A vueltas con la gasolina
Europa Press el 30 de Junio de 2000, 16:57.
En el relato de los viajes de Marco Polo se cuenta cómo los Georgianos utilizaban
un extraño líquido negruzco que manaba del suelo para curar los granos de sus
camellos. Ironías de la vida: con el paso de los siglos esta sustancia, que hoy
día llamamos petróleo, ha venido a desempeñar papeles de algo más resonancia internacional
y a provocar frecuentes quebraderos de cabeza a gobiernos, empresas e individuos
en general.
Los precios de la gasolina en España se encuentran actualmente, una vez más, en
máximos históricos; tras las quince subidas consecutivas de este año los conductores
pagamos hoy cerca de 150 pesetas el
litro de Súper. Ello supone que aproximadamente un tercio del crecimiento interanual
del IPC se debe exclusivamente a la partida de carburantes y combustibles, y que,
si la tendencia no cambia, las alzas de tipos de interés previstas por el consenso
del mercado podrían incluso quedarse cortas.
La explicación más directa a esta situación se encuentra en el fuerte repunte
de los precios del petróleo en los mercados internacionales; la referencia más
común a la hora de calibrar la evolución de estos precios es el barril de Brent,
cuya cotización ronda en las últimas sesiones los 30 $, lo que supone haber triplicado su precio durante el último año y medio. Las razones del actual repunte, salvando la más que probable
responsabilidad de los habituales especuladores del mercado, se centran en la
aceleración del crecimiento económico a nivel global y el consecuente incremento
de la demanda (principalmente para fines industriales). Curiosamente otro de los
factores más influyentes está en el inicio de la temporada vacacional en EE.UU,
y el consiguiente aumento de la demanda de gasolina para desplazamiento de vehículos.
La oferta mundial de petróleo se considera actualmente insuficiente para atender a la demanda y sin duda la solución
pasa por un nuevo aumento de producción por parte de la
OPEP.
En el caso específico de Europa, la fuerte subida de precio de la gasolina viene
también explicada por la
debilidad del Euro frente al Dólar, divisa en la que se negocian el petróleo y la gasolina
a nivel internacional.
Sin embargo, y tal y como la propia
OPEP
se encarga de destacar en la portada de su página web, no resulta difícil encontrar
otros culpables directos: los gobiernos de los países importadores.
El 67% del
precio final que los consumidores europeos pagamos por la gasolina son impuestos;
además es de notar que cuando el precio del petróleo baja, el de la gasolina no
sólo no baja en paralelo sino que ocasionalmente incluso continúa subiendo, entre
otras razones porque muchos gobiernos aprovechan los momentos de tranquilidad
para intentar colar nuevos aumentos impositivos. Por tanto cabe pensar que hay
lugar para una reducción de la presión fiscal sobre los carburantes, y en este
contexto cobran mucho sentido las
recientes
movilizaciones de los sectores agrario y de transporte.
Por último, y al igual que en el caso anterior, unos culpables se encargan de
apuntar a otros: tanto el ejecutivo español como el comunitario (y también distintas
instancias no gubernamentales) se están encargando
recientemente de señalar los problemas existentes en el sector como consecuencia
de presuntos atentados contra la libre competencia, particularmente por la sospechosa
unanimidad entre los grandes del mercado a la hora de fijar los precios. Tanto
si este tipo de iniciativas prosperan como si no, es de rigor dar la bienvenida
a las recientes medidas económicas anunciadas para fomentar la competencia en
el sector de la distribución (aumento del nº de gasolineras, limitaciones al número de estaciones de servicio por operador, diversificación del accionariado de la red de oleoductos...). Desde
la U.E. también se han anunciado recientemente nuevas directrices sobre los acuerdos verticales
de suministro comercial (en el caso que nos ocupa se limitan los contratos de
suministro exclusivo entre petroleras y estaciones de servicio a cinco años, desde
los diez años fijados actualmente).
Y mientras esperamos a ver cómo evolucionan los precios de la gasolina siempre
podemos intentar subirnos al carro de uno de los pocos beneficiados con toda esta
historia a día de hoy, una compañía que supo zambullirse en el negocio de la exploración
y producción de petróleo en el momento de mercado más adecuado y que cotiza en
nuestro Mercado Continuo:
Repsol
YPF . Si tenemos que arruinarnos llenando el depósito del coche, al menos
podremos pensar que alguna parte revierte en nuestro bolsillo.