Al redactar este comentario hemos sentido la fuerte tentación de copiar y pegar
exactamente lo mismo que les decíamos la semana pasada, y es que las cosas
prácticamente no han cambiado: las mismas incertidumbres
y las mismas dudas sobre el futuro económico (y con él, el de las empresas) están
detrás del mal comportamiento que venimos viviendo en las bolsas durante los
últimos meses y durante estas últimas sesiones. Seguimos sin conocer quién será
el nuevo presidente de los EE.UU. (algo que está poniendo muy nerviosos a los
inversores), el Euro sigue mostrando una extrema
debilidad (lo que resulta dañino para las economías europeas
y norteamericana), el precio del petróleo sigue demasiado alto (lo que resulta
particularmente malo para Europa, que depende en gran medida de las importaciones
de crudo) y con todo ello las perspectivas para el futuro son oscuras.
Está claro que estos factores suponen un daño para las economías occidentales,
es decir, se traducen en menor producción de bienes y servicios y en mayores precios,
pero ¿Hasta qué punto? De momento los mercados financieros parecen estar descontando
un escenario casi catastrofista, en el que particularmente Europa (en mucha menor
medida EE.UU, donde pesa más el asunto de las elecciones) podría entrar en una
fase de estancamiento del crecimiento económico y de altas tasas de inflación.
Con todo son muchas las voces que consideran esta visión exagerada (tan sólo
estaríamos viviendo un bache temporal), lo que equivale a decir que habríamos
visto lo peor en los mercados.
De momento las incertidumbres están generando una alta volatilidad (agudas
subidas y bajadas) y el pesimismo imperante está dañando en particular a las empresas
más débiles y con menos garantías de futuro, como las pequeñas
y medianas o aquellas cuyos negocios son aún sólo una promesa (empresas de
crecimiento, en general ligadas a TMT - tecnología, medios de comunicación y telecomunicaciones
-). Así esta semana vemos importantes caídas en la bolsa española en valores como
Zeltia, Terra Lycos,
Sogecable, Prisa,
Corporación Financiera Alba, Telefónica,
etc. Ello es algo que está ocurriendo en todo el mundo, y que está detrás por
ejemplo del discreto estreno esta semana de Telefónica
Móviles, que termina el viernes al mismo precio al
que se colocó entre los inversores. Además en España ha sido particularmente
dañino el mal comportamiento del BSCH, castigado
por el fuerte precio pagado por aumentar significativamente
su presencia en Brasil (no está el mercado como para aceptar apuestas arriesgadas).
Para la semana que viene, y por primera vez desde que comenzamos a escribir
estos comentarios semanales, la perspectiva de nuestros analistas es mayoritariamente
optimista (y para los que creen que los economistas solemos equivocarnos,
esta semana nuestros informáticos también son optimistas). Como les hemos comentado,
el mercado parece estar descontando un escenario muy negativo, y en la medida
en que las cosas no vayan tan mal como se espera habría recorrido para una recuperación
de las bolsas. De momento la mayoría de los analistas tienen una visión moderadamente
optimista; hoy desde Goldman Sachs nos hablan de un escenario moderadamente
positivo en el que las economías europeas están viendo un freno moderado a su
crecimiento y en el que las perspectivas para la inflación no son tan malas, lo
que no hará necesarias nuevas subidas de tipos de interés
por el Banco Central Europeo, que se reúne el jueves próximo. Además desde
EE.UU. necesariamente ha de estar más cerca el final del dilema electoral (parece
que Bush podría resultar el ganador definitivo).
Con todo habrá que permanecer atentos a una serie de importantes datos macroeconómicos
que se conocerán la semana que viene y que pueden aportar muchas pistas sobre
el futuro de la economía y el de la bolsa; destacamos el dato de Masa Monetaria
en Europa y el P.I.B. en Alemania y en EE.UU.