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Editorial

LAS PÉRDIDAS POR LA CRISIS DEBEN SER PARA LOS INVERSORES

Europa Press el 28 de Agosto de 2007, 08:14.

Las autoridades deben resistir las presiones por parte de los acreedores en apuros para evitar el refuerzo de comportamientos especulativos y fraudulentos y, de este modo, "las pérdidas deberían repartirse entre los inversores expuestos al riesgo en vez de cargarlas sobre los contribuyentes", según se desprende de un artículo publicado por el Fondo Monetario Internacional (FMI).

El informe 'Lecciones de la turbulencia subprime', elaborado por los miembros del Departamento de Mercados Monetarios y de Capitales del FMI John Kiff y Paul Mills hace hincapié en que las nuevas fórmulas de concesión y financiación empleadas en las hipotecas de alto riesgo ('subprime') ha protegido a las entidades depositarias de pérdidas significativas a riesgo de hacerlas enormemente dependientes de la liquidez en los mercados de capital y a costa de socavar la protección de los consumidores.

En su artículo, ambos autores advierten de que los legisladores deberán hacer frente a las continuas presiones para que "rescaten o subsidien" a las entidades de crédito afectadas por la crisis hipotecaria 'subprime'. Sin embargo, los analistas del FMI recomiendan que "por lo general se debe resistir a dichas presiones debido al peligro que supone reforzar prácticas especulativas o fraudulentas".

LECCIONES DE LA CRISIS 'SUBPRIME'.

John Kiff y Paul Mills concluyen que los inversores han depositado excesiva confianza en la aproximación de las agencias de calificación a los instrumentos de financiación estructurada y señalan que la metodología de los 'ratings' para los riesgos de crédito de las compañías es "fundamentalmente diferente" de la utilizada para estos productos, pero las calificaciones de riesgo se sitúan en la misma escala de grados, dando a entender similares pérdidas potenciales.

Por este motivo los dos autores recomiendan que para evitar futuras confusiones los 'ratings' para diferentes tipos de obligaciones deberían ser "claramente diferenciados" y los inversores no deberían confiar su estrategia de inversiones sólo a las calificaciones.

Asimismo, el artículo pronostica que entre 2007 y 2009 es previsible que los prestatarios sufran las consecuencias del reajuste de los tipos de interés, que hasta hace poco podía eludirse mediante refinanciaciones de deuda, pero que en el actual escenario de endurecimiento del crédito y de pérdida de valor de los inmuebles será cada vez más difícil.

Por lo tanto, los reajustes en los pagos implicarán que la morosidad en las hipotecas más arriesgadas probablemente continuarán creciendo a corto y medio plazo

En esta línea, Kiff y Mills recomiendan a los legisladores mejorar la protección de los consumidores, a la vez que se mantiene la viabilidad del actual modelo de titulizaciones, que ha dispersado exitosamente los riesgos asociados al crédito evitando un riesgo sistémico para las instituciones financieras.

Además, advierten de la necesidad de una mejor y mayor regulación de las prácticas realizadas por las entidades prestamistas, especialmente en Estados Unidos, donde destacan la escasa uniformidad de las reglas.

LOS DATOS ADVERTÍAN DEL RIESGO.

Asimismo, los dos autores del informe subrayan que ya a finales de 2006, los créditos hipotecarios 'subprime' comprendían alrededor de un 15% (aproximadamente 1,5 billones de dólares ó 1,1 billones de euros) del total de préstamos hipotecarios. Además, de éstos, 600.000 millones de dólares (439.853 millones de euros) fueron originados en el transcurso de 2006 y, en casi un 90% de los casos, se trataban de hipotecas con tipos de interés variable (ARMs por sus siglas en inglés).

De este modo, al producirse una desaceleración en los precios de la vivienda en 2006, la morosidad y los impagos de esos préstamos hipotecarios 'subprime' concedidos en 2006 se disparó pese a un entorno económico positivo. Mientras los precios se habían mantenido al alza, los prestatarios en apuros podían renegociar sus créditos o vender sus hogares para saldar sus deudas, pero con la desaceleración en los precios inmobiliarios y las subidas de los tipos de interés, muchos consumidores no tuvieron otra elección que dejar de pagar.

Como consecuencia del cambio de ciclo, los datos proporcionados por el banco estadounidense Citigroup muestran que alrededor de un 15% de las viviendas adquiridas mediante préstamos hipotecarios de alto riesgo alcanzaron una morosidad superior a 60 días o sufrieron ejecuciones hipotecarias, mientras que en las hipotecas estándar el problema no llegaba al 1% y en las hipotecas Alt-A (hipotecas en las que se solicita menos documentación que en las convencionales) los impagos ya llegaron a rozar el 3%.