La sensibilidad de los empresarios españoles hacia la ética corporativa ha aumentado
en un 60 por ciento en el último año, si bien un 28 por ciento de ellos siguen
considerando que la responsabilidad social es poco relevante en los procesos de
toma de decisiones.
Así lo revela el sondeo publicado por el IESE, en el que han participado las
500 principales compañías del país, un 85 por ciento de las cuales ha adoptado
algún tipo de práctica ética.
Según la encuesta, un 56 por ciento de los directivos creen que la reputación
de su empresa ha mejorado, y un 64 por ciento de estos últimos atribuyen esta
mejora a la adopción de códigos éticos.
De hecho, los encuestados se muestran optimistas respecto a la implantación de
la responsabilidad social corporativa, y expresan un interés "generalizado" por
seguir trabajando en este ámbito: de entre las compañías que ya lo hacen, el 87
por ciento se compromete a proseguir por esta vía.
Respecto a las compañías que reconocen no tener en este momento ningún programa
concreto en este ámbito, el 78 por ciento pretende implantar alguna medida, y
una mayoría de directivos ofrecen plazos claros: un 56 por ciento quieren hacerlo
en un año, un 42 por ciento en un plazo de entre uno y dos años.
En cuanto a las empresas que no han adoptado prácticas éticas, la principal razón
esgrimida es que tanto directivos como empleados tienen "un compromiso moral suficiente",
en virtud del cual todos ellos "actúan ya correctamente".
El informe del profesor Joan Fontrodona destaca también que la manifestación práctica
más clara de la creciente importancia del 'social rating' empresarial es la implantación
de los informes de responsabilidad social y la adopción de códigos de conducta.
Esta última es de hecho la práctica ética más extendida entre las empresas con
programas en este ámbito.
Sin embargo, los trabajadores sólo son informados en un 80 por ciento de estas
prácticas éticas.
El grado de compromiso con las mismas, apunta el sondeo, es mayor entre el equipo
de dirección y los mandos intermedios que en los niveles inferiores de las plantillas.
Según el sondeo del IESE, las áreas en las que se plantean principalmente los
problemas éticos son las de recursos humanos, comerciales, compras y ventas.
También existen deficiencias en cuanto a la transparencia con accionistas, clientes,
proveedores y sociedad.
En palabras del profesor Fontrodona, la clave reposa en la alta dirección: "es
la que tiene que verse involucrada en la toma de decisiones a través de un mayor
grado de implantación de prácticas éticas".
En su opinión, los últimos escándalos empresariales refuerzan esta necesidad.