CAUSAS Y CONSECUENCIAS DE LA FORTALEZA DEL EURO
Europa Press el 26 de Junio de 2002, 19:18.
Hasta hace unas pocas semanas la trayectoria de del Euro en los mercados de divisas
había sido casi permanentemente bajista: la moneda única europea cada vez iba
valiendo menos frente a las divisas de otras economías, y especialmente frente
al dólar norteamericano.
Aunque se han manejado múltiples explicaciones para este mal comportamiento histórico,
la razón última era básicamente que la comunidad inversora internacional tenía
una mucha mayor confianza en el futuro de la economía americana que en las europeas;
en consecuencia primaba la inversión en activos norteamericanos (con mayores revalorizaciones
previstas por el mejor horizonte económico), y con ello la compra de dólares en
el mercado (favoreciendo su apreciación frente al euro).
En las últimas semanas parece haberse invertido esta tendencia y actualmente cada
Euro, que llegó a valer no hace mucho cerca de 80 centavos, se cambia muy cerca
del dólar, rozando por tanto la paridad con la moneda americana. Esta paridad,
"un euro igual a un dólar", no significa como comentan algunos que las economías
americana y europea puedan considerarse en situación equivalente, es únicamente
un guarismo como otro cualquiera aunque muy comentado por los periodistas, por
razones probablemente psicológicas.
¿Porqué se esta produciendo este aumento de valor del Euro?
La misma razón fundamental que se aplicó para la revalorización del dólar podría
aplicarse ahora para el Euro; de hecho la mayoría de los responsables políticos
de Europa afirman que la subida del Euro se basa en una mayor confianza en el
futuro de Europa frente a otras zonas (es el caso por ejemplo de
Cristóbal
Montoro).
Sin embargo muchos expertos dan en parte la vuelta a este razonamiento y sostienen
que no es la fortaleza de Europa la que está impulsando al Euro, sino más bien
la debilidad de EE.UU. Para corroborar esta teoría podemos decir que aunque el
Euro se ha apreciado significativamente frente al Dólar, la revalorización frente
a otras divisas ha sido mucho más modesta.
En concreto, si calculáramos un tipo de cambio medio del Euro frente a las divisas
del resto del mundo (ponderando el peso de cada divisa extranjera por el volumen
del comercio internacional que la Zona Euro realiza con esa zona) veríamos que
la revalorización de las últimas semanas ronda aproximadamente la mitad de la
conseguida exclusivamente frente al dólar.
En cualquier caso, tanto si hablamos de mayor confianza en Europa como de menor
confianza en EE.UU., lo cierto es que el Euro ha aumentado considerablemente su
valor relativo, y que son muchos los que piensan que continuará haciéndolo. En
concreto los analistas de Goldman Sachs estiman que en doce meses la moneda europea
se cambiará por más de un dólar (en concreto 1,06 dólares).
Estos analistas señalan que, frente a anteriores tímidos repuntes del euro frente
al dólar, existen razones para creer que las actuales subidas son más definitivas;
entre otras señalan la tendencia positiva de las cuentas exteriores de Europa
(con un mejor balance exportador y de flujos de capital), la vulnerabilidad del
Dólar (por ejemplo por la desconfianza de los inversores en los fraudes contables
de empresas americanas, desatada por casos como los de
Enron
o
Worldcom) o la infravaloración en términos
de teoría económica del Euro (basada en variables como expectativas de crecimiento
económico o inflación).
Consecuencias de la revalorización del Euro frente al Dólar
Una primera consecuencia evidente y negativa es que se dificultan las cosas para
los exportadores europeos, aquellos que venden sus productos y servicios en el
extranjero, ya que si mantienen sus precios de venta en dólares, ven reducidos
sus ingresos en euros (y si suben los precios de venta en dólares probablemente
también verán caer sus ingresos por las menores ventas).
En consecuencia es previsible que se produzca una caída en las exportaciones en
la Zona Euro, y por supuesto también en España; en concreto en nuestro país hay
que tener en cuenta que la primera industria nacional, el turismo, sufre un encarecimiento
de precios de cara a los visitantes que manejan dólares.
La cara positiva está en el abaratamiento de las importaciones: con los mismos
euros ahora podemos comprar más productos extranjeros, o bien comprar los mismos
productos y ahorrarnos unos euros para otros menesteres. En Europa, y en particular
en España, esta idea es especialmente importante por nuestra dependencia de las
importaciones de petróleo, que se paga en dólares y que por tanto es ahora más
barato en euros.
La consecuencia es, como se han encargado de resaltar nuevamente distintas autoridades
europeas (como
Otmar Issing o el
Instituto
de Estudios Económicos), que es previsible una disminución de la inflación
en Europa, y por ende en España (que viene importando inflación a través del encarecimiento
en dólares del petróleo). Y perspectivas de menor inflación significan también
que no hay tanta necesidad de subir los tipos de interés.
Con ello podemos resumir las consecuencias económicas de la revalorización del
euro en un menor crecimiento económico (derivado de una caída en las exportaciones),
una menor inflación (derivada de un abaratamiento de las importaciones) y un escenario
de menores tipos de interés (derivado de la menor inflación).
Desde un punto de vista optimista, los analistas de Goldman Sachs creen que si
esas consecuencias citadas se verán a medio plazo, a corto plazo el menor crecimiento
económico podría no producirse gracias a que las menores exportaciones se verían
compensadas por un mayor consumo interno de los propios europeos (lo que nos ahorremos
en las importaciones, lo gastaremos en productos y servicios de empresas de la
Zona).
Y ¿Cuáles son las consecuencias para la inversión en bolsa?
Goldman Sachs señala que, en el escenario económico provocado por la fortaleza
del euro, los sectores ideales para invertir serían las compañías "domésticas"
(aquellas que centran su actividad en la Zona Euro y no se directamente ven afectadas
por la evolución del euro), las "defensivas" (aquellas que se ven poco afectadas
por el menor crecimiento económico) y las sensibles a las variaciones de los tipos
de interés (por cuanto la bajada, o "no subida" de los mismos, gracias a la contención
de la inflación las favorece).
El banco de inversión señala a las "utilities" (compañías de servicios públicos
como electricidad, agua...) como las que mejor cumplen estos criterios, además
de los sectores de alimentación y aseguradoras. En el extremo opuesto estarían
compañías de sectores tecnológicos, industrias básicas, o transporte.
Extrapolando estas ideas de Goldman Sachs a nuestra bolsa podríamos señalar en
positivo (por nuestra parte) a utilities como
Endesa,
Iberdrola,
Unión Fenosa,
Aguas de Barcelona o la recién estrenada
Enagas,
grupos alimentarios como
Ebro Puleva,
Sos
Cuétara, o
Pescanova, y aseguradoras como
Corporación
Mapfre o
Catalana Occidente. Extendiendo la idea
de valores defensivos y sensibles a los tipos de interés podríamos señalar a otras
como las
concesionarias de autopistas o
la tabaquera
Altadis.
Por su parte Goldman Sachs ha realizado un análisis de la exposición de todas
las compañías europeas dentro de su universo de análisis a la evolución del euro,
identificando aquellas que se verían más dañadas por la fortaleza de la divisa
europea; las más arriesgadas en este sentido son compañías no españolas (entre
otras Valeo o Porsche).
En este análisis el banco de inversión estima cuánto podrían caer los beneficios
de cada empresa si se produce una subida del euro frente al dólar del 20% este
año; en el caso de las empresas españolas Goldman Sachs estima que la caída de
beneficios estaría entre el 0% y el 10% para
Altadis,
Inditex,
Cortefiel,
Sol
Meliá,
Recoletos,
Prosegur,
Jazztel,
Telefónica móviles,
SCH,
BBVA y
Corporación
Mapfre.
El impacto sería más negativo (entre el 10% y el 30% de caída de beneficios) para
Cepsa,
Repsol YPF,
Arcelor,
Acerinox,
EADS,
Prisa
y
Telefónica. Conviene señalar que, de las compañías
españolas citadas, cuatro están en la cartera modelo europea de Goldman Sachs,
en concreto
Acerinox,
Corporación
Mapfre,
Telefónica, y
SCH.
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