El secretario de Estado de Asuntos Europeos, Ramón de Miguel, instó al sector
empresarial español a aumentar las inversiones en los futuros países miembros
de la Unión Europea y a no desaprovechar la "oportunidad" empresarial que supone
la ampliación al este, subrayando que el Gobierno y los políticos no son los únicos
que pueden trabajar para un acercamiento de estos países con España.
"El impulso del Gobierno y la Administración es fundamental pero no pueden sustituir
al necesario compromiso de los agentes económicos" que deben "implicarse en este
proceso" ya que la ampliación supone "una gran oportunidad" de negocio que "sería
absurdo desaprovechar", destacó De Miguel durante su comparecencia ante la Comisión
de Asuntos Exteriores del Senado para informar sobre las relaciones bilaterales
con los países de la ampliación.
Una de las causas de esta "atonía", según De Miguel, es que los españoles no están
"acostumbrados a mirar hacia estos países como socios, con el mismo grado de proximidad"
con el que se mira al resto de países de la UE.
Por ello, consideró "necesario" un cambio de perspectiva que permita superar la
"escasa presencia española" en estos países, si bien "en los últimos años las
empresas e inversores españoles han evidenciado un interés creciente por ellos".
No ocurre lo mismo en los futuros miembros de la Unión, donde "existe un interés
genuino por la cultura española". Por ello, uno de los objetivos del Gobierno,
y por ende de la sociedad española, debe ser, de acuerdo con el secretario de
Estado, el "mitigar el desequilibrio entre el conocimiento y el interés que existe
hacia España en esos países y nuestra atención y presencia efectiva en los mismos".
Según explicó el secretario de Estado, las relaciones con estos países son variables,
y mientras con algunos existe una cooperación estrecha e intercambios comerciales
fluidos, como por ejemplo Polonia, con otros las relaciones son relativamente
nuevas y de hecho no se cuenta con Embajadas, como ocurre en el caso de los tres
países bálticos y Malta.
En el caso de Polonia, subrayó que es el "principal cliente" de España entre estos
países, y aunque las cifras de intercambios comerciales "son aún modestas", "las
expectativas de crecimiento son buenas" y de hecho se ha producido un "aumento
espectacular".
Con respecto a Hungría, De Miguel destacó que "las relaciones necesitan ser intensificadas"
y que las cifras de negocio son "insignificantes" comparadas con las de otros
países como Francia o Alemania.
Las relaciones con la República Checa llevan "un gran retraso" comparadas con
otros países, si bien el nivel de intercambios con este país sólo es superado
por Polonia y Rusia.
Tanto en el caso de la República Checa como en el de Hungría consideró necesaria
una mayor presencia cultural española para lo que, anunció, el Gobierno está negociando
la instalación de un Instituto Cervantes en Praga y Budapest, que "podrían abrirse
durante este año".
En los casos de Eslovaquia y Eslovenia, las relaciones en el plano económico son
"modestas" si bien en el plano político son algo más "intensas".
En este sentido, la visita de los Reyes el pasado verano a estos dos países supuso,
en palabras de De Miguel, "un punto de inflexión en nuestras relaciones".
Las relaciones con los tres países bálticos --Estonia, Letonia y Lituania-- chocan
con el "grave déficit de no poseer Embajada en ninguno de ellos".
En este sentido, subrayó que la apertura de una legación diplomática "no puede
demorarse más" ya que a partir del 1 de mayo de 2004 estos países formarán parte
de la Unión Europea.
En su opinión, la apertura de las Embajadas supondría el "impulso" necesario para
la generación de inversiones españolas en estos países, ya que por el momento
el Gobierno no contempla la posibilidad de abrir Institutos Cervantes en las capitales
bálticas.
Esto mismo ocurre con Malta, país en el que España contaba con una Embajada que
sin embargo se optó por cerrar cuando el nuevo gobierno laborista maltés decidió
retirar la candidatura a la UE --que luego volvería a presentar--.
No obstante, aseguró que el Gobierno tiene previsto reabrirla lo antes posible,
y lamentó "el escaso interés empresarial español" por el mercado maltés.
Por último, en lo que se refiere a Chipre, De Miguel se limitó a destacar las
buenas relaciones existentes con este país y las "grandes oportunidades" de negocio
que ofrece, pese a lo cual "no hay inversiones importantes" por parte de las emrpesas
españolas.
Por otro lado, De Miguel destacó durante su intervención que la ampliación sólo
"se consumará con el ingreso de los tres candidatos restantes en un futuro que
esperamos no muy lejano".
Por ello, también hizo alusión durante su intervención a las relaciones con Bulgaria,
Rumanía y Turquía.
En el caso de las dos primeras, el secretario de Estado anunció que está previsto
un viaje de los Reyes a estos dos países entre el 8 y el 12 de junio próximos.
El viaje, precisó, tuvo que ser aplazado el pasado mes de marzo debido a la situación
internacional.
En lo que respecta a Turquía, recordó que España ha sido "uno de sus principales
socios y valedores" en su deseo de entrada en la Unión, y destacó las buenas relaciones
existentes en el plano político.
Por otra parte, preguntado por los "efectos negativos" que la ampliación podría
tener para España tanto por PP como por PSOE, De Miguel consideró que uno de los
mejores métodos para "compensar los efectos negativos sobre la economía española
es incrementando las inversiones en estos países".
En este sentido, trató de restar importancia al hecho de que la mano de obra de
los países candidatos es mucho más barata que en España y los demás países de
la UE.
Así, consideró que "sería absurdo quejarse de que algunos se beneficiarán por
los costes salariales" ya que cuando España entró en la UE hizo lo mismo.
Lo que hay que hacer, añadió, en invertir en "industrias de alto valor tecnológico
y que necesiten poca mano de obra", o incluso trasladar a estos países a las empresas
españolas.
Por otro lado, insistió en que la inmigración "no es una amenaza" para la Unión
si bien admitió que "puede ser un problema para las regiones fronterizas" pero
en ese caso, añadió, lo que se debería haber hecho es imponer un régimen especial
y no establecer una moratoria de 7 años.
Según explicó, España se ha opuesto en todo momento a esta medida porque a ella
también se le impuso cuando entró en la Unión y luego se demostró que era "injusta"
ya que apenas hubo inmigración.
En lo que se refiere a los Fondos Estructurales, subrayó que las comunidades más
pobres --Andalucía, Extremadura y Castilla la Macha-- seguirán dentro del Objetivo
1, mientras que otras de las comunidades que se encuentran actualmente en dicho
objetivo pasarán a beneficiarse del Objetivo 2.
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