del apoyo a esas pol?ticas se ha desplazado a la extrema derecha, incluida la base evang?lica del Partido Republicano. Tal vez esos factores influyeron.

La abstenci?n de 2016 caus? furor en Israel y en el Congreso estadunidense, tanto entre republicanos como en prominentes dem?cratas, incluso con propuestas de retirar fondos a la ONU en represalia por el crimen del mundo. El primer ministro israel? Netanyahu denunci? a Obama por sus acciones deshonestas contra Israel. Su oficina acus? a Obama de coludirse tras bambalinas con esa conjura del Consejo de Seguridad, y present? part?culas de evidencia que apenas se elevan al nivel del humor enfermo. Un alto funcionario israel? a?adi? que la abstenci?n revel? el verdadero rostro del gobierno de Obama y que ahora entendemos con qu? hemos estado tratando en los ocho a?os pasados.

La realidad es muy diferente. Obama de hecho ha roto todos los r?cords de apoyo a Israel, tanto diplom?tico como econ?mico. La realidad es descrita con exactitud por el especialista del Financial Times en Medio Oriente, David Gardner: "Los tratos personales de Obama con Netanyahu tal vez fueron ponzo?osos con frecuencia, pero ha sido el m?s pro israel? de los presidentes: el m?s pr?digo con la ayuda militar y el m?s confiable en el ejercicio del voto estadunidense en el Consejo de Seguridad... La elecci?n de Donald Trump hasta ahora ha tra?do poco m?s que espumarajos de tuits sobre ?ste y otros embrollos geopol?ticos. Pero los augurios son ominosos. Un gobierno irredento en Israel, inclinado hacia la ultraderecha, se ve unido ahora por un gobierno nacional populista en Washington que transpira islamofobia".

En un comentario interesante y revelador, Netanyahu denunci? la conjura del mundo como prueba de la parcialidad del viejo mundo contra Israel, frase reminiscente de la distinci?n que hac?a Donald Rumsfeld entre la vieja y la nueva Europa en 2003.

Se recordar? que los estados de la vieja Europa eran los chicos malos, los principales estados europeos, que se atrevieron a respetar la opini?n de la abrumadora mayor?a de sus pobladores y por tanto se negaron a secundar a Estados Unidos en el crimen del siglo, la invasi?n de Irak. Los estados de la nueva Europa eran los chicos buenos, que desoyeron a una mayor?a a?n m?s grande y obedecieron al amo. El m?s honorable de los chicos buenos fue Jos? Mar?a Aznar, de Espa?a, quien rechaz? una oposici?n virtualmente un?nime en su pa?s a la guerra y fue recompensado con una invitaci?n a estar al lado de Bush y Blair en el anuncio de la invasi?n.

Este despliegue bastante revelador de desprecio absoluto por la democracia, junto con otros al mismo tiempo, pas? virtualmente inadvertido. Es comprensible, porque la tarea en ese tiempo era ensalzar a Washington por su apasionada dedicaci?n a la democracia, como qued? ilustrado por la promoci?n de la democracia en Irak, que de pronto se volvi? la l?nea del partido despu?s de que la ?nica pregunta (?renunciar? Saddam Hussein a sus armas de destrucci?n masiva?) recibi? la respuesta incorrecta.

Netanyahu est? adoptando la misma postura en gran medida. El viejo mundo que se ha alineado contra Israel es todo el Consejo de Seguridad de la ONU; m?s espec?ficamente, cualquiera en el mundo que tenga alg?n compromiso duradero con el derecho internacional y los derechos humanos. Por fortuna para la ultraderecha israel?, eso excluye al Congreso estadunidense y ?de manera muy abierta? al presidente electo y sus asociados.

El gobierno israel? est?, desde luego, al tanto de estos hechos. Por tanto, busca cambiar su base de apoyo a estados autoritarios como Singapur, China y la India nacionalista derechista hind? de Modi, que ahora se convierte en un aliado muy natural, con su viraje hacia el ultranacionalismo, las pol?ticas reaccionarias internas y el odio al islam. Las razones de que Israel mire en esa direcci?n en busca de apoyo son esbozadas por Mark Heller, investigador principal asociado en la Instituci?n de Estudios de Seguridad Nacional de Israel. A largo plazo, explica, hay problemas para Israel en sus relaciones con Europa occidental y con Estados Unidos, mientras, en contraste, los importantes pa?ses asi?ticos no parecen indicar mucho inter?s por c?mo Israel se lleva con los palestinos, los ?rabes o cualquier otra naci?n. En s?ntesis, China, India, Singapur y otros aliados favorecidos se ven menos influidos por las preocupaciones liberales y humanas que representan crecientes amenazas para Israel.

Las tendencias que se desarrollan en el orden mundial merecen alguna atenci?n. Como se indic?, Estados Unidos est? a?n m?s aislado que en a?os recientes, cuando encuestas dirigidas por este pa?s ?que no se informan aqu?, pero son sin duda conocidas por Washington? revelaron que la opini?n mundial lo considera la mayor amenaza, con mucho, a la paz mundial, con ninguno sigui?ndolo siquiera de cerca. Con Obama, el pa?s est? ahora solo en su abstenci?n sobre los asentamientos ilegales israel?es, contra un Consejo de Seguridad un?nime. Con Trump y sus seguidores de ambos partidos en el Congreso, la naci?n estar? a?n m?s aislada en el mundo en apoyo a los cr?menes israel?es.

Desde el 8 de noviembre, Estados Unidos est? aislado en el aspecto mucho m?s crucial del calentamiento global. Si Trump cumple su promesa de salir del acuerdo de Ir?n, es probable que los otros participantes persistan, con lo que Estados Unidos quedar? a?n m?s aislado de Europa. Tambi?n est? mucho m?s aislado de su patio trasero latinoamericano que en el pasado, y lo estar? todav?a m?s si Trump retrocede de los vacilantes pasos de Obama hacia la normalizaci?n de relaciones con Cuba, emprendidos para prevenir la probabilidad de que su pa?s quedara excluido de organizaciones hemisf?ricas a causa de su continuo ataque a Cuba, en aislamiento internacional.

En gran medida ocurre lo mismo en Asia, porque incluso aliados cercanos estadunidenses (aparte de Jap?n), como Reino Unido, recurren al Banco de Desarrollo de Infraestructura de Asia, con sede en China, y a la Sociedad Econ?mica Regional Ampliada, tambi?n basada en China, y en este caso con Jap?n incluido. La Organizaci?n de Cooperaci?n de Shanghai incorpora los estados de Asia central, Siberia con su riqueza de recursos, India, Pakist?n y pronto probablemente Ir?n y tal vez Turqu?a. Esta asociaci?n ha rechazado la solicitud de Estados Unidos de sumarse como observador y en cambio le exigi? que retire todas sus bases militares de la regi?n.

Inmediatamente despu?s de la elecci?n de Trump, presenciamos el interesante espect?culo de la canciller alemana Angela Merkel asumiendo el liderazgo en leer la cartilla a Washington sobre valores liberales y derechos humanos. Entre tanto, desde el 8 de noviembre, el mundo mira hacia China por liderazgo para salvar al planeta de la cat?strofe ambiental, en tanto Estados Unidos, una vez m?s en espl?ndido aislamiento, se dedica a socavar esos esfuerzos.

Por supuesto, el aislamiento estadunidense no es completo. Como qued? de manifiesto en la reacci?n a la victoria electoral de Trump, Estados Unidos cuenta con el apoyo entusiasta de la ultraderecha xenof?bica en Europa, incluidos sus elementos neofascistas. Y el retorno de la ultraderecha en partes de Am?rica Latina ofrece a Washington oportunidades de alianzas all? tambi?n. Y, desde luego, conserva su alianza cercana con las dictaduras del Golfo y con Israel, que tambi?n se separa de sectores m?s liberales y democr?ticos de Europa y se vincula con reg?menes autoritarios a los que no les importan las violaciones israel?es del derecho internacional y sus duros ataques a los derechos humanos elementales.

El cuadro que se perfila sugiere el surgimiento de un Nuevo Orden Mundial, muy diferente de los retratos usuales dentro del sistema doctrinal.



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