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Editorial

LA ROBASTA, LOS LEONES Y LAS OPERACIONES VINCULANTES

Europa Press el 01 de Marzo de 2002, 11:13.
Uno de los cambios más importantes introducidos en el Sistema de Interconexión Bursátil Español (SIBE) en los últimos años es el relativo a los sistemas de subastas, tanto para establecer los precios de apertura y cierre como para resolver las situaciones en que una acción supera sus límites autorizados de fluctuación (subastas de volatilidad).

Sobre estas últimas hablábamos en un artículo de Mayo del año pasado, pero quizá la que más comentarios suscita en nuestro foro es la subasta de cierre, rebautizada irónicamente por los foristas como "robasta": el comentario general es que a través de ella los precios de las acciones terminan siendo notablemente diferentes a los que se negociaban en los últimos instantes de cada sesión, una muestra de la "manipulación del mercado por parte de los leones".

¿En qué consiste la Subasta de Cierre o "Robasta"?

La Subasta de Cierre se desarrolla normalmente entre las 17:30 y las 17:35 de cada sesión; en este período los inversores pueden introducir (y modificar o cancelar) órdenes de compra y venta de acciones, pero estas órdenes no se cruzan sino que sirven para que la Sociedad de Bolsas calcule en cada momento un "precio de equilibrio".

A partir de las 17:35, y en un plazo de 30 segundos, la Sociedad de Bolsas decide en cualquier momento terminar la subasta, con lo que se cruzan todas las operaciones pertinentes al último precio de equilibrio, que se convierte en el precio de cierre. Las órdenes que se ejecutan son las que no especifican precio (órdenes de mercado o por lo mejor) y aquellas cuyo precio límite fuera mejor o igual al precio de cierre.

El precio de equilibrio se determina como aquel al que, dadas las órdenes de compra y venta propuestas, se negociaría un mayor volumen de títulos (y si varios precios cumplen igualmente este requisito se introducen otros como la posibilidad de atender igualitariamente a compradores y vendedores).

Obviamente las órdenes "por lo mejor" no entran en juego en la determinación del "precio de equilibrio", por cuanto se van a acabar cruzando sea cual sea éste. Con ello la clave está en las órdenes con precio límite y la cuantía de acciones que recojan: una orden influirá más en el precio de cierre cuanto más volumen permita que se ejecute en conjunto, lo cual en general no se consigue con órdenes "testimoniales" de una o dos acciones ni tampoco necesariamente con una orden relativamente muy voluminosa.

¿Cuál era el sistema anterior?

Antes de que entrara en funcionamiento el sistema de la Subasta de Cierre o "Robasta", para calcular el precio de cierre se observaba a qué precios se habían cruzado las 500 últimas acciones negociadas, y se elegía entre esos precios el que más se aproximara al precio medio ponderado de toda la sesión.

¿Verdaderamente se vuelven locos los precios en la Subasta de Cierre?

La Revista de la Bolsa de Madrid publicó un estudio sobre este asunto en su número 95 (enero de 2001), cuando la Subasta de Cierre llevaba ya seis meses funcionando en nuestro mercado.

Entre otras cosas, en este estudio dicen que, como media, las acciones del Ibex 35 experimentan una variación del 0,43% en su precio de cierre (fijado a través de la subasta) respecto al marcado diez minutos antes (a las 17:25); el dato hace pensar que efectivamente la "robasta" produce grandes variaciones en los precios, pero el estudio dice también que con el sistema antiguo (el de las 500 últimas acciones negociadas) la variación es del 0,46%, es decir, mayor.

Ello me lleva a pensar que no es el sistema de "Subasta de Cierre" el que produce grandes variaciones en las cotizaciones (que de hecho han disminuido respecto al sistema anterior), sino que el fenómeno es algo inherente a la proximidad del fin de la negociación diaria: la urgencia por cerrar posiciones o las posibles intenciones "maquilladoras" explicarían un fenómeno al parecer inevitable.

Otro tema interesante que toca el estudio de la Bolsa de Madrid es el del efectivo negociado en los últimos instantes de la sesión; en el caso de la subasta de cierre, éste alcanza como media el 5,82% del total negociado en la sesión, mientras que con el sistema antiguo el porcentaje se quedaba en el 2,59%.

Ello invita a pensar que, si verdaderamente hay "maquillaje", al menos el sistema de la subasta se lo pone más difícil a los "leones", que hoy necesitan mover mucho más dinero para poder influir en los precios de cierre que cuando funcionaba el sistema antiguo. A conclusiones parecidas a ésta llegaba hace un tiempo nuestro forista Duma, uno de los que más ha tocado el tema en el foro.

En definitiva parece que la Subasta de Cierre es criticable por no ser un sistema perfecto, pero al menos es mejor que el anterior y ha cumplido con los objetivos que tenía la Sociedad de Bolsas cuando lo instauró (reducción de la volatilidad y adaptación a los sistemas utilizados por otras bolsas europeas).

Si la Subasta de Cierre es generalmente conocida, algo que no todos los inversores saben es que después de ella todavía pueden cruzarse operaciones y que a través de éstas se puede intentar (aunque con bastante trabajo) sacar ciertos beneficios...