Una vez que ya hemos decidido la casa que vamos a comprar y que hemos comprobado
que ésta no tiene ninguna carga adicional en el Registro de la Propiedad, comunidad
de vecinos o en el Ayuntamiento, tendremos que ver la hipoteca que vamos a solicitar
para la financiación de la misma. De esta forma los criterios más importantes
en los que nos vamos a fijar a la hora de contratar el préstamo hipotecario van
a ser: el importe, el plazo y el tipo de interés.
Importe
El importe del préstamo que nos va a conceder la entidad financiera, va a depender
de dos factores: en primer lugar, de nuestro nivel de ingresos, en general
se suele aconsejar que la cuota que vamos a pagar mensualmente para la amortización
del préstamo, no sea superior al 35 % de los ingresos mensuales, y en segundo
lugar del valor de tasación de la vivienda. Una vez que se haya realizado
la tasación del inmueble, la hipoteca que nos concederá el banco, generalmente
no suele ser superior al 80 % de dicho valor.
Plazo de amortización
Es el periodo de tiempo durante el cual estaremos pagando la hipoteca. Debido
a la elevada inversión que supone la compra de una vivienda, el plazo de amortización
suele ser elevado y dependerá fundamentalmente de si el préstamo hipotecario
elegido tiene un tipo de interés fijo o variable. En el primero de los casos,
el plazo de amortización suele ser como máximo de quince años, mientras que en
el segundo se sitúa en torno a los 30 años.
Por lo tanto la elección del plazo de amortización, dependerá de la situación
económica de cada uno, es decir de la cuota que nos podamos permitir pagar mensualmente,
teniendo siempre en cuenta que cuanto mayor sea el plazo de amortización del préstamo,
menor será la cuota que tendremos que pagar cada mes, pero los intereses que habremos
pagado al terminar de pagar la hipoteca, habrán sido mayores.
Tipos de interés
En el caso de que el préstamo hipotecario solicitado sea a un tipo de interés
fijo, la cuota de amortización a pagar cada mes, será siempre la misma, sin
embargo cuenta con una serie de inconvenientes con respecto a las hipotecas con
un tipo de interés variable, como son: plazo de amortización inferior, tipos de
interés superiores y una comisión por amortización o cancelación anticipada superior.
Son aconsejables en épocas de intereses bajos y para personas con ingresos
elevados.
Si elegimos un préstamo hipotecario a un tipo de interés variable, dispondremos
de las ventajas que hemos señalado antes, pero contaremos con el inconveniente
de que la cuota mensual a pagar cada año va a ser diferente. Es aconsejable en
el caso de que se esperen bajadas de tipos de interés para el futuro, de
forma que al disminuir éstos, la cuota de amortización que tendremos que pagar
cada año también será menor.