Los presidentes de Agbar, BBVA,
Repsol YPF, Telefónica,
Abertis, Ferrovial, Gas
Natural, Iberdrola y Renfe se reunieron en Barcelona
para defender la importancia de la responsabilidad social corporativa en la gestión
empresarial, valor que estas compañías han asumido como forma de responder a una
sociedad cada vez más informada y exigente.
La clave, según coincidieron en señalar todos ellos en el primer aniversario del
Foro de Reputación Corporativa, es considerar que la ética empresarial es un activo
más, "intangible pero esencial".
Ricardo Fornesa, presidente del Grupo Agbar --que ofreció
su sede para el evento--, explicó que el Foro ha intentado durante su primer año
de vida impulsar una gestión empresarial que esté "por encima de criterios meramente
económicos", en lo que definió como un "principio de reespiritualización" de las
compañías basado en la honestidad, la transparencia y la solvencia social con
empleados, clientes y proveedores.
Más concretamente, el presidente de BBVA, Francisco
González, subrayó la necesidad de que las empresas se decidan a "estar a la altura"
de una sociedad cada vez más informada y adopten la reputación corporativa como
una estrategia a la largo plazo.
El sector bancario, precisó, debe asumir estos principios y valores para acabar
con su mala reputación, lo que BBVA, por ejemplo tiene
la intención de impulsar empezando por una modificación de su lenguaje.
“Ya no podemos decir que concedemos un crédito, sino dar las gracias al cliente
por habernos elegido”, explicó.
Según el presidente ejecutivo de Repsol YPF, Alfonso
Cortina, su compañía ha sido "pionera" en este ámbito, con la publicación de sus
memorias sociales y medioambientales como complemento del informe económico, y
con la creación de una unidad especial de reputación corporativa que aglutina
todos los departamentos existentes hasta ahora con competencias en esta cuestión.
A su vez, el director general de Telefonica, Luis Abril,
reconoció que a lo largo de sus dos años de trabajo en este ámbito "no todo han
sido éxitos", pero que sí se han conseguido avances importantes, empezando por
la identificación de los 153 riesgos potenciales para la reputación corporativa,
la evaluación de costes de la 'no responsabilidad' o la elaboración de su primer
informe en la materia. "Es todo un desafío", indicó.
Agbar, BBVA, Repsol
y Telefónica son las cuatro empresas fundadoras del
Foro, creado hace un año como lugar de encuentro, análisis y difusión de los principios
de responbsabilidad social corporativa.
En los últimos meses, otras siete empresas se han unido a la inicitiava –Abertis,
Ferrovial, Gas Natural,
Iberdrola, Renfe, Iberia
e Inditex—, sumando en total un 48,69 por ciento de
la capitalización bursátil del Ibex 35.
El presidente de Abertis, Isidre Fainé, destacó la
importancia de "la batalla por algo tan intangible pero a la vez tan relevante",
y que sin embargo no se refleja en los balances económicos de la empresa, a pesar
de su importancia "en el valor real de la empresa". "Gestionar la responsabilidad
social corporativa es una necesidad", subrayó.
El vicepresidente de Ferrovial, Santiago Bergareche,
coincidió en estas apreciaciones, apuntando que para su empresa "la transparencia
es casi una obsesión", y que "sin reputación las empresas nunca serán bien valoradas".
Añadió que, en su opinión, este compromiso debe empezar por los directivos de
las empresas "porque si no no prospera".
En este sentido, la clave debe ser "la credibilidad", según apuntó el presidente
de Gas Natural, Antonio Brufau, quien insistió en la
necesidad de trasladar a la gestión empresarial principios como la ética, el buen
Gobierno o la sostenibilidad, con especial acento en el diálogo con la sociedad.
Por su parte, el presidente de Iberdrola, Iñigo de
Oriol, lanzó un llamamiento a la "coherencia" empresarial, apuntando que, si las
compañías desean que el Estado reduzca su participación en todas las esferas de
la actividad, las empresas deben empezar a asumir cuestiones como la responsabilidad
social.
"Hay que ser consecuentes –señaló--; debemos hacer cosas que no hacemos".
Finalmente, el presidente de Renfe, Miguel Corsini, destacó la reputación corporativa
como "un activo estratégico para un futuro inmediato", algo esencial para su compañía
de cara a la próxima apertura del sector y a la aparición de la competencia.
En su opinión, la responsabilidad social debe ser "un modelo global y proactivo",
de forma que las compañías "vayan más allá de las exigencias legales".
Clausurando el acto, el secretario de Estado de Comunicación, Alfredo Timermans,
animó a las empresas a sumarse a esta iniciativa, apuntando que la reputación
es "un bien inmaterial pero que no tiene precio, con el que las compañías pueden
hacer frente al juicio de las personas corrientes".
"Los políticos –señaló-- podemos enseñar a los empresarios lo difícil que es ganarse
una reputeción y perderla".
Fornesa manifestó a los periodistas que en principio no está previsto que se integren
en el Foro empresas que no sean sociedades anónimas.
En este sentido, explicó que las cajas, y entre ellas La Caixa, de la que es presidente
en principio no formará parte de esta iniciativa dado que no cotiza el bolsa.
IMPLICACIÓN DE LOS EMPLEADOS
Por otra parte, la responsabilidad social corporativa debe ser un compromiso personal
de todos los empleados de una empresa y no sólo de "unos pocos responsables en
su torre de marfil", según el secretario general del Foro, Joaquín Garralda.
Garralda explicó que durante los últimos meses se han recibido "señales claras"
de que la ética está cobrando cada vez más importancia en la gestión empresarial,
como resultado de las presiones de la opinión pública y de organismos como Naciones
Unidas o la Unión Europea.
En estos meses, el Foro ha conseguido por su parte notables avances en el proceso
de "aprendizaje mutuo" y del intercambio de conocimientos con instituciones y
expertos nacionales e internacionales, progresando así hacia el triple objetivo
de la iniciativa: conformar los criterios de medida de la responsabilidad social
corporativa, establecer una metodología y difundir los resultados de estas investigaciones.
Los retos del Foro cara al futuro pasan por la integración total de los nuevos
socios --siete empresas se han unido a las cuatro fundadoras de la iniciativa,
Telefónica, BBVA, Agbar
y Repsol YPF--, consensuar los indicadores de la ética
empresarial y reforzar el diálogo con los interlocutores sociales.
Uno de los desafíos más importantes, según Garralda, es impulsar el "compromiso
personal" en las organizaciones empresariales, a saber que la plantilla al completo
asuma los principios de la ética corporativa y no sólo los departamentos creados
específicamente con este fin.
"La responsabilidad social es un problema de todos --explicó--, no sólo de unas
pocas personas en sus torres de marfil".
A su vez, el presidente del Reputation Institute de la Universidad de Nueva York,
Charles Fombrun, apuntó que la responsabilidad social no debe concebirse como
un marco de "estructuras rígidas", sino que, como si de una banda de jazz se tratara,
las empresas deben expresar sus respectivas realidades con sus propias voces,
avanzado todos de esta forma hacia un mismo objetivo.
"Es un proceso de orquestación y de improvisación", indicó Fombrun, instando a
las empresas a "mostrarse a la luz pública", con "transparencia, autenticidad
y sin miedo a salir en los medios de comunicación".
"La reputación corporativa –indicó-- no se reduce a relaciones públicas, se trata
de demostrar que realmente eres lo que dices ser".
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