labolsa.com

Regístrate gratis

Comentario

Termina el a?o, no el ciclo

Mamvas el 31/12/2016

Alfredo Serrano Mancilla, La Jornada

Ya estamos en 2017, a punto de ser investido Trump presidente de Estados Unidos; mientras tanto, Maduro contin?a al frente de Venezuela; Evo gobierna en Bolivia, y lo mismo ocurre con Correa en Ecuador, a la espera de lo que suceda en las pr?ximas elecciones del 19 febrero. Los agoreros del fin de ciclo exageraron. Es innegable que nos encontramos ante un profundo avance de la restauraci?n neoliberal en Am?rica Latina, pero muchos se excedieron en sus pron?sticos apocal?pticos. Las derrotas electorales en la Asamblea legislativa en Venezuela (diciembre 2015), en el referendo por la repostulaci?n en Bolivia (febrero 2016) y la p?rdida de algunas ciudades importantes en Ecuador (febrero 2014) supusieron un importante rev?s al progreso de los procesos de cambio. Sin embargo, a pesar de las infinitas dificultades, se ha logrado resistir. Y, por ahora, el tr?o nacido en constituyentes no tira la toalla.

La regi?n, indudablemente, ha tenido importantes transformaciones en clave pol?tica. Macri preside Argentina con un giro radical de sus pol?ticas, que procuran hacernos olvidar de la positiva herencia K. En Brasil, el golpe de Estado de Temer ha permitido un golpe econ?mico, con el objetivo de restituir el orden neoliberal. No son cambios menores porque no son pa?ses cualesquiera, ni por su tama?o ni por su importancia geopol?tica. A eso se suma el Pac?fico (Colombia, Chile, Per? y M?xico) que prosigue su profundizaci?n neoliberal, a pesar de las protestas ciudadanas, y Paraguay es un comensal m?s en esta cena conservadora luego de otro golpe, el que se dio contra Lugo, hace ya varios a?os.

De una forma u otra se consolida el bloque geopol?tico de derechas en el continente. A eso cabe a?adir un frente externo adverso que no debe subestimarse. Estamos inmersos en una larga contracci?n econ?mica mundial que es usada como excusa para fortalecer el esp?ritu global neoliberal. Se impone progresivamente el sentido com?n propio de las recetas de los recortes sociales, privatizaciones que conllevan merma de soberan?a, creciente darwinismo econ?mico, supremac?a del poder financiero, reconcentraci?n de la riqueza en pocas manos. Esta racionalidad tambi?n se observa incluso en el interior del bloque m?s progresista a la hora de tener que decidir qu? hacer ante una situaci?n hostil y compleja. Todo, absolutamente todo, est? en disputa.

Pero en este devenir, hay un peque?o gran detalle que no puede ser descuidado. En cualquier ciclo largo, obligatoriamente se deben afrontar muchos momentos cuesta arriba. Algunos, propios de situaciones ajenas y otros consecuencia de las contradicciones y tensiones casa adentro. Ni todo es color rosa ni existe linealidad que valga cuando se navega a contracorriente. En esos casos, aguantar y resistir el viento en contra es una fortaleza excesivamente infravalorada ahora, cuando prevalecen las promesas vac?as y los globos de colores.

La ?pica revolucionaria est? habituada a edificarse con base en el momento fundacional que suele poner punto y final en t?rminos simb?licos con el r?gimen antiguo. Suele ser escasamente seductor el periodo que toca estar en resistencia. No resulta sencillo explicar ni argumentar que ante tales circunstancias hist?ricas no queda otra alternativa que interrumpir relativamente el ritmo progresivo de mejoras. Eso trunca dr?sticamente las crecientes expectativas y tiene indudablemente un alto costo pol?tico. Para procesos pol?ticos tan acostumbrados a acelerar, frenar es casi una renuncia a un sello de origen.

De la superaci?n o no de este momento hist?rico depender? que podamos hablar de fin de ciclo o no. Por ahora, lo que s? podemos afirmar es que estos ?ltimos a?os han constituido un ciclo corto tumultuoso en el que se igualan y rivalizan los proyectos. La hegemon?a neoliberal no iba a acabarse en una d?cada, por mucho tiempo que este lapso parezca. Lo mismo que las independencias necesitaron de mucho recorrido para consolidarse, ser?a un craso error hist?rico creer que ahora todo se termina. M?s que tener paciencia, lo que se requiere es levantar la vista, mirar atr?s en la Historia y adelante hacia el Futuro, y seguir creyendo que s? se puede. S?lo si se cree en ello y se buscan las opciones considerando que el pasado, pasado es, este ciclo largo tendr? posibilidades de no cerrarse. Por ahora, se acaba el a?o y todo est? tan incierto como abierto. El ciclo contin?a no sin vaivenes, y suponer que todo ser?a viajar en VIP era creer demasiado en Santacl?s.



M?s sobre Termina el a?o, no el ciclo