¿Hemos visto ya lo peor de las telecomunicaciones?
Europa Press el 26 de Mayo de 2000, 12:15.
Desde los máximos alcanzados en la primera semana de mayo, el sector de las
telecomunicaciones ha sufrido un recorte medio del 40% en Europa. En la bolsa
española, Telefónica cotizaba alrededor de los 32 euros y ha perdido un tercio
de su valor.
Los últimos comentarios de Alan Greenspan tras subir el tipo sobre los fondos
federales en un 0,50% inducen a pensar que todavía vamos a ver niveles más altos
en el coste del dinero. Esto perjudica muy directamente a la industria, puesto
que aumenta la carga de costes financieros en su cuenta de resultados. Por otro
lado, los analistas recortan sus precios objetivo al aumentar la tasa de descuento.
Una de las razones por las que el sector se había encontrado muy animado a partir
de octubre se encontraba en el enorme potencial de la telefonía móvil de tercera
generación (3G), basada en tecnología UMTS, que permite acceder a internet desde
las terminales e incluso transmitir datos e imágenes. Los estudios de las consultoras
especializadas anticipan una penetración de teléfonos 3G cercana al 17% ya en
el año 2004, lo cual es muy comparable a la penetración actual de los PCs en
Europa. La diferencia es que el acceso a internet "desde cualquier sitio" va
a ser explosivo tanto para la red como para el uso de líneas telefónicas.
Sin embargo, los inversores se han desencantado al constatar que las cantidades
pagadas para adjudicarse licencias se han disparado hasta el punto de amenazar
la rentabilidad del negocio. Como comparativa, la subasta en España adjudicó
las cuatro licencias por un monto total de 87.000mn de pesetas, en el Reino
Unido, ningún operador ha pagado menos de un billón de pesetas, y el gobierno
británico se ha llevado la generosa de 6,3 billones. Próximamente van a tener
lugar subastas para otorgar licencias en Alemania y Francia, no sorprendería
que Deutsche Telekom y France Telecom se vean obligados a ofertar exageradamente
por asegurarse una plaza en su país de origen.
Tras el rally de las telecomunicaciones de octubre a marzo, las valoraciones
bursátiles alcanzadas se habían distanciado con respecto de la media del mercado.
Con ello, quedan a niveles muy exigentes y no aceptan con facilidad anuncios
de enormes inversiones para negocios que no van a entrar en beneficios hasta,
por ejemplo, dentro de veinte años. La mala noticia es que las telecomunicaciones
siguen cotizando a una prima sobre el resto.... Muy relacionado con estas gigantescas
inversiones está el hecho de que parecen inevitables movimientos de concentración
en el sector con el fin de juntar masa financiera. Las cotizaciones se animan
mucho con rumores de fusiones. No obstante, la realidad es que estas iniciativas
tienen muchas posibilidades de fracasar. El ejemplo más reciente lo encontramos
en la unión entre KPN y Telefónica.
En cuanto al flujo de fondos, se han anunciado distintas salidas a bolsa que
van a exigir un tiempo todavía hasta que el mercado las asimile. La escandinava
Telia está en proceso de estrenarse en bolsa, Deutsche Telekom ha anunciado
la venta de un nuevo tramo de acciones, KPN Mobil piensa ser listada próximamente,
etc.
En principio, pocas razones para pensar que no vamos a ver los precios aún más
abajo....
En el caso concreto de Telefónica, la operadora española se ha visto arrastrada
por la caída del sector en el resto del continente. Sus participadas en el sector
tecnológico, TPI y Terra, también han sufrido fuertes recortes, disminuyendo
la valoración total del grupo.
Por otro lado, los inversores no aceptan de buena gana que para que sus filiales
crezcan la política a aplicar consista en comprar proveedoras de contenido,
tipo Endemol, o competidoras, como Lycos, a cualquier precio. A todo esto se
suma la incertidumbre sobre la continuidad de Villalonga como presidente de
la compañía, con lo cual pierde credibilidad toda su visión estratégica. No
hay más que reflexionar sobre las reacciones tras sus últimas iniciativas ...
Por ejemplo, Telefónica anunció en febrero una alianza estratégica con el BBVA
por el que compraba un 3% del banco a cambio de que el BBVA se comprometía a
tomar una participación del 10% en la operadora. El BBVA también había entrado
directamente en TERRA a cambio de ceder parte de la propiedad del supermercado
financiero Uno-e.
Desde entonces, dos acontecimientos nos atraen la atención. El primero es que
el BBVA fue el "mensajero" que vetó la fusión de KPN, sin que quedasen del todo
claro las razones, pues de sobra era conocido que existia un compromiso por
parte del gobierno holandes para salirse del accionariado si ese era el impedimento
para llevar a cabo la fusión.
No pasó mucho tiempo hasta que se anunció la adquisición de Lycos, cuando accionistas
de referencia se apresuraron a afirmar que no acudiría a la ampliación de capital
de Terra. Por suerte, los inversores respiraron más tranquilos al confirmarse
que el consejo aprobaba las compras de Endemol y Lycos..
En cualquier caso, el momento actual no es favorable para la industria, y mientras
se continúe temiendo por los precios que paga el Sr. Villalonga cuando sale
de compras, es difícil esperar que Telefónica retome una tendencia ascendente
sólida...