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Editorial

LA TASA TOBIN, ¿FRENO A LA ESPECULACIÓN?

Europa Press el 07 de Septiembre de 2001, 18:21.
Recientemente, los críticos de la globalización en Europa, con la organización de protesta Attac en primera línea han pedido a los políticos europeos la aplicación de una tasa al movimiento de capitales, la famosa Tasa Tobin. Pero, ¿qué es esto de la Tasa Tobin?, ¿Qué consecuencias puede originar para el tráfico internacional de capitales?

James Tobin, economista norteamericano y Premio Nobel de Economía teorizó en los años setenta con la posibilidad de aplicar un impuesto a las transacciones de capital con la finalidad de detener o suavizar las prácticas especulativas en el mercado de divisas. En concreto, la tasa era un impuesto del 0,5% sobre el capital.

El objetivo no era la recaudación de un impuesto, con el consiguiente incremento de las arcas de los gobiernos, sino la dotación de un instrumento de estabilidad cambiaria junto con la movilidad de los tipos de interés y las intervenciones de los bancos centrales en los mercados de divisas con sus reservas.

Tobin no contempla como objetivo la recaudación de más impuestos, mantenido por las ONG´s críticas con la globalización, para su papel redistributivo posterior en la sociedad. Tobin apuesta por la estabilidad de las monedas a través del impuesto como factor de crecimiento comercial entre naciones y el crecimiento económico de estas. Según él, "Todos los países y sus habitantes se benefician del libre intercambio de mercancías y de capital".

Este fenómeno esta calando recientemente entre la clase política europea, sobre todo en Francia, donde el primer ministro Lionel Jospin ha declarado la intención de su gobierno de estudiar la aplicación de la Tasa Tobin. Además, los ministros europeos de economía y finanzas tienen contemplado el debate sobre la Tasa Tobin.

La mayoría de economistas no están muy seguros de los beneficios de la aplicación de este impuesto, que a su juicio, podría ser un factor para que el capital extranjero se piense dos veces la entrada en Europa teniendo otras opciones de inversión más asequibles y con menos controles. Podría surgir una desviación del flujo de capitales peligroso para el crecimiento del Viejo continente.

De todas maneras, su autor, es especialmente escéptico con la aplicación real de su teoría ya que los agentes institucionales no están dispuestos a cargar con más impuestos las transacciones de capital en un mundo, cada vez más globalizado y donde las barreras tienden a desaparecer.