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¿NO BASTA CON UN BUEN SISTEMA?

15 de Noviembre de 2001, 15:15
Antes de definir en que consiste la gestión del dinero, me gustaría responder
a una pregunta que seguramente muchos de ustedes se estén planteando. Si tenemos
un sistema ganador y además contamos con las habilidades necesarias para sacar
partido del mismo, ¿Qué más podemos pedir? ¿Por qué vamos a complicar nuestra
existencia, añadiendo una herramienta más a nuestra caja?



La respuesta es sencilla, no existe ningún sistema (aproximación, análisis, etc...)
infalible, simplemente hay sistemas ganadores, que permiten acertar más
veces de las que se falla. Este hecho supone una importante restricción, que a
menudo termina con las ilusiones de aquellos inversores que con una idea casi
"romántica" de lo que es la inversión, y de lo que el estudio de los sistemas
ganadores les pueden aportar, acaban comprobando que esos sistemas se equivocan
con frecuencia.



Esto que les cuento se entiende más fácilmente con un ejemplo. Supongamos que
estamos apostando sobre el resultado que se obtendrá al lanzar una moneda al aire.
Supongamos además que esa moneda no está trucada -luego las probabilidades están
niveladas, 50 % de que salga cara y 50 % de que salga cruz- y que si usted apuesta
por que sale cara y acierta, yo le doy el doble de lo que usted se haya apostado,
pero si se equivoca y sale cruz, me quedo con todo el dinero que ha apostado.




Veamos, usted valora lo que le estoy contando: "las probabilidades están
niveladas, tengo 6.000 euros y si acierto me pagan además 12.000 euros, mientras
que si me equivoco me quedo sin los 6.000 euros". La apuesta quizás parezca
tentadora, pero no lo es tanto, ¿el motivo?, el elevado riesgo que implica esta
operación, ya que existe un riesgo de ruina (probabilidad de que lo pierda todo)
del 50 %, lo que un inversor que espere triunfar a largo plazo no debería asumir
(cuando digo largo plazo, me refiero a lo largo de su vida como inversor). Sin
embargo, le sorprendería saber la cantidad de gente que frente a un juego como
este, se arriesga y acepta la apuesta.



Para muchos inversores, aquellos que tienen un sistema que simplemente les permite
tener las mismas probabilidades de acertar que de equivocarse, la inversión en
bolsa equivale a intentar acertar si saldrá cara o cruz, pero es que incluso aunque
basasen sus decisiones en un sistema ganador, por ejemplo uno que les permita
acertar el 60 % de las veces y se equivoque el 40 %, sigue existiendo un riesgo
de ruina muy elevado.



Volvamos al ejemplo. Imagine el juego anterior, lanzar una moneda, y suponga que
en este caso la moneda está trucada y la probabilidad de que salga cara -usted
gana- es del 60 %, mientras que la probabilidad de que salga cruz -usted pierde-
es del 40 %. La ganancia o perdida sigue siendo la de antes, si acierta, le pago
el doble de lo que apuesta, mientras que si se equivoca me quedo con su dinero.




Este caso es similar a tener un buen sistema de inversión, uno que haga que las
probabilidades estén de nuestro lado, y sin embargo deberíamos decir que no a
semejante apuesta. ¿Por qué?. Pues porque si al igual que antes, apostamos los
6.000 euros que tenemos y nos equivocamos, estaremos arruinados.



Un inversor que aspire a tener éxito debería darse cuenta de que a pesar de tener
un sistema ganador, este no es infalible, y no se la puede "jugar a una carta",
ya que a pesar de que las probabilidades están de su lado, si en cada apuesta
se juega todo su capital, o una parte "demasiado grande" del mismo, existe un
riesgo muy elevado de quedarse fuera del juego.



Parece que teniendo en cuenta todo esto, las cosas están más claras. Veamos, necesitamos
un sistema ganador, es decir, uno cuyas probabilidades de acertar sean superiores
a las de fallar, pero no basta con esto, necesitamos seguir algún criterio que
nos permita disminuir el riesgo. Intuitivamente, lo primero que se nos ocurre
es no apostar todo nuestro capital en cada operación, sino un parte del mismo,
¿pero como de pequeña ha de ser esa porción?