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OPEP
30 de Junio de 2000, 16:27
La Organización de Países Exportadores de Petróleo engloba a once de los países con mayor producción de petróleo del mundo: Argelia, Libia, Nigeria, Indonesia, Irán, Iraq, Kuwait, Qatar, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Venezuela. Entre todos acaparan más del 40% de la actual oferta mundial de petróleo y poseen cerca del 80% de las reservas conocidas de crudo.
La organización, actualmente con sede en Viena, se fundó en 1960 enunciando como sus principales objetivos coordinar y unificar las políticas de petróleo de los países miembros para asegurar la existencia de unos precios justos y estables para los productores, una oferta de petróleo eficiente, regular y económica para los países importadores y una rentabilidad justa para los inversores de la industria.
Sus dos reuniones anuales con carácter ordinario (y las posibles de carácter extraordinario) suelen despertar un nerviosismo generalizado a nivel mundial por los dolorosos precedentes de la historia reciente (la O.P.E.P. está detrás de las crisis económicas de 1973 y 1979, y muchos economistas la acusan de ser la más directa causante del problema de la deuda externa de los países en vías de desarrollo). La organización, como resulta lógico, tiende en sus reuniones a acordar recortes en la producción que impulsen el precio del petróleo y sus consiguientes ingresos al alza. Con todo tradicionalmente los países miembros respetan sólo entre comillas los acuerdos, limitando así parcialmente sus efectos; además es notoria también la capacidad de los EE.UU. para presionar a algunos de sus países miembros (en su calidad de aliado político en una de las zonas de mayor inestabilidad del mundo) y, por último, la propia O.P.E.P. es consciente de la restricción a su poder que supone la necesidad de no interrumpir el crecimiento de los países industrializados, los principales demandantes del mercado mundial.
En su reunión de Marzo de 2000, la O.P.E.P. acordó un incremento de la producción de petróleo de 1,7 millones de barriles diarios, incremento que a todas luces resultó insuficiente para cubrir la demanda mundial. Además se alcanzó un "acuerdo de caballeros" que pretendía mantener el precio del barril en el entorno de 25 $: si el precio de un barril "cesta" (referencia de los producidos por los países de la organización) caía fuera de la banda de 22 a 28 $ durante veinte sesiones de mercado consecutivas, los países miembros disminuirían o incrementarían la producción de petróleo en medio millón de barriles diarios; el acuerdó no llegó a hacerse efectivo a pesar del cumplimiento de los requisitos. El pasado 21 de junio la O.P.E.P. se reunió por segunda vez este año y decidió un nuevo aumento de producción de 708.000 barriles diarios. El aumento fue de nuevo considerado insuficiente por el mercado, manteniéndose la imparable escalada de precios. En su más reciente reunión del 10 de Septiembre la decisión ha sido un nuevo incremento (esta vez de 800.000 barriles diarios), y si bien habrá que esperar un plazo prudencial para ver los resultados de esta medida, a corto plazo sólo hemos podido observar cómo continuaba la escalada de precios del crudo.