Las jóvenes españolas tienen menos accidentes de tráfico, tanto leves como graves
(daños corporales) que los hombres de esa misma franja de edad, sobre todo en
los primeros años de experiencia al volante fundamentalmente por su "mayor prudencia".
Además, las mujeres son consideradas "buenas conductoras" (teniendo en cuenta
la frecuencia de siniestros por debajo de la media) dos años antes que los hombres,
que deben acumular diez años de experiencia, según las conclusiones de un estudio
realizado por la Unión Española de Entidades Aseguradoras y reaseguradoras (UNESPA).
La presidenta de UNESPA, Pilar González, explicó que probablemente las mujeres
conduzcan mejor porque en general tienen una mayor percepción del riesgo de la
conducción, son más prudentes, y obvian determinados comportamientos agresivos
en comparación a los hombres.
Sin embargo, las cifras señalan un "extraño fenómeno" que afecta a las mujeres
comprendidas entre los 41 y 55 años, que registran un empeoramiento como conductoras.
A juicio de González, "probablemente se deba a que los hijos cojan el coche de
la madre, las cuales pueden recibir estadísticamente los accidentes producidos
por sus hijos".
La investigación, basada en el estudio de frecuencias y costes derivados de siniestros
cargados al seguro de automóvil a partir de datos de 2002 procedentes de diversas
compañías, utilizó una muestra de unos 15 millones de vehículos: 12 millones de
turismos (que representan el 60 por ciento del parque); 380.000 motocicletas (25
por ciento del parque); y casi un millón de ciclomotores (45 por ciento).
Según el estudio, durante el primer año de conducción la frecuencia de siniestros
graves cuadruplica la media; mientras que esta incidencia se multiplica por 2,5
en el caso de los accidentes leves (solo daños materiales).
En cuanto a los siniestros relacionados con la experiencia del conductor, el estudio
concluye que este es un factor fundamental sobre todo en los siniestros graves,
que aumentan entre los jóvenes.
Asimismo, se ha tenido en cuenta la antigüedad de los vehículos, aunque es cierto
que sus capacidades de respuesta influyen en la siniestralidad, "es mucho menos
importante que la valoración, actitud, experiencia y conocimientos del conductor",
según González.
DIFERENCIA ENTRE PROVINCIAS
Por otra parte, el estudio concluye que Pontevedra, Melilla, Las Palmas y Vizcaya
son las provincias que mayor frecuencia registran de accidentes graves de tráfico;
frente a Teruel, Soria, Cuenca y Segovia, que son las que menos.
Además, las comunidades autónomas costeras tienen una mayor intensidad de siniestralidad
corporal (Melilla, Murcia y Cantabria); mientras que Extremadura y Castilla La-Mancha
tienen la menor frecuencia de siniestralidad (grave y leve).
En cuanto a los accidentes de tráfico leves, las provincias de Melilla, Ceuta,
Madrid y Vizcaya son las que más frecuencia de siniestralidad registran; mientras
que Teruel, Lugo, Cuenca y Huesca, son las que menos.
Además, la comunidad autónoma que "más paga" por los accidentes de tráfico es
Galicia, con un coste estimado que roza el 0,9 por ciento del Producto Interior
Bruto (PIB).
APLICAR LAS MEDIDAS "SISTEMÁTICAMENTE"
Por otro lado, González recordó que la frecuencia de accidentes de tráfico en
España "es muy superior a la media de los países de la UE", situándose sólo por
delante de Portugal y Grecia en cuanto al número de siniestros.
En este sentido, la UNESPA mostró "totalmente" su apoyo a las medidas que lleva
a cabo la Dirección General de Tráfico (DGT) con la intención de rebajar el número
de accidentes.
Sin embargo, González no se mostró demasiado partidaria a seguir implementando
o endureciendo las sanciones como el Código Penal --aunque es una iniciativa que
apoya-- sino que apostaría por hacer más efectiva la aplicación "sistemática"
de las prohibiciones ya existentes.
Respecto al carné por puntos, a juicio de la presidenta de UNESPA, "lo más probable
es que funciones en España y reduzca el número de siniestros, como ha ocurrido
en otros países".
Concretamente, en España se estima que cada 17 segundos se produce un accidente
leve --distribuido de una forma regular-- con una mayor intensidad los viernes
y lunes, y una mayor frecuencia en periodos como primavera. Además, cada año se
registran en unos 500.000 siniestros graves.
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