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Editorial

DESENLACE DE LAS CRISIS CAMBIARIAS EN LAS ECONOMIAS EMERGENTES.

Europa Press el 07 de Septiembre de 2001, 18:03.
CRISIS CAMBIARIAS

La aparición de las crisis cambiarias podemos justificarla a partir del deterioro del sistema financiero y de las empresas de la economía real. Los capitales extranjeros, ante la debilidad del sistema financiero que se apreciaba en estas economías comenzaron a desaparecer, provocando una estampida sin precedentes. Esta situación, provocó una depreciación de las monedas orientales y se puso a los bancos centrales de estas economías entre la espada y la pared. La paridad de sus monedas frente al dólar peligraba y su credibilidad también, apareciendo la sombra del riesgo cambiario.

Si los bancos centrales subían los tipos de interés para proteger sus monedas, dado el apalancamiento financiero en el que estaban inmersos sus empresas, hubieran soportado un hundimiento aún mayor de sus balances. Los inversores institucionales comprobaron la debilidad de los bancos centrales al no subir los tipos de interés y preservar el objetivo de estabilidad del tipo de cambio y esto originó un ataque especulativo que provocó la devaluación de todas las monedas de estos países.

Una de las claves a la hora de analizar la estampida de capitales es la temporalidad de las inversiones. Si los inversores internacionales hubieran tenido un horizonte temporal de largo plazo para estas inversiones, no se hubiera producido esta fuga de capitales. Sin embargo, el capital que entraba en estas economías era para financiar inversiones con un horizonte temporal de corto plazo.

LA CRISIS CAMBIARIA REFUERZA LA CRISIS FINANCIERA

Los problemas que originaron las depreciaciones de las monedas fueron importantes, sobre todo a las empresas con deudas contraídas en monedas extranjeras. La mayoría del sector privado estaba endeudado en moneda extranjera y al no poder hacer frente a esta mayor estrangulación de sus obligaciones, el índice de morosidad aumentó y los activos de los bancos fueron gravemente afectados. Los balances de los bancos se hundieron y dejaron de otorgar préstamos, con la disminución de la inversión como consecuencia inicial y la caída del crecimiento como consecuencia final.

Las devaluaciones de las monedas asiáticas tuvieron un efecto inflacionario en sus economías, con lo que al final las propias economías presionaron a sus bancos centrales para el aumento de los tipos de interés, con el agravamiento de la crisis como consecuencia más inmediata.