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Editorial

¿DESPLOME DE LOS BENEFICIOS EMPRESARIALES?

Europa Press el 03 de Octubre de 2000, 13:25.
Las tres Es (Euro, Energía y beneficios empresariales, en inglés Earnings) son los principales factores que están determinando el rumbo de las bolsas. De momento, parece que la tranquilidad vuelve al mercado de las divisas a partir de los últimos movimientos de apoyo por parte de los mayores bancos centrales. El precio del petróleo sigue por las nubes, pero al menos parece haber tocado techo. Las perspectivas para la tercera E de Earnings son más grises. A partir de los recientes “profit warnings”, o declaraciones acerca de la dificultad que tendrán las compañías para satisfacer las expectativas de los inversores, hemos consultado acerca de la visibilidad de los beneficios empresariales.

Los beneficios de las compañías americanas han crecido a una tasa del 9,5% en los últimos 5 años. Destacar que tras el estancamiento de 1998 que tuvo origen a raíz de la crisis asiática, los resultados empresariales crecieron con mucha fuerza el pasado 1999. Todavía durante el segundo trimestre del año 2000, los beneficios continuaban aumentando un saludable +15%. No obstante, los expertos consultados por labolsa.com esperan que el ritmo de crecimiento de los beneficios va a caer notablemente.

Según las previsiones, este año los beneficios empresariales de las compañías americanas crecerán un 10%, y en el 2001 aumentarán otro 7%.

¿Por qué han crecido tanto los beneficios hasta ahora?

No sólo ha ayudado la fortaleza de la economía estadounidense, lo cual favorece a las compañías directamente relacionadas con la demanda nacional. Recordemos que el PIB crecía a una tasa interanual por encima del 6% en el segundo trimestre del 2000. Las compañías enfocadas hacia el exterior también se encuentran con un buen momento, puesto que momento expansivo en el resto de las economías mundiales ha supuesto que las exportaciones americanas aumentasen un 15% interanual en Agosto.

También influyen las continuas ganancias en productividad, gracias a la inversión, que permite ahorros en costes y por tanto mejores márgenes.

Y una mejora general del poder de negociación por parte de las compañías americanas: los índices de precios muestran una subida interanual del 2,6%.

No obstante, parece que vienen las vacas flacas. Hemos asistido recientemente a muchas declaraciones en que compañías americanas nos avisan de que sus beneficios no van a satisfacer las estimaciones previstas en el mercado. Las razones son varias.

En primer lugar, los costes de transformación se han disparado con la subida del petróleo. Este factor ha penalizado mucho a los beneficios de la industria básica: acero, cobre y aluminio. Pero no es el petróleo el único factor que pesa sobre los costes de producción. Tras las constantes subidas de tipos de interés, el coste del crédito se ha vuelto muy superior, cargando la partida de gastos financieros. Los costes salariales también han aumentado, y en la mayoría de las industrias (de hecho, prácticamente en todas las que no son tecnológicas), estos mayores costes no se compensan con mejoras en productividad.

Por otro lado, la fortaleza del dólar (o debilidad del euro), recorta los beneficios contables de las multinacionales, al “traducirlos” a sus cuentas de resultados consolidadas. Aproximadamente, esto afecta a un 15% de las ventas de las grandes cotizadas americanas.

Por fin, la demanda doméstica se está enfriando, lo cual afecta no sólo a los volúmenes de venta. Ahora, las compañías lo van a tener más difícil para trasladar los mayores costes en subidas de los precios finales.

Como conclusión, los beneficios empresariales van a crecer a tasas notablemente menores en los próximos trimestres.