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Editorial

UTILIZAR LOS FUTUROS PARA REDUCIR RIESGOS

Europa Press el 07 de Marzo de 2002, 12:25.
Aunque a menudo los distintos productos "derivados" son considerados casi exclusivamente como instrumentos para la inversión especulativa, lo cierto es que en la mayoría de los casos su razón de ser está más bien en la de servir de instrumentos de cobertura o reducción de riesgos.

En un artículo del pasado mes de Noviembre hablábamos por ejemplo de los relativamente nuevos en España "mini futuros" y futuros sobre acciones. Y en relación con el tema de las correlaciones que hemos comentado en el anterior artículo, podemos decir que los futuros tienen una correlación prácticamente perfecta (casi igual a la unidad) con los subyacentes de los que dependen.

En cristiano ello quiere decir, por ejemplo, que la correlación entre las acciones de Telefónica y los futuros sobre Telefónica es prácticamente perfecta, con lo que las cotizaciones de ambos se mueven en paralelo. Y, en consecuencia, una posición "corta" (venta) en futuros de Telefónica tiene una correlación negativa prácticamente perfecta con la posición del inversor en acciones de la compañía.

Esta circunstancia nos permite seguir una de las múltiples estrategias que facilitan los productos derivados, concretamente la de la cobertura de acciones. Por ejemplo, un inversor de Telefónica que tema una caída en su cotización pero que no quiera vender sus acciones (por ejemplo, por razones fiscales), puede vender futuros sobre Telefónica.

Esta operación situaría al inversor en una posición equivalente a haber vendido las acciones y haber invertido el dinero resultante en renta fija a corto plazo (en la medida en que el futuro cotice cerca de su precio teórico, como de hecho ocurre). Esto es así porque el precio teórico del futuro sobre acciones equivale al precio actual de la acción mas los intereses (al tipo de la renta fija a corto plazo) sobre el precio de la acción durante el plazo que resta hasta el vencimiento del futuro.

Intuitivamente podemos ver que si por ejemplo el precio del futuro fuera superior a éste, un inversor inteligente podría obtener una ganancia segura pidiendo prestado dinero (al tipo de la renta fija a corto plazo), comprando acciones con él y vendiendo futuros al mismo tiempo. En puridad hay que puntualizar que el precio teórico del futuro es el comentado restando los dividendos a pagar por la acción en el plazo de vida del futuro (algo que de todas maneras no afecta prácticamente a los efectos expuestos).

Este tipo de operación presenta algunas ventajas sobre la alternativa de vender las acciones, invertir el dinero resultante en renta fija, y volver a comprar las acciones cuando consideremos que de nuevo son interesantes. Además de que la operación con futuros implica menos transacciones (y menos comisiones), si se da el caso de que cerramos la posición en futuros con pérdidas podemos integrarlas en la declaración de la renta (algo que con la venta de acciones no podríamos hacer si recompramos en dos meses).

Una desventaja clara es que las operaciones con futuros requieren depósitos de garantías, para lo cual debemos contar con liquidez (suficiente además para cubrir los posibles incrementos de la garantía). Además los contratos de futuros equivalen a un número específico de acciones (normalmente 100) que no tiene porqué ser múltiplo del que nosotros tengamos, lo que hace imposibilitaría hacer una cobertura perfecta.

Este tipo de operación lo podemos hacer actualmente con cinco acciones del Ibex 35, que son las que cuentan con futuros (Telefónica, BBVA, SCH, Endesa y Repsol YPF), pero también podemos hacer coberturas similares, aunque menos perfectas, del conjunto de una cartera de acciones de la bolsa española utilizando futuros o mini futuros sobre el Ibex 35.

Si la composición de nuestra cartera se acerca más o menos a la del Ibex 35 en cuanto a acciones que la componen y peso que cada una tiene en el total (algo relativamente fácil de conseguir si tenemos en cuenta que sólo con acciones de las seis mayores compañías del Ibex podemos replicar en un 70% al conjunto del índice), la cobertura es relativamente sencilla vendiendo mini futuros, cada uno de los cuales equivale hoy a 8.422 euros.

Por ejemplo, una cartera con un valor total de 25.000 euros se cubriría aproximadamente vendiendo tres mini futuros, con lo que conseguimos un efecto equivalente al comentado para los futuros sobre acciones (venta de la cartera e inversión en renta fija a corto plazo), aunque con menor exactitud puesto que la correlación entre nuestra cartera y el futuro no es perfecta.

El tema se pone más difícil en la medida en que nuestra cartera se parezca menos al Ibex 35, en cuyo caso podemos intentar cubrirnos cuantificando ese "parecido" entre nuestra cartera y el Ibex. Esto lo podemos hacer utilizando el coeficiente "Beta", del que hablamos en un artículo sobre valoración de acciones.

La Beta nos indica en qué medida las variaciones en el Ibex 35 se traducen en variaciones en una acción; a diferencia del coeficiente de correlación lineal, la Beta sí mide la proporción en que puede darse una relación e indica si esta es positiva o negativa, aunque no mide la fuerza de la relación entre el Ibex y la acción (algo que sí hace el coeficiente de correlación).

El caso es que si conocemos la Beta de cada acción, podemos conocer la Beta del conjunto de la cartera (que es la suma, ponderada por el peso de cada acción en la cartera, de las Betas de las acciones). Por ejemplo, una cartera con Beta igual a 1,5 nos indicaría que en la medida en que el Ibex 35 suba un 10%, cabe esperar que nuestra cartera suba un 15%.

Y conociendo este dato podemos vender mini futuros en una proporción adecuada para que las variaciones del Ibex 35 se compensen con las de nuestra cartera; por ejemplo, para una cartera con un valor total de 35.000 euros y una Beta de 1,5, tendríamos que vender seis mini futuros (35.000 * 1,5 / 8.422). Es importante señalar que la cobertura en este caso es especialmente incierta, básicamente porque las Betas son en general relativamente poco fiables (las Betas históricas no se mantienen en el futuro).
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