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Editorial

EUFORIA POR RECORTE SORPRESA DE LOS TIPOS EN EEUU

Europa Press el 04 de Enero de 2001, 09:12.
En otoño de 1998 recortó en dos meses los tipos de interés en 75pb, decisión que demostró ser acertada. El 3 de enero, Alan Greenspan decidió realizar otro recorte sorpresa, tanto por la fecha como por su magnitud, al bajar los tipos en 50pb.

Si bien muchos analistas están encontrando similitudes en la bajada sorpresa de tipos con la que tuvo lugar en 1998, merece la pena reflexionar sobre ambas circunstancias, ya que las situaciones no podían ser más opuestas. En 1998, la economía de EEUU crecía sanamente, y la decisión se basó en la crisis de las economías emergentes, que por entonces parecía poner en peligro la salud de toda la economía mundial. En el 2000-2001, la actividad mundial se encuentra aún en expansión, pero los indicadores adelantados nos advierten que la economía americana se está frenando muy violentamente.

De hecho, en el comunicado posterior a la decisión de recortar tipos, Greenspan vuelve a enfatizar que le preocupa la evolución de la economía americana, lo cual se refleja en la brusca caída de las ventas, con poca visibilidad de recuperarse debido a la baja confianza que muestran empresarios y consumidores.

Prácticamente, todos los indicadores económicos que se han publicado recientemente nos sugerían que la economía americana se estaba dirigiendo a una recesión. Recordemos que el índice NAPM publicado el martes presentaba un bajón que incluso llegó a ser comparado con los niveles de una economía en crisis, puesto que alcanzaba el nivel más bajo desde 1991. Y eso, después de que el más reciente dato de crecimiento del PIB trimestral resultara ser de menos de la mitad que el del segundo trimestre (recortó del 5,6% al 2,2%), y el nivel mínimo de los últimos 4 años. Por último, los analistas advertían que los índices de empleo que van a publicarse el viernes cinco iban a mostrar un repunte estacional de todos los diciembres, pero sin poder ocultar ya una moderación también en la creación de empleo.

Esta bajada de tipos, según los analistas, trata de anular la subida de 0,50% que anunció el pasado mayo de 2000, y que fue criticada por algunos economistas, que opinaban iba a provocar una desaceleración demasiado brusca de la actividad, como efectivamente estaba ocurriendo.

De hecho, los mercados han reflejado el temor a una recesión, lo cual se observa tanto por la cotización de la renta fija, como por los recortes de las bolsas (el Nasdaq ha recortado su capitalización en un 50% este año que cerramos, y el Dow Jones ha cerrado el 2000 también con pérdidas, por primera vez en una década), como por la rotación de las carteras invertidas hacia sectores más defensivos. Y los niveles de las bolsas afectan muy directamente a la riqueza de los americanos, debido a que tienen una parte muy importante de sus ahorros en acciones. Por eso, el desplome del Nasdaq ha tenido un efecto psicológico que ha frenado el consumo americano.

Los efectos de la bajada sorpresa han sido inmediatos: el Nasdaq experimentó una subida récord. También tuvo influencia en los mercados de divisas: el dólar se ha apreciado con fuerza (lo cual es normal observar cuando están subiendo las bolsas americanas). Lo malo es que el petróleo, que había comenzado a retroceder al anticipar un menor crecimiento económico, también ha girado rápidamente en los mercados, volviendo a cotizar alrededor de 28 dólares