En una semana que para la bolsa española sólo ha contado con tres días de negociación
hemos visto a un IBEX 35 muy volátil alcanzar el
nivel mínimo del ejercicio y experimentar la
mayor subida del año; con todo varios de los factores que vienen preocupando
a los mercados han dado notables síntomas de mejoría.
En este entorno parece que podría confirmarse la visión optimista de los mercados
sobre un aterrizaje suave en las economías occidentales,
en el que el crecimiento económico se ve relativamente moderado y el crecimiento
de los precios se mantiene bajo control, algo que indudablemente se verá (y se
está viendo reflejado) en los resultados empresariales en negativo, pero sin llegar
al nivel catastrófico de recesión del que habla la visión
más pesimista del mercado (estaríamos ante un bache
temporal en la bonanza económica). En este sentido se manifestaba esta semana
el presidente de la Reserva Federal americana Alan Greenspan, que dejaba entrever
una próxima bajada de tipos de interés en EE.UU. Para muchos analistas la situación
es similar en Europa, y pronto podríamos entrar en una fase de recortes en los
tipos de interés. En este entorno la mini semana ha terminado con ganancias
para el IBEX 35 y el índice del Nuevo
Mercado, que ganan en el conjunto de las tres sesiones algo más del
2%.
Aunque con ello parece que las cosas van a mejor, no se trata de enfocar la
situación con euforia: en primer lugar porque las buenas noticias han comenzado
a surgir hace muy poco y necesitarán consolidarse en el tiempo. Y en segundo
lugar porque persiste un factor de preocupación relativamente reciente que podría
poner en peligro el escenario optimista para los mercados financieros: la
posibilidad de una crisis en países emergentes, en especial en los que más
efectos negativos tendrían en las empresas españolas (los Latinoamericanos). Estos
factores son los que están detrás de la alta volatilidad que viven últimamente
los mercados, y también es por ello que la mayoría de los analistas persisten
en su recomendación de posicionarse en valores defensivos
y en renta fija, en espera de que amaine el temporal. Con todo es indudable
que hoy podemos mirar al futuro con más optimismo que hace unas semanas, algo
que debiera reflejarse en los mercados financieros; por ello la visión de
nuestros analistas es mayoritariamente optimista para la semana que viene (y para
los que creen que los economistas tendemos a equivocarnos, nuestros informáticos
también esperan subidas la próxima semana).