El riesgo de quedarse inválido y convertirse en una persona dependiente y el temor
a padecer una enfermedad grave preocupan más a los españoles que el desempleo
o la inseguridad ciudadana, según revela una encuesta realizada por el instituto
Gallup para la Comisión Técnica de Distribución a través de Mediadores de Unespa.
A diferencia de otros muestreos como el realizado por el Centro de Investigaciones
Sociológicas (CIS), los encuestados responden en este estudio sobre su grado de
preocupación acerca de diez riesgos asegurables y no evalúan los problemas que
creen más acuciantes para el país o la sociedad, lo que explicaría que la salud
se anteponga al temor al paro o a la inseguridad ciudadana, según Unespa.
La mayor preocupación para los ciudadanos la constituye la posibilidad de convertirse
en dependientes y no poder valerse por sí mismos, como revela que los encuestados
le concedan 9,16 puntos, siendo el 0 un temor nulo y el 10 el máximo, según el
estudio presentado hoy por la presidenta de Unespa, Pilar González de Frutos.
Tras el problema de la dependencia, se sitúa el miedo a contraer una enfermedad
grave (9,13 puntos), a que se incendie su vivienda (8,52), a tener un accidente
de tráfico (8,51), a no tener dinero suficiente para poder vivir dignamente cuando
se jubile (8,09), a que le roben en su casa (8,05) y al fallecimiento (8 puntos).
El desempleo y el miedo a atracos en la calle ocupan paradójicamente el octavo
y noveno lugar, con una calificación de 7,37 y 7,21 puntos, a pesar de que en
las encuestas sobre problemas del país el paro y la inseguridad ciudadana destacan
entre los primeros puestos.
En el último lugar se queda el temor a sufrir un accidente doméstico, con 6,67
puntos.
Con carácter general, el nivel de preocupación es siempre claramente mayor entre
las mujeres que entre los hombres, aumenta a medida que avanza la edad y decrece
a más nivel de estudios y social, sin que haya diferencia tangible entre los residentes
en núcleos urbanos o rurales.
Ante la posibilidad de convertirse en un inválido o necesitar que le cuiden otras
personas, se muestran preocupadas el 94,5 por ciento de las mujeres y un 86,9
por ciento de los hombres.
El temor es superior en casados, separados y divorciados (9,26 puntos), que en
viudos (8,82) o solteros (9,02), y sube al 91 por ciento en miembros de clase
social baja, frente al 88 por ciento de la clase media.
Según Unespa, los datos revelan una mayor despreocupación en el hombre, porque
considera que la mujer -cónyuge o hija- se hará cargo de su situación, mientras
que la mujer no tiene tan claro quién cuidaría de ellas.
El miedo es superior en las clases más bajas por la carga económica que acarrea
la situación, y en casados, separados y divorciados, porque frecuentemente tienen
hijos que mantener.
MIEDO A SUFRIR UN ACCIDENTE.
En cuanto al riesgo de sufrir un accidente, el estudio "rompe el falso mito de
que los jóvenes se enfrentan a esta posibilidad de manera temeraria, indicó el
responsable de comunicación de Unespa, Miguel Angel Vázquez.
Así, un 85,8 por ciento de los encuestados con edades entre 18 y 24 años se declaran
preocupados sobre este aspecto y un 84,4 por ciento de los de edades comprendidas
entre 25 y 34, frente al 81,8 de los de 35 a 44 años.
Asimismo, la mujeres están un 12 por ciento más temerosas, lo que podría ser una
explicación "bastante plausible" de la menor siniestralidad frente a los hombres
y, especialmente, de aquellas en edades más jóvenes, según Unespa.
En lo que respecta a la jubilación, el nivel se incrementa entre las mujeres (8,47)
y los entrevistados de 45 a 54 años (8,53 puntos) y de 55 a 64 años (8,43 años);
mientras que el temor a la muerte desciende con la edad, como demuestra que los
jóvenes de 18 a 24 años le otorguen 8,52 puntos de calificación, frente a los
6,76 de mayores de 65 años.
Unespa explica esta aparente contradicción en que "tienen más miedo a la muerte,
quien pierde más con ella", y aquellos que no han consolidado su situación económica
"y teme un deterioro brusco de su bienestar y el de los suyos en el caso de un
fallecimiento prematuro".
MENOR IMPORTANCIA AL PARO.
En cuanto al paro, sorprende que un 11 por ciento asegure que su preocupación
es nula o muy baja, un 3 por ciento le dé una importancia media-baja y un 14 por
ciento baja, frente a un 24 por ciento que se la concede media-alta y un 48 por
ciento máxima.
La puntuación es mayor en las mujeres (7,92 puntos), en los entrevistados de 45
a 54 años (8,23) y en los que tienen estudios medios (7,83 puntos).
A la hora de protegerse frente a estos riesgos, la mayoría (un 38,8 por ciento)
asegura que sólo confía en sí mismo, un 26,9 por ciento cree que puede conseguir
una adecuada cobertura con el seguro y un 18 por ciento confía en la ayuda de
un familiar o amigo, frente a sólo un 8,5 por ciento que espera que se lo resuelva
el Estado.
Por otra parte, más de la mitad de los ciudadanos ha contratado pólizas con un
mediador de seguros (agente o corredor) para cubrirse ante estos riesgos, un 52
por ciento se declara satisfecho con sus servicios, un 28 por ciento muy satisfecho
y un 16 poco o nada satisfecho.
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