Las alzas han podido apoderarse claramente de las bolsas en abril gracias a catalizadores puntuales que han ayudado a mejorar el sentimiento general de los inversores. Concretamente, el Ibex ha subido un 15.65%, el Dax un 16.76% y el Cac un 12.56%. Al otro lado del Atlántico, el Dow ha avanzado un 7.35%, el S&P un 9.39% y el Nasdaq un 12.72%.La reunión del G20 ha resultado un primer catalizador para las bolsas, extendiéndose la creencia de nuevas medidas coordinadas para estabilizar al sector financiero y reactivar la economía. Paralelamente, discursos por parte de los principales dirigentes con un tono más optimista se han convertido en un factor positivo, generalizándose la idea de una posible moderación de la contracción económica mundial. Finalmente, los primeros resultados empresariales relativos al primer trimestre del año han podido tener una lectura considerablemente neutral en los mercados. De todos modos, el escepticismo no ha podido abandonarse entre los inversores ante las últimas noticias sobre el sector bancario, según las cuales los grandes bancos podrían necesitar más dinero, concretamente Bank of America y Citigroup, además de informes contradictorios de la situación económica actual y las previsiones para los próximos meses. Finalmente, las preocupaciones sobre el impacto económico de la amenaza de una pandemia de gripe porcina, se han convertido en un añadido negativo para las bolsas.
A nivel macroeconómico, la mayoría de indicadores han continuado deteriorándose, sin embargo, algunos han mostrado una moderación en su desaceleración. Al otro lado del Atlántico, datos como el de ventas minoristas, producción industrial, indicador de indicadores o inventarios mayoristas han continuado mostrando una debilidad sustancialmente importante. Del mismo modo, el mercado laboral no ha podido dar signos de mejora y el PIB del primer trimestre del año ha caído más de lo esperado, concretamente un -6.1% frente al -4.9% previsto, aún así, con un apunte positivo, el gasto de los consumidores en bienes duraderos ha podido mostrar un crecimiento moderado. La noticia más positiva ha venido de la mano del índice de confianza de los consumidores que ha experimentado el mayor incremento en más de tres años, paralelamente, se ha podido comprobar que la caída de los precios de las viviendas en Estados Unidos se moderó en febrero.
Los mensajes de los principales dirigentes han tenido mucho que ver en el buen tono de los mercados, concretamente, Bernanke y Obama han insistido en la existencia de señales de recuperación económica aunque reconociendo que todavía queda mucho por hacer. Geithner, secretario del Tesoro, ha generalizado la idea que los grandes bancos americanos podrían no necesitar nuevas ayudas gubernamentales. Sin embargo, no se ha podido extender un sentimiento claro entre los inversores delante de declaraciones más prudentes. Concretamente, unas débiles previsiones de crecimiento económico mundial para el 2009 por parte del FMI junto a un mensaje según el cuál la crisis estaría lejos de terminar, han mantenido la cautela entre los inversores. También, las últimas declaraciones de Webber del BCE adviertiendo contra el excesivo optimismo en la economía, refiriéndose también a que las señales de esperanza que vienen observándose en diversos indicadores de confianza no deberían ser sobrestimadas, añadiendo que la economía alemana sufrirá una fuerte contracción este año y que el crecimiento económico podría llegar como pronto el año que viene y sería escaso, confirmando finalmente, que estarían por llegar más datos económicos negativos, aunque el ritmo de la recesión debería claramente desacelerarse.
A nivel corporativo, ha habido numerosas presentaciones de resultados del primer trimestre del año, empezando por Alcoa, anunciando unas pérdidas superiores a las previstas, además de recortar su dividendo. La paralización de la fusión de IBM y Sun Microsystems tampoco ha ayudado a los mercados. En el sector automovilístico, el ultimatum de Obama para Chrysler y General Motors con el objetivo de evitar las respectivas quiebras ha centrado la atención de los inversores. Cuando parecía que General Motors ultimaba los preparativos para una quiebra controlada, la compañía presentó un nuevo plan de reestructuración consiguiendo por el momento evitarla. Sin embargo, Chrysler ha acabado procediendo a pedir la protección por bancarrota, devolviendo un mayor escepticismo entre los inversores. Finalmente, Ford ha publicado unas pérdidas menores a las esperadas. En el sector tecnológico, las cifras de Google superaron las expectativas contrastando con los débiles números de Intel que además recortó las expectativas para lo que queda de año debido a unas perspectivas inciertas en los próximos meses. En el sector bancario, las optimistas previsiones de Wells Fargo y unos mejores resultados de JP Morgan y Citigroup han impulsado los ánimos, aún y con las pérdidas publicadas por Morgan Stanley. También presentaron resultados compañías industriales como Caterpillar o Eaton Corp, que a pesar de salir mejores de lo esperado, constataron la vulnerabilidad a una reducción de la demanda. En Europa, el sector de telecomunicaciones se vió presionado por el profit warning de Deutsche Telecom mientras Nokia anunció una caída en las ventas aunque reiterando sus objetivos para este año. Por último, en el mercado doméstico, sorprendieron los resultados de Santander que quedaron mucho mejor de lo esperado a pesar de experimentar un repunte en la tasa de mora.
Por lo tanto, mes de recuperación en las bolsas por publicaciones esperanzadores sobretodo al otro lado del Atlántico, pero sin abandonarse en ningún momento la prudencia entre los inversores ante la falta de consenso sobre la situación económica para los próximos meses.
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